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Tras 'Puta', Zahara regresa con un disco más confesional e íntimo. ricardo rubio Ricardo Rubio
Zahara | Cantante y compositora

«Expuse mi pasado tantas veces que parecía la historia de otra persona»

Hace doblete hoy y mañana en el Kafe Antzokia con su nuevo álbum, 'Lento Ternura'

Josu Olarte

Viernes, 14 de noviembre 2025, 01:08

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En cerca de dos décadas de andadura, María Zahara Gordillo (Úbeda, 1983) ha ido mutando de cantautora delicada a la que siempre preguntaban por el influjo de su paisano Joaquín Sabina en artista propensa a eludir convenciones sonoras sintonizando con inquietudes feministas. En ese tránsito, Zahara se situó en el ojo del huracán con su anterior álbum 'Puta' (21), en el que denunció abusos sexuales en su adolescencia y maltrato machista. A aquel trabajo «catártico y enajenado» le ha dado réplica con 'Lento Ternura', un cancionero confesional y autoproducido en clave de electrónica autoral que presenta hoy y mañana en el Kafe Antzokia.

– Sus nuevas canciones tienen un tono más íntimo.

–'Puta' fue un disco catártico y también enajenado respecto a mi propia historia de abusos y maltratos. Expuse mi pasado tantas veces que casi parecía la historia de otra persona. Necesitaba volver a encontrarme con una mirada más reflexiva, filosófica y amable hacia el pueblo pequeño del que vengo, mi familia, las relaciones, el entorno o el inconformismo que nos transmite el ritmo de vida actual

– 'Siento el pasado en cada mirada. No sé en qué piensan cuando me señalan, cuentan mi vida y no sé de quién hablan'. La letra de 'La violencia' conecta con los problemas de salud mental que también han reconocido artistas como Lola Indigo, Dani Martin, Valeria Castro o Izaro.

–Sí, es una canción crucial porque representa el lugar del que huyo, toda la mala leche que expulsé en 'Puta' y que quiero alejar. El proceso de sanación sigue, aún hago sesiones con una terapeuta. Esa canción habla del grado de exposición que he sufrido y que me llevó a buscar ayuda psicológica después de ser incluso censurada. No es fácil gestionar la sobreexposición actual y el brutal grado de censuras anónimas. La vida no es lo que pasa en las redes. Creerlo puede tener consecuencias muy graves.

– Ha grabado su disco en un enclave rural de la sierra manchega a donde también se ha mudado.

– Me ha permitido conectar conmigo misma desde un lugar nuevo y relativizar todo. Es como mudarte a un espacio utópico en el valorar la existencia humana como parte de un complejo armónico mucho mayor. He tomado la decisión en cuanto me lo he podido permitir y he logrado una estabilidad con el hijo que tengo en custodia compartida tras un divorcio. Apreciar la naturaleza, los vientos, los árboles o el paso de las grullas en migración te traslada a un estado fascinante y menos egocéntrico.

– ¿Qué es lo bueno y lo malo de compartir vida y conciertos con otro músico y productor como Martí Perarnau? ¿No es como llevarse el trabajo a casa?

– Podría ser, pero Martí es una de las personas más culturalmente inquietas que conozco. Tiene una curiosidad tan bestial por investigar y descubrir cosas nuevas. No parece que estemos trabajando. Es tan generoso que me hace sentir una mujer lista, importante y maja. Nos sentimos afortunados por poder extender a lo doméstico lo bien que lo pasamos en el escenario.

– Aparece en la portada del nuevo álbum vestida de rosa con minifalda y botas de cuero, con las bragas bajadas y leyendo dentro de un baño portátil. ¿Nos lo explica?

– Por una parte tiene que ver con la realidad incómoda y desagradable de los festivales. Estar divina para actuar y tener que meterte en un cubo de plástico a 40 grados y sin limpiar en horas y casi sin luz. En ese pequeño infierno te das cuenta de lo poco que vales. Por otra parte tiene que ver con la presión que sentimos las mujeres, sobre la irrealidad de la belleza y la pose. Como digo en una canción ('La Ternura'), el cuerpo no tiene que ser una cárcel. Yo reclamo la belleza más allá de ese entorno, imagen o idea imperante.

–Habiendo sido censurada por Vox por retratarse como virgen y tras autocanonizarse 'Santa' en un álbum. ¿qué le parece el nuevo disco de Rosalía y toda esa moda religiosa desatada por su estética?

– Bueno no es nada nuevo en el pop. 'Puta' también tenía todo ese imaginario religioso que siempre me ha acompañado desde niña. Lo use tanto por su atractivo como por ser metáfora de los males y obsesiones que me produjo la religión cristiana y ese sentimiento de culpa que no hay manera de quitarse de emcima. Está claro que la brutal campaña promocional de Rosalía ha funcionado. En una primera escucha me pareció maravilloso pero no he podido sentarme a escucharlo con detenimiento sin tener la sensación de que sentía lo que ya han experimentado otros.

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