Joseba Irazoki en su faceta más dura

Joseba con su Telecaster japonesa de los 80./ÓSCAR ESTEBAN
Joseba con su Telecaster japonesa de los 80. / ÓSCAR ESTEBAN

Estupendo bolo de presentación en el Antxiki de la reválida psicodélica del guitarrista navarro, que endureció su sonido mediante rock entre lo stoner y lo motórico

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Una afición centenaria y predispuesta se congregó el jueves en el Antxiki, la sala superior del Kafe Antzokia, para atestiguar el estreno en Bilbao de 'Zu al zara?' (Bidehuts), el segundo disco en solitario del guitarrista navarro Joseba Irazoki, elegido el mejor álbum de la escena regional por algún medio. Por esta razón de la elección, además de por el plantel que completa su banda llamada Lagunak (el batería de Willis Drummond, el exbajista de WAS y el guitarrista de Mice) y también porque Joseba es el más aplaudido de los grupos cuando toca a sueldo en otras bandas y es presentado al público (le sucede en el seno de Atom Rhumba, con Nacho Vegas…), se nos antojó una cifra escasa. Pero bueno, así pudimos ver en primera fila y con holgura su guapo concierto de 11 piezas en 72 minutos en el que repasó casi todo el disco y añadió una versión de Jupiter Jon.

Fue un conciertazo con un arranque poderoso hasta lo stoner: abrió fuego con el más fornido en directo que en el CD 'Lucio eta Durruti' (tema al que se rascó la psicodelia hasta dejarle solo el andamiaje rock), siguió con los tambores y el misterio a lo Queens Of The Stone Age de 'Gezurrezko bizia' (¿dónde estaba la chavalería que flipa con el stoner rock?, nos preguntamos), y los timbales fueron percutidos con tal decisión roquista que pensamos que Irazoki y sus Lagunak podrían actuar en el festival Kristonfest de Madrid ('Gansterrak operara', la versión de Jupiter Jon, con introducción pajarera a lo Laboa y luego Joseba tocando la guitarra y soplando la flauta a la vez).

Ibai Gogortza (Borrokan, Mice), Felix Buff (Willis Drummond), Irazoki (Atom Rhumba, Nacho Vegas) y Jaime Nieto (ex WAS, hoy con Atom Rhumba y Blue Bird).
Ibai Gogortza (Borrokan, Mice), Felix Buff (Willis Drummond), Irazoki (Atom Rhumba, Nacho Vegas) y Jaime Nieto (ex WAS, hoy con Atom Rhumba y Blue Bird). / ÓSCAR ESTEBAN

El primer tercio había sido absorbente y superior. Y dijo Oscar Esteban, que ya ha comprado entrada en primera fila del Euskalduna para Woody Allen: «En mi vida he visto más pedales de guitarra». Sí, Ibai y Joseba iban bien surtidos de pedales y el concierto entró en un ecuador más moderado: los tonos menores a lo Anari empaparon 'Gose naizelarik' (con inicio lisérgico y epílogo blusero, y donde se evidenció que musicalmente el combo rula por lo sobresaliente pero vocalmente por lo notable), el rollo no New York cursó por la carretera del centro de la ciudad por la noche ('Lehiakortasuna', con tambores hipnóticos; «el batería me parece brutal», observó Óscar Esteban), el ritmo sincopado evocó a los Talking Heads ('Enpate batekin aski') y el folk vasco asomó otra vez reminiscente de Laboa y del vocalista de Iparralde Beñat Achiary, con el que Irazoki mantiene el proyecto Bas(h)oan ('Dantzarik zailena').

Y el último tercio se endureció de nuevo: 'Zu al zara?' fue rock negro e incisivo a lo Danko Jones meet Atom Rhumba, 'Salbaitzaleak' comenzó con aire de raga psicodélica antes de terminar en rock restallante con la importancia de los arreglos que tanto le gusta imaginar a Irazoki, 'Zigorra' sirvió de falso adiós con tempo pantanoso a lo Beasts Of Bourbon, y el bis reservó la mejor pieza de la cita, el instrumental motórico, kraut-rock, 'Zaldi dantza', creciente y con subliminales sustratos electrónicos a lo Add N to (X). Es el corte que también cierra el segundo disco de Joseba Irazoki eta Lagunak (lo pueden oír en Bandcamp).