Obús y el Drogas, lo mejor de un Bilbao Rock Fest que concluye sin cubrir gastos
Sólo un millar de aficionados se citaron en Miribilla en un festival de rock y metal que a pesar del pobre ambiente dejó un buen sabor de boca, sobre todo los cabezas de cartel, los veteranos Fortu, de 70 palos, y Enrique Villarreal, de 66
Este sábado, sin ninguna subvención, lo cual honra a la organización, una empresa de Zaragoza celebró en Miribilla el primer y probablemente último Festival Bilbao ... Rock Fest, que encadenó a seis grupos en el siguiente orden: los aragoneses Pedro Botero y Tako (los vimos en las fiestas del Pilar y estuvieron muy bien los primeros y bien los segundos; 51 bolos vimos en los diez días de toros), los clásicos madrileños Obús, los navarros Koma y El Drogas, y los bilbaínos La Gripe y Tú.
Hubo mucho menos público del previsible en este festival: un millar de aficionados, insuficientes para cubrir gastos de cachés, luz, sonido, escenario, alquiler del pabellón… Posibles razones para la debacle económica serían el precio (de 44 a 59 euros) cuando a Koma y El Drogas se les ha podido ver gratis por estos lares en tiempos recientes; la competencia metalera de esa tarde en el Gran Bilbao (el gratuito 5º Track I Fest en Erandio, y Avalanch celebrando su 30 aniversario en el gaztetxe de Zorroza); y sobre todo la incomprensible decisión de la organización de no dar a conocer los horarios, informando sólo que comenzarían Pedro Botero y cerrarían La Gripe y Tú.
El primer cabeza de cartel estaba previsto que saliera a las 19.15 horas, y lo hizo con seis minutos de retraso. Se trataba de los madrileños Obús (1980), que antes de pisar la escena pusieron en la gran pantalla de fondo un anuncio de que el 13 de diciembre darán un concierto de aniversario en Pabellón Vista Alegre de Madrid. En 68 minutos Obús dispararon 11 temas que conectaron de principio a fin con la concurrencia, a esa hora de la tarde échenle 777 almas de metal que la gozaron con el exhibicionismo cheli y macarril del líder Fortu Sánchez, el mismo que se tocaba el paquete, daba caderazos sexuales al aire, sacaba el dedo corazón, hacía cortes de mangas, pedía coros y palmas a la peña («no se oye, cabrones, con dos cojones, que estamos en Bilbao») y estalló soltando de repente: «¿quién dijo miedo a los 70?, ¡los vamos a reventar!». O sea que se refería animosa a su edad el burgalés criado en Vallecas y bautizado como Fructuoso Sánchez Prado.
Aunque en su repertorio hubo dos momentos instrumentales demasiado estirados, en plan estadio (uno para presentar a los cuatro músicos y el otro para interactuar con los parroquianos), sólo se les podría criticar el infantilismo del juego de las linternas del móvil, arriba, abajo, derecha e izquierda, como si fuesen los payasos de la tele. Todo lo demás moló mazo, aunque la acústica fue levemente mejorable y habría estado bien algo más de potencia, de volumen. Moló la buena forma física de Fortu (al final bajó a cantar entre el público que le admira), y moló el repertorio, a base de rock and roll machacón como el de Ted Nugent ('Necesito más' para abrir fuego), speed metal hispano ('El que más', con películas de quinquis en pantalla y la letra de «El que más, levantando un coche. El que más, pasándote costo. El que más, tirando de un bolso. El que más, burlando a la poli», 'Corre mamón', el demoníaco 'Juego sucio'). Algo de black metal, como 'Te visitará la muerte', con Fortu actuando, santiguándose. Antes ya había actuado tocándose la nariz ostensiblemente en 'La raya'. El influjo de los Judas Priest ('Autopista'), heavy (su hitazo 'Prepárate', va a estallar el obús) y puro rock and roll ('Que te jodan', no voy a cambiar), y para acabar el 'Vamos muy bien', «borrachos como cubas, y qué», que versionaban con tino Siniestro Total.
Muy bien este sábado en Miribilla Obús, Fortu, la pantalla y la batería flanqueada por dos paneles con sendas calaveras. Lástima, como lamentan en Real Madrid Televisión, que no tocaran ni 'Pesadilla nuclear', ni 'Yo solo lo hago en mi moto', ¡que sí las tocaron en julio en Colombia!
Tras unos Koma que gozaron del mejor sonido de la tarde-noche (estuvimos flipando con el free jazz del club JazzOn sito cuesta abajo), apareció el otro cabeza de cartel, El Drogas (Enrique Villarreal Armendariz, Pamplona, 66 años), muy elegante en su estética de pirata punk de invitado en una boda. También propenso a la actuación teatral, pero en su caso más amenazadora y despectiva que la pose chuleta y barriera de Fortu, durante su bolo de 25 canciones, con una versión del 'Frío de Alarma', en 93 minutos que también conectaron con el público, a esas horas, las 22.28, pónganle que 1.111 almas, no pocas de ellas fumadoras.
Dejando de lado la excesiva agresividad y tendenciosidad de algunas letras (la antimonárquica 'Come elefantes', la machista 'Peineta y mantilla', las viejas de Barricada 'Okupación' y 'Oveja negra'…), destaquemos las que mejor funcionaron de un bolo que comenzó a alto nivel y que cursó creciente. El punk-rock 'Salvaje mirar', 'Así', la fiestuqui de 'Empujo pa'kí' y la quizá cima de la cita, 'Azulejo frío', estas cuatro de su proyecto anterior Txarrena. Y de los numerosos rocanroles o cuando menos rocks con roll de Barricada (qué éxito tuvo la gira del Drogas de celebración de los 40 años de su antiguo grupo), temas que siguen funcionando entre la afición al rock más urbano, caso de 'Esperando en el billar', un algo tipo Reincidentes 'Víctima', la cuasi ópera rock 'Lentejuelas', la citada en la frase sobre la agresividad de 'Okupación', y las dos últimas, una la declaración de principios 'Esta es una noche de rock and roll' y otra la comunitaria 'En blanco y negro', que puso en danza a casi toda la pista y se notó que muchos andaban perjudicados tras tantas horas de cervezas en este primer Bilbao Rock Fest.
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