«Tengo estudios y una tremenda paciencia conmigo mismo», dice el tenor Gorka Benítez

David Xirgu (batería), Dani Pérez (guitarra) y Gorka Benítez (saxo y flauta) / E. C./E.C.
David Xirgu (batería), Dani Pérez (guitarra) y Gorka Benítez (saxo y flauta) / E. C. / E.C.

El saxofonista y flautista bilbaíno abre el año del Bilbaína Jazz Club estrenando su décimo disco, 'Salalagua'. «Es fresco, directo y sin tonterías», sostiene su autor

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El Bilbaína Jazz Club arranca este jueves en el Hotel Conde Duque (20 h, 12 €) el nuevo año 2019 abriendo el segundo trimestre de su 28º curso con el concierto del saxofonista tenor y flautista Gorka Benítez, un bilbaíno de 52 años que lleva desde 1989 en Barcelona. Ha grabado más de 90 discos para otra gente (Paco Ibáñez, Martirio, Ben Monder…), aunque regresa a casa estrenando el décimo álbum de su autoría, el titulado 'Salalagua' (Fresh Sounds Records). Lo defenderá en trío completado por el guitarrista Dani Pérez y el baterista David Xirgú, que también lo han grabado con él.

Y atención, pues el Bilbaína Jazz Club programará durante este trimestre conciertos atractivos de, entre otros artistas, el pianista de Cleveland Larry Porter (14 de febrero), la vibrafonista taiwanesa Yuhan Su (7 de marzo), el saxofonista canadiense Seamus Blake (14 de marzo) o el elegantísimo y veterano saxofonista yanqui Scott Hamilton (21 de marzo).

Pero antes preguntemos a Gorka Benítez, que nos atendía la noche del martes desde su casa de Barcelona mientras cenaban sus hijos Julen y Lea.

- ¿Es obligatorio salir fuera de Euskadi para vivir del jazz, como han hecho también Jon Urrutia en París, los De Diego en Barcelona, Noa Lur en Madrid…?

- Para tocar jazz más que moverte se necesita estudiar mucho y tener oportunidad de jugar con la música. Todo lo demás es secundario. Vivir en un sitio u otro depende de cómo sea uno.

- Tú te ganas la vida con el saxo. ¿Cómo cuidas el instrumento? ¿Lo abrillantas?

- Trato de tenerlo lo más a punto que uno puede. Lo de abrillantarlo... Mi saxo es de 1937, así que poco brillo le iba a sacar.

- ¿Cuántos saxos tienes?

- Solo tengo uno y muy poca gente toca con este tipo de saxo.

- Vaya, ¿cuánto puede valer?

- Para mí, mucho. Muchísimo. En contra de lo que afirma bastante gente, el instrumento no es relevante para nada, aunque está claro que un mínimo por su parte tiene que haber.

- ¿Hay que practicar cada día para no perder facultades? ¿Qué pasa si estás de vacaciones, o constipado, y te tiras varios días sin tocarlo?

- Se nota con un solo día que no toques. La relación entre el instrumento y el músico puede llegar a niveles insospechados. Son muchas horas con el hierro...

- ¿Por qué deseaste tocar el saxo? ¿Cómo te atrapó?

- Me atrapó antes la flauta. Fidi (el tercer hijo de Richard Wagner y Cósima) fue quien me envenenó. ¡Qué talento! El saxo llegó más tarde porque oponía más volumen frente a la batería y las guitarras, frente a los discos, etc.

- ¿Tienes estudios reglados, de conservatorio?

- Tengo estudios y una tremenda paciencia conmigo mismo.

- ¿Desde cuándo eres profesional? ¿Cuándo diste el salto y te estabilizaste?

- No me acuerdo. Lo que sí sé es que estabilizado aquí no hay nadie. Empecé en la música con cuatro o cinco años y más o menos a los catorce ya sabía lo que quería hacer. Para mí no hubo saltos, todo fue un camino a seguir con la mochila llena de ilusión.

- ¿Llevas tu propia agenda o tienes manager para conseguir conciertos?

- Tengo manager y también voy por mi cuenta.

- ¿Tienes muy ocupado ya 2019?

- Para el 19 ya tengo cuatro giras por Europa y Sudamérica. La agenda casi llena.

- ¿Cuántos conciertos diste en 2018 y por cuántos países?

- No me voy a poner a contarlos ahora, pero me fue mejor que el año anterior, 2017. En Francia he tocado mucho con diferentes formaciones y proyectos muy diversos.

- La hoja de promoción informa que tienes 10 discos a tu nombre y 60 con otra gente.

- Pues sí, pero son 10 discos a mi nombre y más de 90 con otras cosas. Me siento afortunado.

- Perdón, pero ya sabes que las hojas de promoción a veces se quedan desactualizadas. La cuestión es: ¿Cuando tocas para otros te dan vía libre y te ceden un espacio a tu albedrío, o te dictan unas pautas?

- Hay gente de todo y para todo. Hay quienes no hablan, hay quienes no callan y otros hablan de colores y texturas. Todo está bien siempre que entiendas lo que quieren. Lo normal es que, si te llaman, ya saben lo que hay y lo que puedes aportar.

- ¿Qué gente famosa se cruzaría contigo por la calle y te diría, 'hombre, Gorka, qué tal te va la vida'?

- Ni idea y tampoco me importa. Aunque si me reconocen, pues qué quieres que te diga: me parecería increíble y por tres segundos me vendría arriba.

- ¿Cuándo vas solo por la calle vas pensando en escalas y en música?

- Sólo los martes y viernes. Los otros días pienso en recetas de cocina o en lo que se me ha olvidado hacer. No, en serio: sí pienso mucho en la música. ¡Es una cruz!

- ¿Qué tiene que tener un solo de jazz?

- La respuesta es fácil: debe tener capacidad de decir algo, de transmitir.

- Pues dinos algo de tu último álbum, 'Salalagua'.

- Es mi mejor disco hasta el momento. Es fresco, directo y sin tonterías. Eso sí, hay que escucharlo fuerte.

- A alto volumen, OK. ¿Cómo será el concierto del jueves en el Bilbaína Jazz Club?

- Si lo supiera, ya no tocaría. Presentaremos el CD y ya veremos. Conmigo vienen Dani y Xirgu. Sin ellos no sería posible lo que toco. ¡Son muy grandes! Es todo un lujo tocar con ellos. Con ellos siempre hay riesgo y aventura musical a un nivel muy alto.

- Oye, que no hemos hablado de influencias. ¿Cuáles son tus tres saxofonistas favoritos y por qué te gustan?

- No tengo favoritos. Dependiendo del día podría ser uno u otro. Pero nombrar a los de siempre sería muy lógico y merecido, ya que son historia de la música y del jazz.

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