The Magpie Salute y la pasión de los fans

Rich Robinson, el hermano colíder de los Black Crowes, con guitarra de 12 cuerdas. /CARLOS Gª AZPIAZU
Rich Robinson, el hermano colíder de los Black Crowes, con guitarra de 12 cuerdas. / CARLOS Gª AZPIAZU

El nuevo grupo donde coinciden tres ex Black Crowes llenó el Kafe Antzokia de gente predispuesta y de rock de 'jam band' con acústica muy mejorable

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Al acabar las dos horas de concierto con la gente apretujada la tarde del domingo en el Kafe Antzokia, los más fans compartían con el mundo sus emociones y coincidían en calificar de estupendo el show de The Magpie Salute (El Saludo de la Urraca), el nuevo grupo del guitarrista y hermano colíder de los disueltos The Black Crowes (Los Cuervos Negros, la última gran banda de rock sudista, con más de 35 millones de discos vendidos).

Vale que el aura de las canciones evoca al rock clásico setentero, que la presencia del hermano Rich Robinson otorgue cierto carácter legendario y el carisma del hacha Marc Ford fuera lo más aplaudido en las presentaciones postreras (¿dónde estaba toda esta peña cuando Marc tocó en solitario en mayo pasado en el Antxiki, el mismo día que los Guns N Roses en San Mamés?), pero lo que no se puede soslayar ni minusvalorar ni perdonar es que el cantante británico John Hogg no hizo justicia a lo que se esperaba de él (en el anfiteatro no se le oyó nada y los espectadores de abajo coincidieron casi en descalificarle) y que la acústica general fue mala (el equipo parecía saturado porque se le pidió más potencia de la que podía dar).

Fue un show de rock americano hippioso de 123 minutos para 20 canciones según consigna el setlist. Siete de ellas pertenecen a las doce de su primer disco oficial: 'High Water I'. Otra de las bondades es que The Magpie Salute no tiraron tanto de versiones, como sí se cuenta que hicieron la víspera, el sábado noche, en París. Aquí, en el Kafe Antzokia, se pudieron reconocer al menos media docena: el cuasi instrumental de War 'War Drums', la acústica 'Girl From The North Country' de Bob Dylan, 'Dreams' de los Allman Brothers y tres de los 'Black Crowes' (la acústica 'Lay It All On Me' y las eléctricas 'Oh! Sweet Nuthin'' y 'She Gave Me Good Sunflower'). Además, al ser este sexteto (con teclados y a veces hasta tres guitarras) una 'jam band', un grupo que en teoría gusta de improvisar, el resultado puede atascarse y llegar a ser introspectivo, o sea de único disfrute para los músicos.

A modo de resumen consignemos que fue un concierto sin argumentación clara, con una primera mitad tanteante e irregular, una terna acústica central que la masa ovacionó pero pareció de más, y una segunda mitad eléctrica que reservó los empellones a lo Black Crowes para su epílogo roquista, lo que dejaría contenta a la parroquia, lo que prendería la pasión de los fans, que no sabemos lo que pensarán 20 horas después.

John Hogg, el cantante de la urraca, en la tercera canción, 'Omission'
John Hogg, el cantante de la urraca, en la tercera canción, 'Omission' / CARLOS Gª AZPIAZU

Lo cierto es que se podría quitar de ese repertorio media hora y la peña saldría más contenta. Por ejemplo, restaríamos los temas lisérgicos a medio gas (dejemos el inaugural 'High Water' y eliminemos otros como el segundo, el alfo Teenage Fanclub 'Walk On Water', o el cuarto, 'For The Wind') y el pasaje acústico (de acuerdo: podemos dejar la dylanita 'Girl From The North Country', que es la que mejor cantó con diferencia Rich Robinson, un famosete a la sombra de su hermano Chris Robinson, el vocalista y líder verdadero de los Black Crowes, un Rich que nos provocaba sopor cuando él se ocupó de la voz durante todo el concierto, como le catamos en el Azkena Rock Festival, donde dejó una pobre impresión, y la Sala BBK, donde la mejoró aunque solo logró llenar medio aforo), y el impacto del concierto habría sido superior.

La primera parte del bolo dominical de The Magpie Salute fue tanteante y estuvo cruzada y frenada por esa citada lisergia ascendente y palúdica, entre lo eclesial y lo hippie, aunque se intercalaron zarpazos como 'Omission', un rock espeso y agitado emergido desde los 90, o el mentado instrumental 'War Drums' con tantos pasajes diferenciables (punteos de slide, groove telefílmico, final sudista a lo Lynyrd Skynyrd y ovación de regalo), más un par de temas degustables como el beatleniano 'Big Time', entonado por Rich, y 'The Vulture', un rock crepuscular a lo Neil Young original de Marc Ford, que lo cantó él.

Marc Ford, ex Black Crowes, el más ovacionado en las presentaciones.
Marc Ford, ex Black Crowes, el más ovacionado en las presentaciones. / CARLOS Gª AZPIAZU

Tras el tridente íntimo y hippie con los tres guitarristas empuñando acústicas ('Sister Moon' fue la sima de la cita, el country folk dylanita 'Girl From The North Country' fue la cima en el cante de Rich, y 'Lay It All On Me' de los Black Crowes tuvo dos partes, primera sin enchufe y segunda amplificada, para que diéramos más valor al rock de verdad, je, je…), encaminamos la segunda mitad, recomenzada con jams de discurso desperdigado ('Dreams' de los Allman Brothers), ambiente góspel comunal blanco ('Oh! Sweet Nuthin'' de los Cuervos Negros, muy mal cantado por Rich pero muy celebrado por la parroquia, que la reconoció), rock ácido sin personalidad ('Can You See'), pienso previo al arreón final en plan rock-funk escuela Black Crowes con su revisión del 'She Gave Me Good Sunflower', rock máximo en plan los Who ('One Mirror Too Many'), slides de Rich ('Horsehead') y la despedida sudista ('Send Me An Omen') y sin plegarse al paripé del bis.

Nada más acabar, en el anfiteatro, menos congestionado de público, un tipo delante de nosotros dijo a su novia: «No le he oído al cantante en todo el concierto». Ya, nos llegó por wasap el setlist a mitad del show americano y a la hora de comprobar los títulos… ¡nunca se distinguía la letra, ni siquiera el estribillo!

Vídeo de la primera canción lanzada a lo grande por The Magpie Salute, 'Omission':

 

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