Eder Portolés: «Para mí la danza y la música son inseparables»
Mujer polifacética que trabaja en campos diversos como el teatro, el yoga o la radio, la vocalista vizcaína de soul-jazz estrena el jueves en el Bilborock el primer disco a su nombre, el trilingüe 'e-motion'
Lleva trece años de profesional de la música, ha participado en proyectos distintos (un coro góspel, un dúo hostelero…), y es ahora cuando debuta a ... su nombre con 'e-motion', CD editado por Gaztelupeko Hotsak y contenedor de seis cortes de soul-jazz sofisticado y pacífico, a la sombra de sus ídolos Sade y Erykah Badu y cantados en tres idiomas: en euskera 'Badakit', en castellano el compuesto para su hija 'Luz de luna', y cuatro en inglés, entre ellos dos versiones de Gladys Knight y de Aretha Franklin (la difícil 'Natural woman').
Eder nos cuenta que «toda mi formación tiene que ver con el cuerpo y su expresión creativa, tanto artística como terapéutica», y la hoja de promoción de su opera prima destaca que es una mujer polifacética «en el ámbito de la docencia, en el ámbito de la danza, en el teatro, como vocal coach, terapeuta de polaridad o como directora y presentadora del programa radiofónico 'Sintonizadas' en Vinilo FM, siendo galardonada con el premio La Sirguera por su labor como directora del coro Gure Golé».
Volviendo a su debut discográfico 'e-motion', se ha de resaltar que el disco, el EP de seis cortes, atesora un alto nivel cualitativo alcanzado gracias a sus músicos: su expareja el vocalista Alain Concepción (producción, piano y sintetizadores; aparte, en 'Badakit' toca el piano Dani López), Kike Mora (bajo y además post-producción, mezcla y master), Carlos Velasco (guitarra), Ander Zulaika (batería) y José Gallardo (saxo alto).
Este jueves será el estreno oficial en vivo, en el Bilborock (show 20 h, 12-15 €), y Eder defenderá su debut respaldada por cinco escuderos de garantía: José Gallardo al saxo y Carlos Velasco a la guitarra, que han participado en la grabación, más Israel Santamaría a las teclas, Kepa Calvo a la batería y Jonathan Álvarez al bajo.
Eder, preparando las preguntas he visto que naciste en Fraga, Huesca, en 1981… Pensaba que eras de Portugalete…
Nací en Fraga porque la familia de mi padre vivía allí. Tengo ascendencia de Reus y Fraga por ese lado, y luego mi ama y su familia son de Portugalete de toda la vida. Tras unos años viviendo en varios sitios, Sagunto, Mallorca, Seo de Urgell…, porque mis padres eran bastante hippies, llegué a Portu con cinco años y a los once me fui a Gasteiz a vivir. Volví otra vez a los 22 años para estudiar.
Vale, entendido. ¿Qué has hecho hoy martes?
Hoy me he levantado, he hecho un poco de yoga, he llevado a mi hija Luna a clase y he encadenado una reunión telefónica con otra presencial. Después, entre emails y gestiones varias, he estado atando los últimos flecos de los conciertos de presentación del disco: el de Bilbao, el jueves en el Bilborock, y el de Madrid, el 4 de diciembre en la Sala Tempo. Vamos, que justo hoy no ha sido un día especialmente emocionante.
Ja, ja, ja…
Estoy a tope con la promo y ahora mismo toca eso. Pero quizá sea más interesante contarte que este fin de semana se ha celebrado el primer festival flamenco gitano formado solo por mujeres, y he tenido la suerte de estar allí con las mujeres de Auge y con el coro Gure Golé. Un momento muy especial.
¿En dónde ha sido eso? ¿Cantaste con el coro?
Han sido dos días en La Terminal. Yo soy vocal coach y directora del coro Gure Golé, 'Nuestra Voz' en euskera y romaní.
Oye, ¿cuál fue la primera canción que cantaste y qué edad tenías?
