El Kanka: «No trabajamos nada la mente, somos una sociedad dormida»

El Kanka presenta su cuarto disco, 'El arte de saltar'. /Diego Berro
El Kanka presenta su cuarto disco, 'El arte de saltar'. / Diego Berro

«Cuando escribo me fijo en lo que me rodea. Las cosas pequeñas también son universales», cuenta el cantautor malagueño

GABRIEL CUESTA

Juan Gómez 'El Kanka' (Málaga, 1982) tenía sudores fríos en el autobús cuando pensaba en que su delicada guitarra, guardada en el maletero con el resto de bultos, podía resultar dañada por el traqueteo del viaje. «Así nos hemos curtido». Los acordes de los inicios de este cantautor quedaron impregnados en tabernas, teterías, pequeñas salas... Este 'trotabares' tiene claro cuál ha sido su fórmula del éxito. «Tocar mucho en directo desde lo más bajito. Creciendo con el boca a boca». En pocos años ha pasado a llenar grandes salas y acudir a festivales de primer nivel. Este viernes ha comenzado su gira en España para presentar 'El arte de saltar', su último disco. Este sábado a las 22.30 horas estará en el Kafe Antzokia de Bilbao.

-Presenta su cuarto y último trabajo. ¿Hasta saltar es un arte?

-En este caso el salto simboliza la capacidad de enfrentarse a las cosas y sortear obstáculos. De impulsarse hacia delante con la experiencia que te da la vida misma.

- ¿Están los cantautores en peligro de extinción?

-Creo que hay un resurgimiento. Una generación nueva que no responde al estereotipo de cantautor de letras poética, música lineal y pesada... Ahora hay una musicalidad más diversa.

- ¿Se considera un músico hecho a sí mismo?

-Para llegar donde estamos hemos tenido que tocar mucho en directo, sin el respaldo de ningún sello discográfico y desde lo más bajito. Con el boca a boca. Recuerdo cuando mi percusionista y yo viajábamos en autobús por España y el miedo de tener que poner la guitarra y la caja en la parte de abajo... Lo pasábamos fatal. Nos quedábamos a dormir en el sofá de las casas de los colegas. Lo recuerdo con cariño. Así nos hemos curtido.

-Dejó Económicas para estudiar Filosofía. ¿Se cumple el tópico de que la música es una forma de vida?

-En muchas corrientes filosóficas se tiene en cuenta la música. Algún filósofo la considera una especie de lenguaje universal porque puede expresar emociones de forma más directa y alejarse del concepto filosófico. Cuando estudiaba siempre me atraía esa parte. Soy mucho más músico que filósofo.

- ¿Y qué filósofo escucharía sus letras?

-Yo soy muy de Nitchtze. Era un tío muy poético escribiendo. Algunas obras están compuestas en forma de sonata. Tenia esta locura el pobre hombre. Estaba 'chalao' perdido pero es interesante lo que decía (risas).

-¿Y cuál no?

-Creo que Kant (risas). Me da que no estaría muy de acuerdo. Los filósofos alemanes eran muy rectos. O igual sí... A veces me gustan cosas así porque me aportan lo contrario a lo soy. ¡Igual Kant sería de esos!

- Su música desprende muchas veces alegría ¿La corriente filosófica de El Kanka sería el 'buen rollismo'?

Creo que tengo una corriente filosófica compleja sin llegar a ser un filósofo. Yo era un filósofo muy mediocre, cualquiera de mis compañeros me daban cien patadas (risas). Soy una persona pensativa y reflexiva. Soy de darle vueltas a las cosas, demasiado quizás.

«Soy de darle vueltas a las cosas, demasiado quizás»

- A veces parece hacer una oda a las pequeñas cosas. ¿En los detalles está la felicidad?

- Soy del día a día, de las cosas pequeñas. Creo mucho en la pequeña acción. Tratar a tu vecino bien antes que intentar salvar el mundo. Cuando escribo me fijo más en lo que me rodea. Las cosas pequeñas también son universales.

-¡Si dice que encuentra bonito hasta los callitos de los pies! ¿Siempre está tan contento?

- También tengo mis miserias. Soy un tío muy obsesivo, con tendencia a la reflexión excesiva. Pero tengo un carácter alegre, no me recreo en la mierda. La vida dura muy poco. A la hora de componer, otros cantautores se recrean en la melancolía, yo no. Busco cómo salir de ahí.

-En una de sus canciones deja claro que 'sí se puede'. Que las cosas se puede conseguir. ¿Le han dicho alguna vez que no era capaz de hacer algo en la vida?

