Gracias a vosotros, Fleshtones

Mucho talento decía que había Peter Zaremba./CARLOS Gª AZPIAZU
Mucho talento decía que había Peter Zaremba. / CARLOS Gª AZPIAZU

El incombustible cuarteto neoyorquino liderado por el flequilludo sesentañero Peter Zaremba pastoreó al Kafe Antzokia hasta poner al público de rodillas

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

La volvieron a liar Los Fleshtones neoyorquinos la tarde del domingo en el Antxiki, la sala superior del Kafe Antzokia, donde casi tocaron más tiempo entre el respetable festero que sobre el escenario. Los parroquianos giraban sobre sí mismos y daban palmas a las órdenes de los yanquis, bailaban de lado a lado de la sala como siguiendo al flautista de Hamelin, se agachaban cuando se lo pedían y se preguntaban por qué, por qué… ¿Por qué? Pues por el «mucho talento» que predicaba en castellano el flequilludo líder y cantante (y teclista y armonicista) Peter Zaremba, quien pastoreó sin problemas a una audiencia desatada y predispuesta desde el principio.

Fue un bolo de 21 temas en 68 minutos. Los Fleshtones (Nueva York, 1976), sesentañeros en buena forma física (sobre todo el guitarrista Keith Streng, que saltaba desde el escenario, punteaba por debajo de la pata y atravesada al público abriéndose paso con el mástil), aparecieron tocando desde el cuartito-camerino y estrechando las manos de los aficionados, y al subirse a la tarima pusieron poses perfiladas y el propio Keith señaló con sorpresa a un sujeto que llevaba una americana con el mismo diseño que sus zapatos: ¡de piel de cebra! ¡Qué casualidad!

Los Fleshtones entraron en materia con 'Back to school', giraron sobre sí mismos, se alternaron a los micrófonos, provocaron ventoleras rocanroleras ('Suburban routlette'), incidieron en lo de demasiado talento («ya tienes el titular», aconsejó el fotógrafo Azpiazu, pero ya lo usamos cuando les vimos en 2018), sajaron el garaje como los Cynics ('Nostradamus Jr.'), Zaremba afirmó que quien tiene mucho talento es Mick Jagger y deseó que sanara porque está muy malo (antes de versionar el lisérgico 'Child of the Moon' de los Rolling Stones), y los cuatro pusieron a la gente manos arriba en 'I surrender' (me rindo) de la holandesa Bonnie St. Claire.

Salto de Keith Streng en 'My kinda lovin''.
Salto de Keith Streng en 'My kinda lovin''. / CARLOS Gª AZPIAZU

Y por la mitad del repertorio entraron en un trance encadenado: se aceleraron cuasirocabiliscos en la peliculera 'I was a teenage zombie' (la canción de este filme de 1987 es suya), declararon su amor por sus vecinos en la muy surf-punk 'Remenber The Ramones', rocanrolearon de nuevo a modo con 'My kinda lovin'', generaron un despiporre con el 'Alright' de los Searchers y sus coros facilones, y en pleno clímax Zaremba cantó en castellano dos temas, 'Ama como un hombre' («el boogaloo arrebata», dijo antes de empezarla y se puso a bailar de lado a lado del Antxiki antes de bajar y poner de rodillas a todo el mundo), y, de seguido, 'Veo la luz'.

Y ya hasta el final hubo dos bises sin tregua. Los Fleshtones garajearon con el 'Layin' Pipe' del canadiense David Wilcox (la cara A de su nuevo siete pulgadas), soulearon a su bola ('I can't hide', también su gran hit 'American beat', de la película 'Despedida de soltero', con Tom Hanks en 1984, lo más cerca que estuvieron de hacerse millonarios; por cierto, en esta el guitarrista Keith Streng puso pose de estatua de Rodin), tras el primer bis se despidieron otra vez estrechando las manos de la gente (yo la estreché al baterista Bill Milhizer, que esta tarde no cantó, y al bajista Ken Fox, que nos dijo en inglés «gracias por venir a nuestro show de rock and roll» y «thank you a vosotros» le respondió Alain del Muelle), y tras el segundo bis se largaron desfilando hacia el camerino, del que volvieron a salir para vender mogollón de camisetas y discos en el puesto de merchandising. Ya nos sabemos todas las coreografías, pero seguro que repetimos la próxima vez que vengan de gira.

Zaremba poniendo de rodillas a la parroquia.
Zaremba poniendo de rodillas a la parroquia. / CARLOS Gª AZPIAZU