Recuerdo que con solo 4 años estaba en un coro, pero no recuerdo las canciones en sí, la verdad. Luego también recuerdo que le robaba las puntas de ballet a mi tía Pili y me ponía a cantar mientras bailaba. Para mí la danza y la música son inseparables.
¿Danza clásica, moderna, contemporánea, flamenca, folklórica…?
Empecé a los cinco o seis años a hacer ballet porque mi andereño Begoña, de preescolar, le dijo a mi madre: «A esta niña tienes que apuntarla a algo, se pasa el día cantando y bailando por la clase». Mi ama me apuntó, pero más tarde tuve que dejarlo porque nos mudamos. Ya de adulta retomé la danza e hice una pequeña formación profesional en danza contemporánea en CDART, el Centro de Ana Rosa Tercero, en Erandio. Con ella trabajé clásico y base técnica, y con Matxalen Bilbao estudié danza contemporánea.
Muy bien…
También tuve la suerte de que me seleccionaran en un casting para cursar una Formación Artística en la escuela Utopian, en Berango. Allí me acerqué un poco al teatro. Eran seis o siete horas diarias de teatro, danza y música. Tenía 33 años y estaba viviendo mi propio sueño de ser un personaje de la película 'Fama', ja, ja, ja…
¿Y ahora sigues con la danza?
Estoy en la Escuela de Ballet Clásico de Portugalete, con Pilar Aguirregomezkorta como maestra. Ya llevamos unos tres o cuatro años un grupo de mujeres que compartimos nuestra pasión por la danza. Siempre que puedo hago algo de contemporáneo también: algún taller intensivo o lo que surja… De hecho, ya tengo bastante mono. De vez en cuando he participado en alguna performance, como 'Ya no vuelvo', junto a Amaia Conde Chiralt, gran escultora, poeta y amiga, y hace un añito estuve en el Guggenheim performando con el cuerpo unos cortometrajes musicados para niños, una experiencia muy bonita, la verdad. La danza es mi gran pasión. Desde siempre pongo mi cuerpo al servicio de la música o de la propia vida.
¿Te gusta ir a bailar después de una cena con amigas y así?
Uf, me encanta. Tengo pendientes unos cuantos bailes con unas cuantas amigas, como por ejemplo con la DJ de moda, Estrella Electrónica, mi amiga Olatz.
Sí, sabemos quién es. Centrémonos en la música. ¿Por qué decidiste ser cantante?
En mi familia, cantar y bailar siempre ha sido algo natural. Mi bisabuelo, Conrado Cardona, era director de teatro y de zarzuela, y además interpretaba las obras junto a mi bisabuela, Micaela Altés, que era soprano. De pequeña incluso yo la acompañaba a algunos ensayos. Así que, en casa, el arte nunca fue visto como algo extraordinario, sino como una forma más de estar en el mundo. Recuerdo, por ejemplo, cómo mi bisabuela bebía claras de huevo para aclarar la voz antes de salir a cantar. En casa de mis yayos siempre había una actitud artística. En todo lo que hacíamos desde pequeños.
Eso parece…
Mi decisión de dedicarme a la música no fue algo muy premeditado. Yo cantaba desde siempre, pero solo en la intimidad de mi casa. Ya de adulta empecé a tocar en pequeños escenarios a dúo, guitarra y voz, con Josu Arrillaga, en un proyecto llamado Los Expontáneos. Nos salían bolos como champiñones, ja, ja, ja… Una cosa fue llevando a la otra y, con el tiempo, la música me fue abriendo camino. Y aquí estoy ahora, presentando mi propio EP, 'e-motion'.
¿Cómo aprendiste a cantar?
Cuando empecé a dar bolos me apunté a clases de canto. Quería aprender profundamente y me matriculé en Jazz Vocal en la escuela Jazz Cultural Theatre of Bilbao de Joshua Edelman, con Aurora Arteaga de profesora. Todavía sigo investigando y profundizando en la voz y en por qué es el instrumento más conectado, para mí, con la profundidad y la emoción.
¿Tocas algún instrumento? Porque también compones, ¿verdad?
