La despedida riojana de Berri Txarrak

Salto de Gorka Urbizu, líder de Berri Txarrak. /Carlos Gª Azpiazu
Salto de Gorka Urbizu, líder de Berri Txarrak. / Carlos Gª Azpiazu

El trío vasconavarro recaló en el Ezcaray Fest durante su tour del agur temporal 'Ikusi arte'. En el cartel también destacaron Los Zigarros valencianos

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Unas 4.500 almas se congregaron el sábado en el tercer Ezcaray Fest, en la parte trasera y acotada del ayuntamiento riojano, en la jornada principal del festival y única de pago que costaba 35 € en taquilla. A tenor del público concentrado y apretado durante su concierto, Berri Txarrak certificaron su condición de grandes cabezas de un cartel cuádruple de abono completado por Los Zigarros valencianos (14 temazos en 58 minutos con rocanroles tequilones y actualizados tipo 'Resaca', 'Hablar, hablar, hablar' y 'Dentro de la ley'; salieron a las 7.30 de la tarde y a pesar del gran escenario al aire libre, la luz solar y el viento ladeado, conectaron desde el principio), el murciano Carlos Tarque, cantante de los en dique seco M-Clan (a las 9 de la tarde y arrastrando una conjuntivitis que casi le impide actuar entonó 11 canciones en 57 minutos a tope de estribillos circulares y reiterados y basadas en los económicos y básicos y similares riffs de la guitarra de Carlos Raya, mano derecha también de Fito, un show sostenido por las tablas y el exhibicionismo del líder, que holló su cima en 'Peligro', la lograda versión adaptada del 'Evil' de Cactus), y a modo de relleno tras BTX, los suecos The Baboon Show (83 minutos entre el punk rock de propulsión nuevaolera y el hard rock ora acedecesco ora escandinavo, con numerosas interrupciones chorras y discursos políticos de la cantante, que hizo surf sobre la masa humana que aún quedaba en el recinto pasada la medianoche).

Ovidi Tormo, de Los Zigarros, controló con la mirada el espacio y el público.
Ovidi Tormo, de Los Zigarros, controló con la mirada el espacio y el público. / Carlos Gª Azpiazu

A las 22.34, de noche y los únicos con batería de focos de apoyo en el escenario, aparecieron Berri Txarrak en la gira de adiós temporal, 'Ikusi arte', que pondrá fin a sus primeros 25 años. El domingo pasado habían metido 20.000 personas en su macroconcierto con invitados en Bilbao, en Kobetamendi, usando el mismo tinglado que en la 14 edición del Bilbao BBK Live, y la víspera, el viernes, habían participado en el Pirata Rock de Gandia, Alicante. En el tercer Ezkaray Fest (también actuaron en el primero, en 2017, y agradeció el líder Gorka Urbizu, que habló en castellano toda la velada: «Gracias al Ezcaray Fest, que siempre nos ha tratado con mucho cariño y mucho tacto. Venimos con la sincera intención de haceros sentir bien, de que salgáis con algo que no teníais»), Berri Txarrak ejecutaron 23 canciones en 88 minutos intensos crecientes y siempre en conexión con la chavalería que se sabía todas las canciones.

Arrancaron con sonido mate (en la primera canción no más, 'Jaio. Musika. Hil'), y una vez clarificado se pusieron a repartir estopa sin solución de continuidad: el hardcore con la voz tan reminiscente de Fermin Muguruza 'Gure dekadentziaren onenean', el rock noventero y acelerado de label americano 'Faq', más hardcore servido en 'Izena, izana, ezina' tras invocar el líder Urbizu rugiendo el nombre de la villa «¡Ezcarayyyyy!», el melódico 'Spoiler'…

El vizcaíno David, el guipuzcoano Galder y el navarro Gorka forman BTX.
El vizcaíno David, el guipuzcoano Galder y el navarro Gorka forman BTX. / Carlos Gª Azpiazu

Y tras la primera andanada concentrada a tope, empezaron a respirar alternando rock a lo Tool ('Zertarako amestu') o canciones recuperadas que hacía mucho que no tocaban ('Jainko ateoa', el dios ateo, como explicó en la introducción Gorka Urbizu sobre un numetal que habla del calor que el grupo recibe de su público cuando se sube a un escenario), con atinadas salvajadas de técnica grindcore ('Zirkua').

El bajista vizcaíno David González y el guitarrista navarro Gorka Urbizu (más difícil lo tenía para manifestarlo desde el fondo del escenario el baterista guipuzcoano Galder Izagirre) solicitaron mediante gestos a la masa, de 4.000 personas y pico, que se agacharan y todos lo hicieron antes de saltar en pogo peligroso durante el curiosamente tema más flojo, el peor resuelto de su concierto: el numetal 'Ikasten', que siempre les suele quedar bien.

Galder Izagirre, ex Dut, baterista de BTX.
Galder Izagirre, ex Dut, baterista de BTX. / Carlos Gª Azpiazu

Menos mal que nos aclararon la incertidumbre con las dos siguientes: una brutal 'Betiko leloa', a lo Rage Against The Machine con Gorka subido a un pódium lateral, y otra batidora grindcore a lo S.A. como 'Espero zaitzaket'. En la siguiente, la algo Muse 'Bigarren itzala', Gorka Urbizu, dilucidó que la letra trataba de «la sociedad que nos ha tocado vivir y de esa falta de empatía», y ese comentario tan inocente dio pie a que parte de la chavalería pidiera libertad para los acusados de Alsasua.

Y en lo que al rock respecta, hasta el final pudo lo potente y positivo, la caña de 'Zerbait asmatuko dugu', la mejorada respecto al disco 'Hitzen oinarri ahula', la rabiosa y otra vez reminiscente de RATM 'Oreka' (una de las muchas muy coreadas, que incluyó en su seno otra canción en castellano, el 'Toro' de los pamploneses El Columpio Asesino, la de «carretera y speed toda la noche», también coreadísima), la veloz 'Denak ez du balio' con saltos al unísono de la masa solicitados desde el escenario (a veces BTX espolearon a las palmas al público, pero otras tantas la parroquia marcó las palmas de modo espontáneo) y, tras presentar 'Zorionaren lobbya / El lobby de la felicidad', Gorka agradeció al Ezcaray Fest la posibilidad «de despedirnos del público riojano», aunque aún quedaba un bis doble y poderoso con 'Ikusi arte' y 'Oihu', remate de una cita donde faltaron temas como 'Maravillas' o 'Infrasoinuak', pero que dejó con una sonrisa de oreja a oreja al público, no solo riojano.