Juanjo Bona: «Me gustaría guardar la exclusiva, pero para qué nos vamos a engañar, Martin cantará conmigo en el Euskalduna»
El aragonés regresa este domingo a Bilbao recreando el pop con raíces aragonesas de su debut, 'Recardelino': «Hay mucha verdad en la tradición»
Josu Olarte
Sábado, 22 de noviembre 2025, 13:37
Nacido hace 22 años en un pueblo aragonés de apenas 1.000 habitantes, Magallón, Juan José Bona Arregui ha sido el último en incorporarse con ... éxito a esa oleada de cantantes y músicos que, desmontando prejuicios, reinterpretan el folclore y la canción popular con una nueva sensibilidad en sintonía con un público joven y urbano. De formación clásica y folclórica, Juanjo iba para jotero, pero escapó de su entorno rural a los 17 para estudiar ingeniería en Madrid y aprovechó para darse a conocer como semifinalista de Operación Triunfo, donde visibilizó su identidad musical y sexual. Su vocación era comercial, pero el entorno rural del que huyó acabó retroalimentando 'Recardelino', un primer disco multinacional titulado con un término «que en mi pueblo se refiere tanto a un jilguero como a un niño divertido, alegre y cantarín; a mí me lo decía mi abuela», explica desde Barcelona un Juanjo que va a prolongar su experiencia catódica como copresentador del próximo concurso de RTVE para cantantes líricos: 'Aria, locos por la ópera'.
«Un disco nostálgico que es un homenaje a mi pueblo», califica Bona su debut, que conjuga ecos folclóricos con un barniz indie aportado por el productor Marcel Bagés y colaboradores de ese entorno como Alicia Ros (Cariño), El Buen Hijo, Fresquito y Mango o Lucas de la Iglesia (Confeti de Odio). Bona lleva recreándolo desde marzo con la gira 'Tan mayor y tan niño', con la que en su arranque hizo sold out en el Teatro Campos. «Me encanta que lo hayan definido como un cruce entre Rodrigo Cuevas y Amaia», comenta Juanjo al repasar su historia y su reciclaje en jotero indie, en vísperas de regresar el domingo a Bilbao para exponerlo este domingo en el Euskalduna (19.00h, entradas de 29 a 77€) con un concierto renovado en tres actos salpicado de versiones de Amaral, Bosé, José José o Beach Boys.
– No ha tardado en volver a Bilbao
– Sí, hemos tenido que prolongar la gira que empezamos en marzo. Que la gente quiera repetir quiere decir que está gustando. Tengo la sensación de que estoy viviendo un sueño. Los dos conciertos que dimos en Bilbao fueron de los primeros y, desde entonces, lo que hacemos ha cogido tanto vuelo y color que tiene poco que ver. Para la segunda parte de la gira hemos cambiado el set, incluyendo nuevas versiones y arreglos de las canciones del disco que han acentuado su lado folclórico. Lo que mantenemos son las tres etapas diferenciadas con unos interludios introductorios, con momentos de baile. El orden del setlist está más logrado y resulta más dinámico y conectado con el público. Creo que gustará.
– ¿Volverá a cantar con su pareja Martin Urrutia?
– ¡Bueno, me gustaría guardar la exclusiva, pero para qué nos vamos a engañar! Todo el mundo lo espera y, actuando en su casa, tenía que estar él conmigo en el escenario y los suyos entre el público.
– Estudió solfeo y clarinete, pero también se formó como jotero desde muy joven. ¿Ha sido más de romería que de discoteca?
– Total. Me he pasado buena parte de mi infancia y adolescencia en concursos de jota y fiestas populares. Mi pueblo, Magallón, es muy musical, con varias tradiciones folclóricas y de música más clásica mezcladas. Hay una escuela de jota muy viva, un coro, una banda; dentro de lo pequeño que es hay muchas opciones. En mi familia la única tradición viene por mi abuela que, por lo que me han contado, era muy jotera. A mí la jota me llegó por los amigos de mis padres que estaban en la escuela de jota y, cuando viajábamos con ellos de vacaciones, me empezaron a enseñar. Recuerdo que canté por primera vez en un viaje a la Costa Brava.
– También fue cantante de orquesta, como Bisbal, con quien también ha cantado.