A los 17 años mis padres se separaron y yo me di de baja en el instituto. Llegué a un acuerdo con mi madre: por las mañanas trabajaba en casa y por las tardes vivía mi particular año bohemio. Me gustaba leer y escribir poesía, o algo parecido, ja, ja, ja, y empecé a dar clases de guitarra con un amigo. Así comenzó mi relación con la guitarra.
¿Y después?
Más tarde seguí formándome en otras escuelas. En la Andrés Isasi de Las Arenas, por ejemplo, tuve la suerte de aprender un poco de armonía jazz de la mano del gran Miguel Salvador. Ahora también toco un poco el piano, y es un instrumento al que me siento a componer con mucho gusto. Me encanta. La verdad es que tengo ganas de dedicarle muchas más horas.
¿Quiénes son tus tres cantantes favoritas y por qué te gustan?
Buf… Estas preguntas siempre me resultan difíciles porque son muchas las artistas que me han marcado. Pero si pienso en las primeras que de verdad me dejaron con la boca abierta, diría que fueron Whitney Houston y Janis Joplin. Una por su virtuosismo, la otra por esa capacidad de atraer energéticamente a quien la escucha. Las dos transmiten una verdad absoluta al cantar. Son un puro canal de emoción, y eso me conmueve profundamente.
Dos no son tres…
En el jazz, mi cantante favorita es Nancy Wilson, por su versatilidad, su elegancia y ese timbre tan particular. También admiro muchísimo a Natalie Cole. Ya llevo más de tres, ¿verdad?
Sí, ja, ja, ja…
Añadiría también a Gladys Knight por su fuerza. Todas ellas tienen algo en común: su autenticidad y la manera en que son capaces de tocarme el corazón cada vez que las escucho.
¿Te gusta Elvis? Imagino que sí… ¿Por qué?
Mira Elvis me encanta sobre todo porque supo mamar muchísimo de la música negra en ese momento y además, se la llevó a su terreno, convirtiendo esa música casi prohibida en hits. Por ejemplo eso es lo que hizo con 'Hound Dog', que era un blues que cantaba Big Mama Thornton.
¿Y Frank Sinatra? Se dice que es un maestro por su fraseo y su dicción. Que vocalizaba muy bien.
Frank Sinatra ha sido totalmente un referente vocal para mí. Muchísimos standards de jazz los conocí de niña en su voz. Es puro carisma, como Elvis, y la voz de crooner más reconocida. Soy fan.
Pues casi no te lo pregunto. Eder, llevas 13 años como profesional de la música. ¿Con seguridad económica desde el principio o casi siempre con incertidumbre?
En este país el arte está muy infravalorado. Hoy en día es realmente difícil sostenerse creando. El hecho de que el arte en general no forme parte de la educación básica envía un mensaje claro: el arte es un hobby.
Ya…
A lo largo de estos años he vivido altibajos económicos. Tras la pandemia, por ejemplo, hubo un momento de abundancia y mucha demanda de música en todas partes. Ahora no creo que sea un buen momento para el sector. Te diría que el 90% de los músicos profesionales que conozco tienen que compaginar su trabajo con dar clases u otras actividades. Hay muchos mercados alrededor de la música, pero no todos permiten vivir solo de crear.
¿Nunca has pensado en dejarlo?
Sí. Cuando algo tan sagrado como hacer tu música se vuelve tan complicado a nivel económico, inevitablemente te planteas muchas cosas. Aun así, la música está tan integrada en mi vida que siempre encuentro formas de seguir acompañando desde lo artístico, lo creativo, lo musical o incluso lo terapéutico. Es una vida muy creativa, sí, pero también muy inestable. A veces sueñas con un sueldo fijo y un trabajo «normal», aunque no sé cuánto me duraría… La vida, al final, es cambio.
Ahora que lo dices. Hablando de tus múltiples tareas, ¿qué es eso de 'terapeuta de polaridad'?
