Lukiek abriendo el curso

El power-trío nuclear Lukiek agitando el bis. /Óscar Cubillo
El power-trío nuclear Lukiek agitando el bis. / Óscar Cubillo

El grupo paralelo de Josu Belako llenó el Shake! y dio un bolazo en plan montaña rusa que mejoró a Ceramic Dog y a Nirvana, por ejemplo

ÓSCAR CUBILLO

Se puede decir que el jueves arrancó el curso de conciertos 2018-2019. Y la agenda ofrecía al menos seis conciertos gratuitos a horas compatibles con el metro en nuestro radio de acción habitual: los electrónicos locales Empty Files presentaron el 30º concurso Villa de Bilbao en el FNAC; en el pub Residence oficiaron los camperos de Asheville, Carolina del Norte, The Blue Ribbon Healers; en el Shake!, con patrocinador cervecero (2x1 las heinekens), descargaron Lukiek, el grupo paralelo de Josu Belako; en el Kafe Antzokia actuaron los sudistas con desarrollos progresivos y vocalista femenina rubia The Broadcast, también de Asheville, Carolina del Norte, ya es casualidad (el mundo es un pañuelo); en el Xurrut de Gorliz se presentaron Los Paralíticos del Ritmo con ilustres del Getxo Sound en sus filas; y en el pub Piper´s`de Algorta tocaron los indies bilbaínos Larry Bird.

Venga, al grano. Sin intención de contarlo nos plantamos en el Shake! sólo para catar por curiosidad y por placer al power-trio de Mungia Lukiek. La primera vez que les vimos, en abril de 2017 en el Antxiki, en el tercer festival Loraldia, nos aplastaron con su contundencia 'nirvanítica', aunque la segunda, en julio de 2018 en el 13º BBK Live, bajo la carpa calurosa con insoportable efecto lupa, oficiaron más moderados, más brit y más cercanos a Belako. Pero esta tercera vez, de nuevo en las distancias cortas que tanto les benefician, como juzgó Jon Rozadilla, Lukiek se volvieron a salir de la tabla por electricidad, turbo-actitud (ese baterista con cresta y camiseta que preconizaba 'fuck the law'), interacción (entre ellos tres y con su público: vaya pogo sudoroso generaron en primeras filas) y referencias reconducidas y ampliadas. Sin ánimo de crear agravios afirmamos que Lukiek son mejores que Belako porque atesoran más actitud y pegada, más vigor y credibilidad. Pero, claro, su agresivo asalto sónico no resulta apto para todos los públicos.

En un Shake! lleno hasta las escaleras del fondo, con buen sonido (atrás se oía muy bien, delante de maravilla), Lukiek ejecutaron unas 13 piezas (algunas unidas, pasajes instrumentales para dosificar fuerzas no para rellenar espacios) en 51 minutos de montaña rusa. En sus pinitos, cuando les vimos en el Antxiki, eran tan demoledores que no se entendía en qué idioma se expresaban, y ahora ya se percibe que casi siempre cantan en euskera. El jueves de inicio de curso resonaron también a Nirvana ('Emon'), adaptaron el post-siniestrismo blindándolo con sustrato metálico ('Don Gomes'), asimilaron el ritmo reggae urbanita de los Clash ('Kontuz!'), se encarrilaron con violencia por el post-funk como harían Dut ('Nondik Zatozie), chillaron con la rabia de los Bad Brains, o de sus paisanos PiLT sin ir más lejos, o de la no wave de Nueva York ('Pitagoras'), supieron también concordarse con The Cure ('Cisnex Dispex' o algo así según se consigna en el setlist que conseguimos al acabar el bolazo; por cierto, en esta canción pensamos que Lukiek también son mejores que el trío Ceramic Dog de Marc Ribot), acabaron con dos piezas muy Pixies (gritada y ululada 'Automata', furiosa 'Hidrogenoz') y reaparecieron con un bis improvisado y salvaje para exhibir más brutalidad vía Bad Brains y provocar pogo indómito en las primeras filas, donde se pudo identificar a Cris, la cantante de Belako, que vestía una camiseta de Pink Floyd.

Hum… acabó el bolazo y sentenciamos: Lukiek son también mejores que Nirvana. Esto había que contarlo, ¿verdad?

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