- Siempre me he sentido apoyado. Cualquier buen amigo debería decirle a otro que no se dedique a la música (risas). La canción denuncia que a veces eres tú mismo el que te frenas. Tus miedos e inseguridades te hacen pensar que no, y entonces no salen las cosas. La mente es poderosa. No nos pongamos la zancadilla.

- ¿Es un problema generalizado ponerse barreras a uno mismo?

- Me parece normal. Se habla mucho de la 'mens sana in corpore sano', pero creo que la 'mens sana' la tenemos un poquillo abandonada. No trabajamos la mente nada, somos una sociedad que estamos dormidos. Hay falta de atención a nosotros mismos.

«Espero que remita la ley mordaza»

- Su repertorio también contiene dosis de rebeldía, como en 'A desobedecer'. Nunca habla explícitamente de política en su música, pero sí invita a pensar.

-Da pudor el tema político porque es complejo y fácil de caer en un punto demagógico y panfletario. Pero me gusta no quedar en la superficie con elegancia y sin meterme en camisa de once varas. Hay la tendencia de ser un poco iguales en el mal sentido. Se tiende al pensamiento único y parece que si te sales de algo hay un rechazo social. Incluso de niño. A mi me ha pasado. Era tímido. Y el rechazo social te lo encuentras del tirón. Me gusta llamar a que cada uno coja su camino. Sin miedo a ser distinto.

- Esta frase es suya: «Si no podemos ofender a nadie, a lo mejor es que no podemos decir nada». Últimamente hay mucha polémica sobre la libertad de expresión en la música... ¿Qué opina de lo sucedido con el rapero Valtonyc?

-Estoy en contra. Y eso que no comulgo con esa forma de expresarlo. Me parece que estamos llegando a un punto peligroso. Estamos convirtiéndonos en una sociedad supersensible para lo bueno y para lo malo. Si este tío dice que una cosa está mal, a la cárcel... Hay que encontrar el punto medio entre sensibilidad y libertad. Me parece desproporcionado. Espero que remita la ley mordaza y se ajuste a algo más real.

- 'Lo mal que estoy y que poco me quejo', ¿pero no hay razones suficientes para quejarse en este país?

- Y en cualquiera. Hablo con gente de otros países y todos dicen lo mismo de la clase política. 'Al menos que no nos roben'. El mundo está bastante regular y hay motivos para quejarse. Mucho hemos perdido la fe en la política con lo bonito que debería ser.

- Sea sincero, ¿no le da rabia que digan que se ha dado a conocer gracias a Amaia de 'Operación Triunfo'?

- Solo me ha dado rabia por un par de comentarios muy concretos. En las redes el kilo de opinión está baratito. Pienso: 'si ya había hecho antes un montón de cosas'. Aunque no comulge con el formato de 'OT' lo respeto y me parece que Amaia tiene talento y puede ser una artista sólida. Estoy agradecido porque lo ha hecho con un cariño hacia mi música enorme. Ha sido un empujón muy guapo, pero no ha cambiado mi vida.

-¿Se siente en la cresta de la ola? En poco tiempo de tocar en pequeños garitos a pasar a grandes festivales...

-No exactamente, pero sí es el momento en el que más alto he estado. Nos lo hemos currado un montón. He visto unos resultados que nunca me hubiese esperado conseguir. Yo a veces flipo un poco cuando veo agotadas las entradas en algunas actuaciones. Pero no sonaré nunca en la radio al ser un proyecto artesano y 'underground'. Voy por ese camino y no quiero que se pierda la esencia.

«Bilbao es una ciudad muy bucólica»

- Ya ha tocado varias veces en Bilbao. ¿Qué recuerdo guarda?

He estado en el Cotton, el Azkena... La ciudad es preciosa, muy bucólica. La frecuenté bastante durante un año porque tuve una pareja que vivía aquí. Una vez al mes me dejaba caer por la Bilbao. Comerme un montón de pintxos y toda la pesca... Yo soy del buen comer y del beber. Eso sí, nos llovía bastante (risas).

- Ya se sabe con su canción 'Andalucía' qué sentimientos le despierta su tierra. ¿Y Euskadi?

- Amistad. No conozco a mucha gente aquí pero con la poquita que he tratado me ha parecido muy amigable, buenos anfitriones. Soy más de la gente que de las infraestructuras.

-¿Se ha fijado alguna vez en grupos vascos?

- Muy poca cosa más allá de Fermín Muguruza. Unos amigos son muy fans de él y me lo inculcaron...

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