McEnroe: «Me gustan las catedrales, aunque soy más de ermitas»

Los componentes del grupo getxotarra liderado por Ricardo Lezón. /
Los componentes del grupo getxotarra liderado por Ricardo Lezón.

El grupo getxotarra liderado por Ricardo Lezón edita el viernes su sexto álbum y lo presentará en un pequeño bolo acústico en el FNAC

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Precedido por dos singles epidérmicos como 'Cerezas' («una espléndida canción romántica y evocadora que reivindica el amor en las cosas sencillas», describe la promoción) y 'La distancia del lobo' («la distancia que sus posibles presas calculan que han de guardar con los lobos para que les dé tiempo a escapar. Una especie de distancia de seguridad», explica la promoción), este viernes verá la luz el sexto álbum oficial de los getxotarras McEnroe, 'La distancia', el cual presentarán en directo en un breve set esa misma tarde en Bilbao (FNAC, 19 h, entrada libre). Más adelante, el 28 de septiembre, lo desgranarán en el Kafe Antzokia.

'La distancia' está editado bajo el sello Subterfuge, grabado entre los estudios Tío Pete de Urduliz y La Mina de Alcalá de Guadaira, Sevilla, coproducido por Raúl Pérez y el guitarrista Gonzalo Eizaga, y masterizado por Alex Pseudorakis en Nueva York. 'La distancia' tremola sentimentalmente hasta emocionar a los oyentes atentos, quienes se creerán las historias cantadas por Ricardo Lezón, y ojalá sólo se identifiquen con las más felices.

Su linealidad indie-rock de alma americana y horizonte amplio por momentos adquiere una musicalidad extra respecto a grabaciones anteriores, pero no se pierde ni un ápice de la personalidad y la intención de McEnroe en un repertorio sostenido y cada vez mejor entonado por su líder Ricardo Lezón, poeta, padre y parado al que volvemos a interrogar en un tren, el que el martes a las 9.20 h salió de Bilbao a Madrid. También viajaba en un tren cuando le entrevistamos por su debut en solitario, 'Esperanza', uno de los mejores trabajos del rock vasco de 2017, un miércoles por la tarde en el trayecto Bilbao-Córdoba. Venga, preguntemos a Ricardo, que se encuentra en el vagón 6 del convoy a Madrid.

-Nos contaste que lanzaste tu disco en solitario, 'Esperanza', en octubre de 2017 porque como grupo McEnroe estabais parados por motivos diversos: familiares, laborales... ¿Por qué se ha vuelto a poner la máquina en marcha para 'La distancia'?

-Bueno, no solo hice por eso el disco 'Esperanza'. El parón de McEnroe también se produjo porque habíamos sentido que con el álbum 'Rugen las flores' habíamos llegado a algún lugar, y que ese podía ser nuestro último disco. Han pasado cuatro años y pico y lo que ha sucedido con 'La distancia' ha sido tan natural que ahora hemos sentido que teníamos algo que decir y lo hemos dicho. Nos hemos dejado llevar por un impulso, como siempre.

-Ricardo, ¿cómo llevas la dicotomía entre Lezón y McEnroe, sobre todo a la hora de componer?

-McEnroe tiene un funcionamiento muy peculiar. Apenas ensayamos y cuando nos juntamos exprimimos el tiempo y lo aprovechamos a tope, pero después cada uno vuelve a su lugar y a su tiempo. El mío lo dedico a escribir y a hacer canciones.

-Ya.

-Llevo año y medio girando con 'Esperanza' y durante este tiempo he escrito las canciones que ahora forman 'La distancia'. Mientras las escribía ya sabía que eran para McEnroe. Llevo bien esta dicotomía, como la llamas: tengo ilusión por los dos proyectos y mientras todo me siga haciendo ilusión, seguiré adelante.

-¿Y cómo llevas la doble faceta entre poeta y compositor de canciones? ¿Cómo decides qué texto va a cada campo?

-Cuando me da por escribir ya sé adónde van esos escritos. Hay diferencias entre escribir un poema o un relato y la letra de una canción. Las frases de una canción se contagian de la melodía, los poemas son silenciosos. Aun así, partes de algún poema han acabado en una canción y viceversa. Me gusta escribir, me hace sentir bien, y al final donde vaya cada cosa no es muy importante.

-¿Por qué te influye tanto el campo, lo verde, lo aislado...?

