Maui presenta en Barakaldo 'Por arte de magia'

Maui./Sandra Ripoll Martí
Maui. / Sandra Ripoll Martí

CURRO VELÁZQUE-GAZTELU

Llevar el espíritu de Bambino a las puertas del siglo XXI y llevarlo como estandarte es todo una declaración de principios. Mantener el espíritu de los flamencos primitivos de Utrera, así como ser una mujer que lo mismo canta, actúa, toca el violonchelo y escribe sus letras, es un don que no está al alcance de muchos. Y es que Maui (María Luisa Ramírez, Utrera 1977), es una mujer del Renacimiento en el siglo XXI. Empoderada y creativa. 'Por Arte de Magia', su quinto trabajo y último hasta el momento, es un disco lleno de colaboraciones y mucho arte. Como dicen en el argot taurino: «No hay quinto malo». Este disco está concebido desde la perspectiva del pop, a diferencia de los anteriores que estaban más cerca del halo flamenco. Maui ha tenido el privilegio de poder contar con la colaboración de artistas de la talla de Antonio Carmona, Tomasito, Chipi de 'La Canalla', Jorge Pardo, Tino Di Giraldo y la producción de Fernando Illán, quien fue el productor de Rosario Flores.

Este pasado jueves día 10, y gracias a la programación del Teatro de Barakaldo, pudo el público asistente disfrutar de un espectáculo no al uso. Un formato en el que encima de las tablas del propio escenario del teatro Barakaldo y en forma de 360 grados, tanto músicos, como el respetable, se dieron cita para disfrutar del directo de esta maga de la situación. Una propuesta acertada en su formato, dado el acercamiento del público con los artistas. Los tres músicos a expensas de la protagonista. La guitarra flamenca de Paco Soto, el bajo a cargo de Fernando Lamadrid y la percusión de Manu Masaedo, fueron los que en todo momento siguieron a la protagonista de forma sutil y sin aspavientos. Una propuesta en la que el público también formó parte del todo y donde nuestra protagonista echó mano de los allí presente para corear algunos de los temas de su último disco, 'Por Arte de Magia'.

Como en su momento escribió de Lola Flores un crítico del New York Times a su paso por la gran manzana: «No canta ni baila, pero no se la pierdan». Pues con Maui estamos con la Lola Flores del siglo XXI, con aires inevitables de su madrina musical, Martirio. Una mezcla de ambas. Surrealista hasta decir basta, la de Utrera vino cargada de historias cotidianas y ataviada con un traje flamenca diseñada por ella misma y que nos recordaba entre lo kitch y lo clown. Maui vive en el barrio de Malasaña de Madrid, después de su periplo de doce años en Granada. Sus letras nos refleja desamor, historias de personajes callejeros, pero sobre todo cotidianidad. Por sus poros es inevitable que le salga su halo mestizo. Su padre gitano de Utrera, barbero, guitarrista y primo de Bambino, es una de sus fuentes de inspiración. Y es que Maui ha estado rodeado desde su infancia de los más granado del panorama flamenco de Utrera y por ende del Bajo Guadalquivir: Fernanda y Bernarda, Gaspar de Utrera, Turronero, Perrate… y esto, inevitablemente, le ha dejado un poso a la hora de enfrentarse al día a día. Un día a día, que a fin y a cuentas es su arte, su manera de expresar, de sentir y de amar.