– Sí, me invitó al escenario en el WiZink, fue increíble. Al meterme en la jota empecé a dar clases de canto, técnica vocal y otros estilos en Navarra con mi actual profesora, Ruth Martínez. Luego me apunté a otras clases en mi pueblo y conocí a la jefa de la orquesta que me contrató para dar bolos por pueblos.
– Pese a su vocación musical, se fue a estudiar ingeniería naval a Madrid.
– A ver, la verdad es que fue la excusa para salir de mi pueblo y de Zaragoza. Pensaba que allí iba a conocer gente y encontrar más posibilidades artísticas. Como las ciencias se me daban bien, pues me apunté a ingeniería naval, que me atraía más que la típica ingeniería industrial. Me llamaba la atención, pero no es que me entusiasmara, por eso acabé dejándolo.
– Encontró su oportunidad al entrar en Operación Triunfo, que no fue su primera experiencia catódica. ¿Defiende esos formatos criticados por parte de la comunidad musical?
– No, ya había pasado por Idol Kids y el Jotalent de la tele de Aragón. Es que, al final, junto a las redes sociales, es la vía más factible, porque es muy complicado tener contactos en la industria. Es una vía para que la gente te conozca. A mí me ha aportado muchas cosas buenas a todos los niveles. Antes no me veía capaz de escribir. Una vez superé el miedo, empecé a mejorar artísticamente y en lo personal. Ha sido el pelotazo de mi vida. Por eso quiero seguir haciendo cosas en televisión que vea que se me pueden dar bien, como el nuevo proyecto que tengo entre manos. Hasta que pueda dedicarme por completo a la canción, no me cierro a nada, tampoco a cosas que ya he hecho como ser modelo o imagen de alguna marca.
– ¿Cómo decidió aunar su vocación pop con sus raíces joteras y folclóricas?
– Empecé a estudiar técnica vocal en otros estilos porque llegué a un punto en que la jota me empezó a cansar y hasta le cogí un poco de tirria. Pensaba que la jota sola no iba a darme de comer y empecé a componer de una manera más convencional. Pero cuando salí de OT nunca fue una opción utilizar la jota; creía que tenía que hacer pop comercial para triunfar, con todas las comillas. Al final resulta que estaba equivocado. En mi discográfica (Universal) me convencieron de que me tenía que diferenciar por ahí, por mi identidad. Que ya había gente que venía combinando tradición y modernidad.
– Su paisana Carmen París ya la fusionaba con el jazz y el flamenco hace 20 años, y ahora están Rozalén, Hermanos Cubero, Rodrigo Cuevas…
– Claro, es que no era consciente de hasta qué punto podía utilizar la jota y el folclore que llevaba toda la vida cantando. Carmen París desde otro lenguaje ha sido una referencia porque la conocía al haber venido a cantar a mi pueblo y haber compartido con ella algún evento. Luego, las propuestas de Rozalén, Silvana Estrada, Rodrigo y otra gente me hicieron ver que igual había futuro mirando al folclore, porque yo en mi pueblo escuchaba a La Oreja, Amaral, además de Juan Gabriel, Bisbal o Luis Miguel, por el que me dio muy fuerte. Ya había sacado un tema con bandurrias y guiños joteros como 'La plaza y el río', pero lo empecé a ver claro con el impacto que tuvo 'Mis tías'. Ahí vi que cuanto más personal eres, más llegas a la gente.
– Por surgir de un entorno rural y su condición de artista LGTBQ+, Rodrigo Cuevas habrá sido todo un referente.
– Claro, la oportunidad de ir a Asturias a conocerle y mostrarle los temas de mi disco me motivó mucho. Me hizo ver la cualidad nostálgica de mis canciones. Quiero seguir profundizando por ahí, pero me gustaría poder incorporar la picardía que tiene para exagerar su personalidad y dar espectáculo.
– Está muy lejos de la imagen de jotero de brazos en jarra y chorro de voz potente.