La Terapia de Polaridad es una historia de amor entre oriente y occidente. Es una visión de la salud como salud integral. Estudié esta terapia en mi veintena y es un conjunto de técnicas que miran la salud no sólo como la falta de enfermedad, sino como una escucha más profunda del ser humano.
Ajá.
Aunque parezca que me ocupo en múltiples tareas, como música, danza y yoga, así como en el campo de la salud integral, toda mi formación tiene que ver con el cuerpo y su expresión creativa. Hoy en día mi labor se basa en unir estos dos mundos, ya que representan exactamente lo que soy.
¿Sigues con el yoga como profesión?
Lo hago para mí, pero todo lo que he estudiado en torno al cuerpo, yoga y danza, lo pongo en práctica en las sesiones de canto o en talleres y en el escenario. Forma parte de mí.
Tu primer disco se edita en Gaztelupeko Hotsak. ¿Qué te han ofrecido o prometido? Porque parece que la cuestión de la edición física esta malita, ¿no?
Está muy malita, sí. En la primera reunión me dijeron: «mira. Eder, no nos vamos a hacer millonarios pero vamos a tratar tu disco con mucho amor».
Puedes creerlos. Presenta el disco a los lectores… Despierta su interés.
Es energía y pasión y también sensibilidad e intimidad. Es luz y es sombra expresadas en un universo de estilos musicales que se entrelazan: soul, pop, blues, funk con mucho poso a jazz… Tengo la inmensa suerte de haber podido grabar en Mecca Recording Studios al viejo estilo, todos tocando a la vez, con unos excelentes músicos: José Gallardo al saxo alto y tenor, Carlos Velasco a la guitarra, Kike Mora al bajo eléctrico, Alain Concepción al piano y teclado, y Ander Zulaika a la batería. Ha sido una experiencia increíble, ya que nos ha permitido capturar la energía y la espontaneidad de la música en vivo y plasmarla en este disco.
Es un repertorio trilingüe.
Es mi primer EP y Las canciones han salido en estas tres lenguas que son las que uso, he usado, y las que escucho y he escuchado. No he elegido el idioma de manera muy consciente. Me han nacido así.
¿Por qué no cantas más en castellano? Podrías ser la nueva Sole Giménez, ex Presuntos Implicados. ¡Y llegaría mejor el mensaje feminista del que habla la nota promocional!
Creo que a veces asociamos un estilo musical a un idioma por su sonoridad y su musicalidad, y cambiar la lengua muchas veces transforma por completo esa esencia. Aun así, sé que voy a componer más tanto en euskera como en castellano. Tengo varias canciones sin terminar, pero quizá me da un poco más de pudor. ¿Tal vez porque se me entiende más? Ja, ja, ja...
¡Seguro que es por eso! Ja, ja, ja...
Todo el mundo me dice que debería hacerlo, y yo no les hago ni caso… Pero sí, me lo estoy planteando.
¿Este 'e-motion' es tu primer disco? ¿No tienes nada anterior?
Lo primero que grabé fue una maqueta con el dúo acústico llamado Los Expontáneos, y ni idea de dónde estará ahora. Más tarde grabé coros en el disco 'R' de Alain Concepción y en su siguiente trabajo, 'Life Songs', colaboré con una versión de 'Is it a crime' de Sade, que está en Spotify. Ah, y también grabé una canción para un videojuego, al que además puse melodía y letra. Se llama 'Las aventuras del Barón Von Sottendorff', ¡me había olvidado por completo, ja, ja, ja…! Y grabé también un disco con el coro Gospel Bilbao. Pero hasta ahora no había grabado nada en solitario.
¿Y cómo será el concierto del jueves a las 8 en el Bilborock?
En el concierto, además de presentar las canciones del EP, habrá música viva e improvisación: muchos solos, mucho soul, blues, pop y un toque de funk. Habrá momentos más emotivos y otros más bailables. Queremos dejar espacio para que la sonoridad de 'e-motion' se despliegue con todos sus matices y estilos. Y, por supuesto, todo esto no sería posible sin unos músicos excepcionales como los que me acompañan.
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