Micky & The Buzz con clase y estilo felinos

Micky Paiano, también cantante de Shöck y tatuadora. /GUSTAVO VIGO RUAS
Micky Paiano, también cantante de Shöck y tatuadora. / GUSTAVO VIGO RUAS

El quinteto bilbaíno donde canta la italiana Micky Paiano participó en el ciclo Izar & Star adaptando a los Stray Cats y acabó enfervorizando el Kafe Antzokia

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El jueves estuvimos en cuatro conciertos, todos en inglés y tres de ellos acústicos: a las 7 en el Fnac vimos al bilbaíno Gonzalo Portugal, el guitarrista líder de Last Fair Deal, en solitario, recuperando con atril versiones sobre todo de blues (tres de Robert Johnson, una de su ídolo Rory Gallagher…); a las 10 en un Kafe Antzokia también con sillas, atendimos al dúo estadounidense de country campero y bien avenido formado por Larry Campbell y Teresa Williams, él ex de Dylan y esa su señora esposa; y a las 8 en el Antxiki, la sala superior y pequeña del Kafe Antzokia, en primera fila y en pie observamos al bilbaíno J.J. Espizua actuando en solitario cual cantautor de película de los hermanos Coen y alternando en buen inglés versiones folk ('Stagger Lee', 'Frankie & Johnnie', 'La casa del sol naciente' o el dúo con Mati 'Katie Cruel', sobre una prostituta que seguía a las tropas durante la guerra de independencia de Estados Unidos, o sea que tiene más de 200 años) con temas originales en la misma onda bastante hippie y contemplativa ('1979', sobre la mili, por ejemplo).

J.J. Espizua, que contaba con bastantes fans entre el público centenario y entusiasta del Antxiki, fue el telonero de una nueva sesión del noveno ciclo Izar & Star, esa en la que músicos vascos versionan a sus influencias y favoritos. Una sesión doble rematada a las 10 por nuestro cuarto bolo del jueves, el único eléctrico, el mejor, el protagonizado por Micky & The Buzz, el quinteto bilbaíno con la italiana Micky Paiano al micrófono. Los cabezas de cartel adaptaron a los gloriosos The Stray Cats (Los Gatos Descarriados), el trio neoyorquino liderado por Brian Setzer y revitalizador del rockabilly que será cabeza de cartel del próximo Azkena Rock Festival. No obstante, Micky y sus muchachos eligieron un repertorio que titularon 'Stray Sax' (Saxo Descarriado), o sea más enfocado a la faceta negra y ritmanblusera de los felinos yanquis, aunque mantuvo el pulso a las seis cuerda de su Gretsch el guitarrista Carlos Beltrán, devoto de Setzer desde el primer LP felino, homónimo y editado en 1981.

La del jueves era la sexta vez en menos de un año que veíamos en vivo a Micky & The Buzz y fue una de las mejores. Dieron un bolo creciente y caliente hasta enfervorizar al respetable también favorable a su difícil reto versionero. Un show de 58 minutos para 15 versiones, incluyendo las dos repetidas en el bis: el 'Wild saxophone' original de Roy Montrell, tribal y más selvático que en su primera revisión, y el rock and roll adhesivo y grasiento 'Look At That Cadillac', colofón de un concierto que ojalá repitieran en más ocasiones.

El quinteto vizcaíno alcanzó cimas flamígeras.
El quinteto vizcaíno alcanzó cimas flamígeras. / ÓSCAR CUBILLO

Abrieron su set los cuatro chicos del quinteto con dos instrumentales, pues quitaron las letras a 'Runaway boys' y a un 'Rock this town' al que aplicaron un saxo muy surfero, el soplado por Willy Calambres, otro que se fue calentando según pasaban los minutos y quien resultó de lo más destacado de la velada junto con la cantante, la italiana Micky (también cantante de los punks bilbaínos Shöck), una chica simpática, tatuadísima (ella misma es tatuadora) y embutida en un vestido floreado a lo Carmen Miranda que bailó extrovertida (aunque a veces debería mantener más el cool y poner menos caritas) y, aunque se equivocó un par de veces, libró de sobra en todas las difíciles revisiones entonadas con su micro blanco de diseño retro 50s.

Micky & The Buzz, aparte de en las dos piezas repetidas del bis y ya citadas, dejaron el pabellón muy alto en la jadeada y swing 'Wasn't that good', en la sincopada y cuasi ska 'Ubangi stomp' de Warren Smith (con Micky rasgando algunas frases con chulería), en el jump & jive rocabilesco de 'Fishnet stockings / Medias de rejilla' (ahí nos fijamos en que la batería de Iván Ted era completa, no una semi como la de Slim Jim Phantom; «un poco más rápido la próxima vez si podéis», ironizó Micky dirigiéndose a sus compañeros que habían apretado), en el swing callejero 'Stray cat strut' con estupendo trabajo al contrabajo de Dabid Martin en el papel del neoyorquino Lee Rocker (aquí Micky subió al escenario a dos damas del público para que bailaran y corearan con ella toda la canción y la frase de nuestro titular: «But I got cat class and I got cat style / Pero tengo clase felina y estilo felino»), en el rock and roll a lo Shakin' Stevens 'Jeanie, Jeanie, Jeanie' de Eddie Cochran (el saxo de Calambres ya echaba humo) y en el adiós previo al bis con otra repetida 'Rock this town', pero ahora mejorada por la letra en la voz de Micky.

Y nos repetimos nosotros: ojalá Micky & The Buzz den más veces conciertos con este repertorio 'Stray Sax' (y que podamos verlos, claro).