La medicina de Owen Campbell

La medicina de Owen Campbell

El simpático australiano voló desde las Antípodas para tocar en el Musiketan su música americanista, la cual transmitió salud, felicidad y paz

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Treinta horas de avión se pasó el cantautor blues austral de 30 años Owen Campbell para dar solo dos conciertos en España: el sábado en Miranda de Ebro y el domingo en Bilbao, en el Musiketan, el ciclo de conciertos en pequeño formato patrocinado por EL CORREO. El bueno de Owen agradeció su labor a la organización, la agencia Serrano, asegurando que nunca le habían tratado tan bien a lo largo de tantos viajes por el mundo, desde la contratación hasta el ir a recogerle al aeropuerto. Owen recordó que ya estuvo el año pasado actuando en el Musiketan y este domingo le notamos más relajado, pues le acompañaba su pareja ('partner' la llamó), que en 2018 se quedó en casa cuidando al niño, que ya está crecidito.

El recital resultó similar al del año pasado, con los mismos debes (el canonismo que a veces frisó lo convencional, el bombo pregrabado que a menudo llevaba el ritmo hasta convertirse en ocasiones en molesto soniquete), las mismas dos posturas (en pie y sentado, ésta para tocar la slide con la guitarra acústica colocada sobre sus muslos), y una ostensible mejoría: el año pasado ofició con dos guitarras y este se trajo una eléctrica con la que incluso le quedaron mejor las dos versiones de Van Morrison, 'Crazy Love' y 'Days Like This', que el año pasado parecieron de sobra. Y observó el fotógrafo Azpiazu: «No tiene mucha personalidad». Vaya, es que Owen es muy canónico, bastante purista: recordemos que se hizo famosete en su continente por participar en el concurso televisivo Got Talent. ¡Y hasta es tan guapo que se parece al actor Ryan Gosling, que salió de la factoría Disney!

En la segunda parte, sentado con la acústica, contando alguna historia.
En la segunda parte, sentado con la acústica, contando alguna historia. / CARLOS Gª AZPIAZU

El domingo en el Musiketan Owen Campbell dio un concierto de 16 temas en 82 minutos amables, cercanos y bien ejecutados. Los nueve primeros los tocó en pie con una guitarra eléctrica (parecía una Gibson de caja naranja), a veces libando de una copa de tinto («cheers», dijo al brindar una vez). Campbell fue tradicionalista ('Wrecking Ball' y su aire americanista a lo John Campbell, el blues 'Dev'lish Woman' entre Springsteen y un grupo sleaze angelino…) y humanista ('A gente breast', «una canción sobre ser padre», como la presentó, y que resonó a Bruce y a Dylan; y de seguido tocó 'Love your woman', dedicándola a todas las mujeres por su labor en la maternidad, sobre la cual él ha sido ya muy consciente), versionó dos veces a Van The Man como le llamó él y una a Townes Van Zandt ('I'll be here in the morning', y muy bonita a lo Steve Earle le quedó), los arquetipos hispanos parece que los ha asumido del cineasta Robert Rodríguez ('Hermosa visión', la canción que entonó en castellano y que compuso a medias con un amigo colombiano), y alcanzó la cima eléctrica, y la de todo el recital, con 'The Cool Moonlight', que remitió de nuevo a Steve Earle y que el año pasado hizo con la acústica.

La parte final del concierto, la de las siete últimas piezas, la interpretó sentado, con la acústica, mayormente colocada sobre sus muslos para frotarla con la slide en su faceta más blusera y auténtica. Owen siguió sonando muy americanista ('A mountain home'), volvió a seleccionar el instrumental que se le ocurrió cuando actuó en un festival de blues en el Himalaya ('The Hindu Spanish Blues' lo tituló, lo introdujo diciendo que le había colado influjos flamencos y sí, sonó a arquetipo hispano de Robert Rodríguez también; por cierto, con él cosechó la mayor ovación), se lució con un blues a lo Jeff Healey ('Sunshine Road', la carretera soleada, tras la cual nos contó que llegó a vivir de tocar en la calle en Irlanda, donde siempre hacía mal tiempo), se acercó a Nueva Orleans en plan Dr. John ('Medicine man', en cuya introducción nos dijo que la música trasmite salud, felicidad y paz; él la dejó una temporada en la que se dedicó a pintar, también nos contó), interpretó de modo cimero más blues saludable esta vez sin slide ('Remember To Breathe'), fue pacifista ('President's man', antes de la cual indicó que es una canción sobre la guerra y que le oyó decir a un veterano del Vietnam que en la guerra no hay vencedores ni vencidos, solo destrucción), y dio el bis como Ry Cooder paseando por el delta ('Mean Ol' Devil And A Futile God').