Deusto, más urbano que nunca

Deusto, más urbano que nunca
Pedro Urresti

Hirian se desplaza al barrio bilbaíno y adelanta un Bilbao BBK Live más volcado hacia los sonidos híbridos y sin prejuicios

JOSU OLARTE

Buen ambiente y mejor tiempo en la tercera edición del festival urbano e itinerante Hirian. Desplazado a la Plaza de San Pedro de Deusto, sirvió de antesala un mes antes del Bilbao BBK Live mostrando su deriva hacia los híbridos desprejuiciados de corte urbano que conectan con publico joven con el que el festival intenta renovarse desde hace dos temporadas para garantizarse su futuro.

Deusto no tiene la gentrificación hispter de la que viene siendo objeto Bilbao La Vieja, sede de las dos primeras ediciones Hirian, pero sí amplia presencia universitaria y un orgulloso pasado como 'república independiente'. Y cierto espíritu independiente mostraron buena parte de las propuestas más urbanas, electrónicas e irreverentes que tuvieron presencia en los 17 conciertos programados durante la tarde y la noche de este sábado.

En teoría la cosa basculaba entre el rock del escenario junto al kiosco de San Pedro y las más traperas, digitales y urbanas de la margen opuesta al frontón, pero al final todo estuvo más difuminado. Alargando la hora el vermut, abrieron con la cumbia punk festiva y con orgullo de género las argentinas Kumbia Queer, seguidas en el escenario opuesto por el piano y el guitarra de Sara Zozaya como cantautora indie con barniz ruidista.

Verbena electrónica

La cosa empezó a caldearse con los veteranos Zea Mays reciclando en casa con potencia y empaque el alt rock de los 90 en temas como 'Badok', 'Enbata' o 'Bi bihotz bi ero' que dieron paso a una apuesta en las antípodas como la de Putochinomaricón, alias del madrileño Chenta Tsai. Concitó a mucho público millennial, que petardeó frivolidad contestataria con bases de electro politonero y pitufismo makinero autotuneado ('No tengo wifi').

Después, a pleno sol, lo petó literalmente el comando mixto madrileño Tremenda Jauría con su combativo cumbiatón feminista y combativa verbena electropikal. Con el también coreado rap con tumbao salsero y canario de Cruz Cafune la chavalería y el personal más millennial se afincó junto al frontón para asistir a los sets del bilbaíno Mito Koronkon, La Dani y su palo queer procedente de «la ciudad del vicio» (Málaga) y el seudo dancehall del cordobés Chico Blanco. Mientras, enfrente, buena parte del público más maduro aprovechaba el bluff garajero y gritón de Las Odio para repostar.

Junto al kiosco subieron después el listón ante un público más talludo y melómano Los Mambo Jumbo del exRebeldes Dani Nelo con su palpitante rythm and blues instrumental y rocker y los resucitados manchegos Surfin' Bichos, de Fernando ' Chucho' Alfaro, administrando rock crudo, afilado y angustioso en el repaso de su andadura como precursores del indie español según el guión de 'Sangre en los surcos' y 'El mundo a sus pies' que, en contraste radical con el provocador y mediático trap choni y tronista de la hispanofrancesa, La Zowi, culminó con buen balance de sede deustoarra de Hirian.