– Siempre me han dicho que mi voz no proyectaba tanto como se espera de un jotero tradicional de voz potente. Dentro del respeto que le tengo a los joteros clásicos, de los que he aprendido, yo nunca he tenido ese arraigo. Pero no tener esa fuerza me ha venido bien para diferenciarme. Aun así, siempre he sido de lo más respetuoso con la tradición. La jota es versátil, pero tampoco se puede mezclar de cualquier manera. He buscado otro tipo de matiz, pero con mucho respeto por la tradición.
– De hecho, acudió a sus fuentes originales para moldear las canciones de este disco, que tienen autoría coral, ¿no?
– Sí, a mí me enseñaron la jota desde un sitio con mucha verdad y respeto, y yo no quería usar esa tradición cultural, musical y estética sin saber de dónde viene. Yo nunca he sido un jotero de raíz, así que para las letras de las canciones me he nutrido de un historiador amigo de mi familia y de la gente de mi pueblo, como la profesora de mi escuela de jota, que me recordó la importancia de contar cosas al cantar. El título de 'Recardelino' viene de ahí, del habla popular, o canciones como 'Virgen de Magallón', basada en una antigua leyenda de mi pueblo sobre dos familias enfrentadas por tierras y un asesinato con lanzas en la iglesia en el que resultó herida la virgen. El disco tiene su punto indie por sus colaboradores, pero sin ningún ánimo transgresor; está hecho con cariño y con todo muy medido.
– Se fue de su pueblo, pero acabó volviendo en busca de inspiración…
– Sí, hay una paradoja curiosa ahí. Tiene que ver con esa nostalgia y esa visión casi infantil y naïf que transmiten las canciones. Me gustaría haber sacado una oda a lo bonito y los valores que aprecias en los pueblos desde afuera y no tanto cuando estás allí; desde dentro solo ves lo negativo.
– ¿Habría podido visibilizar en su pueblo su relación con Martín Urrutia como lo hizo en OT?
– Desde luego que no. Por desgracia, los pueblos aún son un entorno más conservador en el que preocupa mucho el qué dirán.
– Se ha convertido en una suerte de celebridad gay al punto de haber sido pregonero del Orgullo en Madrid. ¿Cómo lo ha llevado?
– En mi cabeza era un tema delicado porque ni yo era muy consciente de mi identidad sexual. Me había costado expresarme con naturalidad, pero ha sido un proceso muy bonito que he vivido con la mayor naturalidad posible, incluso ante las cámaras. Si me he podido convertir en un referente en el mundo LGTB solo puedo estar agradecido por ello, sobre todo si ello puede ayudar a que otros salgan del armario y puedan enamorarse de quien quieran. Más allá de 'El Destello' o otras canciones de amor del disco, me gustaría hacer alguna canción-letra sobre la cuestión de género y la condición sexual. Es algo que quiero explorar en mi siguiente disco.
– Su último tema 'Así soy ahora' derrocha hacia el indie pop. ¿Será así su álbum de reválida?
– Para nada. Lo saqué para poder disfrutarlo en la gira, porque me gustaba su letra dedicada a mi pueblo y para seguir dando que hablar, ya que llevaba un tiempo sin sacar nada. Pero el próximo disco, para el que ya tengo algunas ideas, no irá por ahí; quiero que tenga mayor carga folclórica, como pasa en mis conciertos. Me pondré a ello con intención de sacarlo a finales del año que viene. Por ahora seguiré con la gira hasta el 31 de enero, que acabaremos con un gran concierto con invitados en Zaragoza.
– Hay una larga lista de cantantes y grupos que han conectado con gente joven recurriendo al folclore y a las canciones de sus mayores. Además de Cuevas o Rozalén están Baiuca, Fetén Fetén, Carlos Ares, Guitarricadelafuente, Tanxugueiras, Carmen Xia, Karmento, Queralt Lahoz, Lorena Álvarez, la tolosarra Verde Prato… ¿A qué cree que obedece?
– Es que con tanta globalización y gente haciendo ruido, todo se ha despersonalizado y lo que más nos emociona es mirar hacia atrás con una cierta nostalgia para reconocernos en nuestra gente, nuestros recuerdos y las emociones de las canciones de nuestros abuelos. Esas raíces y tradiciones tienen mucha verdad y hacen que mucha gente se reconozca en mis canciones. Lo veo en la gente que me sigue: me cantan algo de su abuela, me traen cosas o me cuentan historias de sus pueblos.
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