BBK Music Legends

La celebración estival de Steven Van Zandt

Little Steven./PANKRA NIETO
Little Steven. / PANKRA NIETO

Una fiesta veraniega y urbanita dio el guitarrista de Springsteen como acto estelar del soleado sábado en el Music Legends

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

Todavía cegados por el fulgor que irradiaron la víspera sobre el mismo tablado los Beach Boys, que sin duda dieron uno de los mejores conciertos del año, no sólo del cuarto BBK Music Legends Festival, contentos y expectantes acudimos el sábado a hincarle el diente al rock aparatosamente neoyorquino de Steven Van Zandt (Winthrop, Massachusetts, 68 años pero aún se hace llamar Stevie o Little Steven), guitarrista de la E Street Band de Bruce Springsteen (por eso desde 2014 figura en el Salón de la Fama del Rock and Roll), el dueño de la discográfica Wicked Cool Records (2005), locutor de radio musical (el programa 'Little Steven's Underground Garage' desde 2002) y también actor ('Los Soprano' en el papel del consigliere Silvio Dante,'Lilyhammer'…).

Stevie vino a Sondika para presentar su primer disco con canciones nuevas en 20 años, 'Summer Of Sorcery' (Universal, 19), grabado con The Disciples Of Soul, la gran banda de quince miembros con las que nos visitó, entre ellos tres afrocoristas y una sección de metal con Eddie Manion al saxofón, un Manion que también toca con Bruce y que se compró en el Fnac de Bilbao el último disco del Jefe, en vinilo, como pregonó en su Facebook. Seguro que le costó más barato que el merchandising que había puesto a la venta Little Steven, con CD a 20 euros, camisetas a 30 y LP a 40 eurazos, o sea unos 50 dólares.

La plancha festivalera del sábado tenía mayor empaque y Stevie dio el mejor bolo de la jornada: 15 temas en 99 minutos. Salieron a escena ocho minutos antes de lo previsto, con aparatosidad carnavalesca: las tres coristas con paraguas y monos funkadélicos, y los hombres como zíngaros, con pantalones de rayas, chalecos negros y camisas coloristas variadas, excepto Stevie, de negro, gordo, un poco lento, con las ansias de ser estrella del rock que siempre le han devorado, con cuatro teleprompters delante para leer las letras de las canciones, y la intención, como dijo una vez, de «celebrar el verano», tema que salpica tantas de sus letras

Sí, eso fue una gran verbena, dicho sea por la fusión de estilos y las ganas de fiesta mestiza, de pachanga urbana, quid revelado sobre todo en dos temas: 'Party mambo!', como su propio titulo indica, y el reggae africano politizado 'I'm a patriot'. Y esto dejando aparte piezas que rozaron lo festero con más clase como 'Sun city', su vieja canción antiapartheid, y 'Bitter fruit', que en el disco ha grabado con Rubén Blades.

Pero dejando de lado las capas superpuestas de sonido, la vistosidad lujuriosa de las tres coristas con superpelucones afros, el abigarramiento de los arreglos y los pasajes dentro de tantas canciones que devenían minisuites (la inaugural 'Communion' dejó a toda La Ola con la boca abierta por ser apoteósica para empezar), en los 99 minutos de bolazo de Little Steven y Los Discípulos del Soul borboteó indudable autenticidad en muchos temas de vínculo springsteeniano ('Forever', luego la excelente, cuasi recitada, tan solemne y hasta mística 'Summer Of Sorcery', título de la novedad), soul ora soleado (por el principio 'Love again' con su introducción con sermones en inglés -«esto es como en misa, que cada uno lee un cacho», dijo un parroquiano-, por el final un 'Soul power twistin' con el segundo guiño a Sam Cooke de la noche...) ora urbanita (puro Shatf 'Vortex`), una reivindicacíón del viejo pop de chicas ya desaparecido ('World of our own', con cita en la introducción a las Shangrillas, las Chiffons, las Marveletes y otros grupos femeninos a los que calificó de «inocentes») y un rocanrol arrebatado, 'Superfly terraplane', que puso en danza a toda la explanada de La Ola, que no se quitó del gesto la sonrisa y que se sumó a la fiesta con palmas, bailes y coros lalala, hey… Una fiesta de verano de primera categoría disfrutada por más de 2000 personas.

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