Clásico y español

The Flipping Karlomagnos, con Errapel con gorra y Garbayo de invitado cantando a los Byrds /Fotos: O. Cubillo
The Flipping Karlomagnos, con Errapel con gorra y Garbayo de invitado cantando a los Byrds / Fotos: O. Cubillo

Satisfactoria y feliz sesión doble del ciclo Izar & Star con The Flipping Karlomagnos repasando el ‘Rock & roll blanco’ y Garbayo y Los Primitivos atacando el ‘Ibérico power pop’

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Y dijo Ignacio Garbayo el jueves en el Kafe Antxiki al centenar de personas presentes, entre ellos muchos músicos getxotarras de espectadores, como Ricardo Lezón, Juancar Parlange, Juan Uribe: «Muchas gracias por haber venido a pesar del partido del Athletic. Aunque ese es el lugar más seguro de Bilbao», sugirió en referencia a la invasión de hinchas rusos. Alejados de la batalla campal que se desarrollaba a esas horas en los aledaños de San Mamés, vivimos al margen de la realidad un concierto doble perteneciente al octavo ciclo Izar & Star, ése en el que músicos vascos versionan a sus ídolos e influencias, ya saben. Remataron la dupla Garbayo y Los Primitivos, y la abrieron, ante solo una treintena de personas que afortunadamente fueron incrementándose, The Flipping Karlomagnos, un trío liderado por el getxotarra Errapel Biurrun (alias Dolly John Lennon y más), quien arbitró un repertorio nominado ‘Rock & roll blanco’, con clásicos de los años 50 sobre todo, aunque a la postre no tan blancos.

Con reciedumbre, pegada, sentido modernista ajeno al purismo habitual del rollo fifties, electricidad y guitarra Rickenbacker sonaron 16 canciones en 46 minutos crecientes, cada vez más ardientess y sueltos por parte de Biurrun. Sin dar tantos alaridos rockabillies como en los temas originales, The Flipping Karlomagnos abrieron con pioneros blancos, rindiéndose a Carl Perkins (a su vez una honda influencia de los Beatles, de quien que sonaron cuatro clásicos: ‘Blue Suede Shoes’ para inaugurar, un ‘Honey Don’t’ muy bien guitarreado, un ‘Matchbox’ con personalidad y cuerpo, y un ‘Everybody’s Trying To Be My Baby’ más fifties en cuya introducción reconoció Errapel: «otra de Carl Perkins, nuestro favorito, como podéis ver»), Gene Vincent (‘Be Bop A Lula’, un tanto espesa), Eddie Cochran (‘Twenty Flight Rock’) y dos de Buddy Holly (otro gran influjo de los Beatles, del que sonaron las tamboreras y pelín poperas ‘Words Of Love’ y ‘Peggy Sue’).

A partir de la novena pieza la blancura se difuminó. En esta novena apareció el invitado Pit Idoyaga, otro getxotarra, a tocar en un ‘Hound Dog’ de Elvis pero previamente de Big Mama Thornton. Siguieron los Flipping con el ‘Rock And Roll Music’ de Chuck Berry, pero en versión de los Beatles, y lo mismo con el ‘Slow Down’ de Larry Williams vía Beatles, saliéndoles sendas versiones lucidas. El segundo invitado fue Garbayo en dos piezas de los posteriores Byrds, el grupo de los años 60: Garbayo cantó un campero, vocal, intenso y sentido ‘I'll Feel A Whole Lot Better’, lo mejor de la cita hasta el momento, y espoleado por la competencia Biurrun dejó el pabellón alto con un dylaniano ‘My Back Pages’. Y volvimos a la negritud en las tres últimas, tratadas con devoción beatleniana también: ‘Good Golly Miss Molly’ de Little Richard (que los de Liverpool la tocaban en Hamburgo), una caliente y dinámica ‘Dizzy Miss Lizzy’ de Larry Williams otra vez, y para cerrar el ‘Lucille’ de Little Richard, donde bajaron un peldaño en la interpretación y donde presentó Errapel: «Es negro pero me encanta… El arquitecto».

Garbayo y Los Primitivos con Coppel y su camisa de cuadros cantando ‘Esto es un atraco de Burning’.
Garbayo y Los Primitivos con Coppel y su camisa de cuadros cantando ‘Esto es un atraco de Burning’.

Bien estuvieron los Karlomagnos y mejor Garbayo & Los Primitivos con su repertorio nominado ‘Ibérico Power Pop’, más bien español porque no había ningún representante portugués ni insular (es que ahora en vez de decir español se ha puesto de moda lo de ‘peninsular’ o ‘ibérico’). Estos, reforzados por Pit Idoyaga a la guitarra solista, dieron en cuarteto un concierto de 55 minutos para 17 canciones en dos partes. Abrieron con sus originales, piezas cuidadas, guitarreras, vocales (coreaba hasta el baterista), a veces muy españolas en melodías y ambientes (‘Fantasma’, «una historia real» que le sucedió al getxotarra Ignacio, que vive en la montaña extremeña) o en personajes (‘Nitroglicerina’ y la chica asturiana), asimilando a los Byrds (‘Todo el bosque’), afiliándose al rollo mod ibérico mejorando a Brighton 64 (‘El entierro de mi gato’, la canción de uno que tenía y que se llamaba Iggy) y retando descaradamente al canonismo de Paul Collins (‘Huye del monstruo’, que como explicó el líder «tiene nombres y apellidos, es una mujer fatal, como viene siendo habitual en mis canciones»).

La primera parte duró 32 minutos para nueve temas, y los siguientes 33 los ocuparon las ocho versiones d ela segunda parte, covers llevadas a su terreno, y ahí estuvo como ejemplo evidente el ‘Septiembre’ de Los Enemigos recargado de capas de coros. El capítulo de las versiones lo abrieron con ‘Metadona’, de Los Pistones, y el centenar de aficionados presentes se transformó, enloqueció y cantó mirando al cielo (se acercó Eva y manifestó: «es el puto amo, no hay que añadir más»), y a la siguiente, su adaptación del ‘Mejor’ de Los Brincos, no pocos se pusieron a bailar abrazados. ‘Nadie te quiere ya’, también de Los Brincos fue otra de impronta española y la hicieron con el invitado Santiago Delgado, y la difícil ‘El pistolero’, la segunda de Los Pistones, les quedó normal pero bien. Espigaron ‘Fe’ de Juan y Junior y remataron la doble cita con dos invitados: Coppel, otro getxotarra emigrado a Madrid, en ‘Esto es un atraco’ de Burning, y Coppel a la armónica más Santi Delgado a la segunda voz en la última de la noche, ‘Es la edad’, de Los Salvajes, que la tocaron en sexteto y en plan fiesta total, a modo de remate feliz de un velada más que satisfactoria.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos