El mejor Elliott Murphy del siglo XXI

El vigor físico en 'Shout'./CARLOS Gª AZPIAZU
El vigor físico en 'Shout'. / CARLOS Gª AZPIAZU

El trovador rock neoyorquino llenó la Sala BBK y derritió al respetable con lentos épicos, románticos y recogidos en formato de folk guitarrero. El jueves repetirá en Mungia

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

En enero de 2018 vimos a Elliott Murphy en la Sala BBK, en la que fue su vigésima actuación en el Musiketan, el ciclo de conciertos en pequeño formato patrocinado por EL CORREO. Esa reseña la titulamos 'El vate en forma' y afirmábamos que el neoyorquino dio el mejor concierto que le recordábamos en 15 años. ¿Y saben qué? Pues que Elliott Murphy (Long Island, Nueva York, 1949) dio este domingo en el mismo recinto, en el 26º Musiketan (¡21 años lleva participando y llenando!) un show superior incluso. ¿El mejor que le hemos visto en 20 años? Buf, el mejor Murphy del siglo XXI estuvo inmenso a las guitarras muy bien engarzadas y arregladas con su escudero galo Olivier Durand («llevo 46 años en la carretera, y 23 con Olivier», informó el yanqui en una presentación), cantó estupendamente desde el principio (se le notó rodado tras una gira de tres semanas a final del año pasado por USA y le benefició que el de Bilbao fuese el tercer concierto de su gira española de siete fechas; por cierto: acudan si pueden este jueves a Mungia, al Olalde Aretoa -20 h, 12 €-, pues el dúo no les decepcionará), y entre las 17 canciones que sonaron en 107 minutos imperaron la seriedad formal, el marasmo folk y el romanticismo lírico, cediendo solo escasos huecos a la fiesta con palmas, luces encendidas y cantos del respetable, que se dejó (pero qué bonito y eclesial quedaron los coros susurrados de la última pieza, 'Green River', ejecutada sin micros, a pelo, al borde del tablado).

Con sombrero y pañuelo bajo los que asomaba su melena rubicunda, aparentemente más flaco como también notó Raúl El Guapo, el vecino parisino Elliott Murphy en marzo cumplirá los 70 (es del mismo año que su amigo Bruce Springsteen) y llegó a ironizar cuando se colocó el soporte de la armónica: «Lo compré en 1971. Es el único que he tenido. Es la única parte original que queda de mí». Hum…, Elliott contuvo la energía física (que la tiene) y esa noche apretó más en los lentos estupendamente interpretados e inmediatamente conmovedores. Arrancó con un 'Drive All Night' cristalino, de seguido zíngaro, balcánico y manouche el dúo ejecutó 'Razzmatazz', e inmediatamente derritió al respetable con dos lentos: el romántico, sentimental, recogido y rebosante de clase 'Change Will Come' y la neofolk 'Take That Devil Ot Of me', una gran cima de la velada.

El neoyorquino invocando a las musas.
El neoyorquino invocando a las musas. / CARLOS Gª AZPIAZU

El rock and roll 'I Want to Talk to You' no pecó de festivo, ecos del 'Boogie Chillum' de Hooker y del 'Gerdundula' de Status Quo se percibieron en 'Take Your Love Away', y el dream pop 'Ophelia', que editó en 1995, se supone que ha reentrado recientemente en el repertorio porque usó «dos efectos especiales que no son pirotecnia»: un atril con la letra y unas gafas de ver. Antes de la afortunadamente breve verbenita repasando el 'These Boots Are Made for Walkin' de Nancy Sinatra, Murphy dijo que llevaba compuestas 500 canciones, casi todas de amor, y continuó un rato tanteando con oficio y acierto hasta adentrarse en la tercera parte.

El largo epílogo ahondó también en las canciones recogidas, con un Elliott Murphy mayúsculo y asaeteado por las musas: 'You Never Know What You're In For' resonó setentera, y la nostalgia fluyó entre las guitarras de la otra gran cima de la cita, 'On Elvis Presley's Birthday', un lento dinámico, nostálgico, emotivo, literario, recitado y mitómano. 'A Touch of Kindness' fue efectiva y gozo de un final progresivo, 'Last Of The Rock Stars' coló la fiesta del 'Shout' de los Isley Brothers con las luces encendidas y el público en pie, y aún quedaban dos bises: el primero doble, con 'Come On Louann' y sus coros susurrados más el serio y atinado 'Rock Ballad', y el segundo bis con un tema compuesto mirando el Nervión, el mentado 'Green River', que logró ambiente eclesial, ya se ha dicho. Insistimos: merecerá la pena conducir este jueves hasta Mungia, al Olalde Aretoa (20 h, 12 €).