-Me da felicidad. Me gusta el silencio de la naturaleza. Me transmite paz y calma. Me gustan la quietud, los paisajes, los árboles, la nieve. Supongo que a cada uno le influye lo que realmente le llena o le hace sentir mejor. A mí es todo eso.

-Viviste dos años en la España despoblada, en Soria. ¿Cómo es la vida por esos lares?

-Estuve en una aldea llamada Noviales, en Soria, muy cerca de la frontera con Segovia y Guadalajara. Un lugar muy apartado, sin cobertura, sin wifi, sin coches, sin ruidos, sin prisas, sin humos, sin cartón. La vida es lenta e importante. Manda la naturaleza. Tuve mucha suerte con las personas que conocí. Fui muy feliz allí escribiendo, componiendo y llevando el pequeño hotel.

-Y un día este periódico te dedicó la entrevista rápida de los domingos y, buf, has hecho muchas cosas: el hotel en Noviales, profesor de tenis, una gasolinera no sé si por Marbella... ¿Eso es buscarse la vida o dejarse llevar?

-Es buscar la vida que quieres llevar.

Ricardo Lezón señalando al horizont</p><p>e
Ricardo Lezón señalando al horizont</p><p>e / . PABLO JAÉN

-Seguro que te gusta conducir. ¿Qué coche tienes y qué música te gusta oír cuando viajas solo?

Me gusta conducir, sí. Y menos mal, porque he cruzado España varias veces. Tengo un Ford CMax del 2004 con 300.000 kilómetros. El mejor coche que he tenido. Siempre llevo música y últimamente pongo a Small Sur, un grupo de Portland que me flipa. Pero en el coche suena de todo y ahora mi hija me pone el de Andrew Bird todo el rato y mi hijo a Kendrick Lamar.

-Ja, ja… ¿Crees que la música de este nuevo disco de McEnroe, 'La distancia', es apta para oír en el coche? No sé, quizá si no hay muchas curvas…

-En el coche suena muy bien. Pero sí, es mejor escucharlo en llano. Con curvas hay que estar más atento a la carretera.

-Oyendo las canciones de 'La distancia', tan hipnóticas como siempre, tan magnéticas y de un lirismo desnudo, de un romanticismo descarnado, pienso en dos cosas: en el rock americano pausado a lo The National, Lambchop o Uncle Tupelo, y también en una catedral. Hum... ¿Dónde te enteraste del incendio de Notre dame y qué pensaste?

-Estaba viendo a Dan Stuart en el Colegio de Abogados con mi hija Jimena. De hecho te vi, pero no sé por qué no nos saludamos. La distancia quizás.

-Yo no te vi, pero me largué antes de acabar. No me creía el papel que estaba asumiendo Stuart.

-Bueno, me agrada que 'La distancia' te suene a una catedral. Me gustan las catedrales, aunque soy más de ermitas. Notre Dame se arreglará. Y, aparte, Gonzalo es muy fan de The National.

-¿Qué esperáis con este disco los muchachos de McEnroe?

Nos apetece volver a tocar juntos. Estamos muy contentos con el disco. Nos gusta mucho y todo lo que venga después de grabarlo será un añadido estupendo.

-Antes decías que no ensayáis a menudo.

Tenemos un pequeño local en un caserío de Azkorri. Llevamos allí desde que empezamos hace diecisiete años. Si abres la ventana se ve el monte y caballos, y por el jardín una docena de ocas. Es como un oasis. Vamos muy poco. Gonzalo vive en Madrid, Pablo en México, tenemos trabajos, hijos...

-¿Cómo será el concierto del FNAC?

A la FNAC iremos Edu a la batería y yo a la guitarra y voz, más Pablo Jaén, de Gringo y Trampas, que nos acompañará estas fechas al bajo, y Jaime Arteche al teclado. Jaime se incorpora para esta gira y antes tocaba en Joe La Reina y en Tulsa. El viernes haremos cinco canciones del disco en ese formato cuarteto.

-Hoy martes (la entrevista se hizo ese día) es el día del libro. ¿Qué estás leyendo ahora mismo? Seguramente varias cosas a la vez.

Acabo de terminar 'Años luz' de James Salter, un libro fantástico. Lo he compaginado con uno sobre la Segunda Guerra Mundial y también voy poco a poco con la 'Antología poética' de Claudio Rodríguez que me regaló un buen amigo.

-¿Y qué estás escribiendo ahora mismo, si se puede contar?

-Un disco para mi hija y otro poemario.

-¿Qué haces un día normal?

-Últimamente buscar un trabajo que me dé para vivir.