The Dustaphonics con ronquera

Gizelle, vocalista dustafónica víctima del sol de invierno./ÓSCAR ESTEBAN
Gizelle, vocalista dustafónica víctima del sol de invierno. / ÓSCAR ESTEBAN

La vocalista Gizelle Smith, con la garganta al 30 %, lastró el festivo concierto dominical del cuarteto londinense de garaje sandunguero en el bar Nave 9

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El cuarteto de base londinense y alineación cambiante y multinacional The Dustaphonics presentó en gira española su EP titulado, con perdón, 'De Puta Madre', publicado por el sello madrileño Family Spree, regido por el bilbaíno Tony DevilDog. Se trató de una rauda gira norteña, de jueves a domingo sin días libres: Logroño, Pamplona, Vitoria y Bilbao (y hoy lunes sus líderes vuelan a Londres vía Burdeos).

El caso es que el sábado hizo tan buen tiempo por estos pagos que la cantante del cuarteto, Gizelle Smith, se dejó llevar por el sol de invierno y le afectó a la garganta. En Bilbao el promotor del tour, el bilbaíno Rubén Undercover, calculó que ella estaba al 30 % de facultades. En Vitoria anduvo aún peor, como nos reveló el roquero y fotero también bilbaíno Carlos Martín, quien repitió en ambas plazas y nos informó que en el Hell Dorado alavés, por la noche, habían abierto el cartel Los Tiki Phantoms, con el público muy frío, y que cuando salieron Los Dustaphonics, ante la ronquera de Gizelle, a partir del tercer tema empezó a largarse la peña y al acabar quedaban la mitad de los espectadores del principio.

Departiendo después del concierto bilbaíno con el líder dustafónico, el guitarrista francés Yvan Serrano, en inglés pues a pesar de su apellido no habla castellano, nos contó que el grupo cuenta con diversos reemplazos para cada instrumento (al bajo esta vez estuvo el madrileño Pablo Rodas, ex Sex Museum y Aurora & The Betrayers, ahora miembro de The BellRays…) y que tiene cuatro vocalistas, todas chicas. Y nos aseguró que la titular, Aina, de baja por embarazo, habría suspendido los dos conciertos vascos en tales condiciones, pero que Gizelle no se había arredrado y había sacado la gira adelante.

Los franceses Yvan Serrano y Ludovic Nagy, la inglesa Gizelle Smith y el madrileño Pablo Rodas.
Los franceses Yvan Serrano y Ludovic Nagy, la inglesa Gizelle Smith y el madrileño Pablo Rodas. / ÓSCAR ESTEBAN

En teoría, Gizelle Smith es la vocalista con mejor y más extenso bagaje de las cuatro dustafónicas. Lástima que su ronquera echara a perder el concierto del bar Nave 9 del Museo Marítimo, a pesar del empuje del respetable y la solidez instrumental. En total sonaron 17 temas en 77 minutos, intercalando varios instrumentales para que ella recuperara la voz mientras acompañaba bailando y tocando la pandereta. Y es que Gizelle dijo al acabar la primera canción: «Tengo mal la voz por cantar demasiado». A lo cual replicó Óscar Esteban, fan de Loquillo: «Regla número 1: nunca te disculpes».

A pesar de las circunstancias, el combo se comportó con solidez (el baterista, el también francés Ludovic Nagy, no quitaba ojo al jefe Serrano para no fallar en el acompañamiento) y logró proyectar varios momentos disfrutables, no sólo los instrumentales: un surfero a lo Dick Dale que quizá fue la cima de la cita ('Eat My Dustaphonic'), una pieza burbujeante de exótica jazzera, un fusilamiento del 'Louie Louie' llevado al boogaloo…

El cuarteto comunitario europeo de rock de garaje divertido y danzó arrancó su compromiso con guitarra afilada casi psychobilly, facturó rock and roll tropical a lo King Salami, Serrano comparó con los Trashmen y con Bobby Fuller la canción 'Sally Lou', el combo adaptó con personalidad el 'Goo Goo Muck' de los Cramps, de seguido nos evocó a los Raunch Hands, y Serrano describió cual híbrido entre los Ramones y Bo Diddley su canción 'Johnny & Go' (dotada de un guapo lapso percusionista con los tres dustafónicos guiris redoblando los parches de la batería mientras el bajista Rodas aportaba sus cuatro cuerdas a la masa tribalista).

Luego la canción 'London Town' evocó a los primeros Arctic Monkeys, se los montaron bien en 'Rockin' Boogaloo', su minihit 'Party Girl' lo estiraron demasiado, y remataron el bis triple con la canción 'De puta madre' (sí, de pésimo gusto la ocurrencia), en realidad un instrumental en plan Los Straitjackets.