Alain Concepción, profesor de canto

Concepción ofició con un elegante chaleco./Luis Miguel Barrio
Concepción ofició con un elegante chaleco. / Luis Miguel Barrio

Alain Concepción & The Soul Men & Woman dieron uno de los mejores conciertos que se podrán catar en la 34ª Muestra de Rock Local del Bilborock

Óscar Cubillo
ÓSCAR CUBILLO

El lunes, además de ir a ver al Dúo Dinámico en Abandoibarra, también elegimos ir al Bilborock, a la 34ª Muestra de Rock Local. Acudimos expectantes al Bilborock, que tuvo una estupenda entrada y mejor ambiente, con la intención de catar al cantante Alain Concepción interpretando soul en formato septeto. Sobre la tarima había tres profesores del conservatorio privado Muzzik: Alain, profesor de canto, el bajista Kike Mora y el guitarrista Dann Hoyos, que se salió de la tabla en sus punteos de raigamble blusera. Además, del piano se encargó Julio Veiga, profesor durante dos años en Muzzik, y entre el público pululaban numerosos alumnos de la escuela.

En septeto sin metales, Alain Concepción & The Soul Men & Woman (había una corista: Xandra Jiménez; el otro corista era Axel Unamuno) interpretaron con maestría bien templada 8 canciones en 55 minutos crecientes y variados. La sesión se abrió con el soul algo OT 'I can't breathe without you', dotada de punteos magníficos de Hoyos y unos redobles estupendos del baterista Ander Zulaika, y donde se notó levemente que Alain había actuado esa tarde con frío con el grupo Piztiak, otro de sus proyectos, pero para la segunda, el soft-rock 'Far away', ya tenía la garganta calentada el líder.

«Ha sido un camino largo llegar hasta aquí. Mi primer tema lo grabé en euskera, y como esta Muestra apuesta por el euskera y las mujeres, siento que tenía espacio aquí», introdujo Concepción antes de desgranar las dos siguientes: el ovacionadísimo 'Izan dira', cuya letra leyó de la tablet, cuyo tono resonó a voces femeninas intensas del rock euskaldun como las de las vocalistas de Zea Mays y Kasbah, y cuya estructura transitó por parajes progresivos algo Jamie Cullum, y seguidamente 'Hilero', un funk suavito con Dann Hoyos superior a las seis cuerdas.

Alain comentó que «cuando haces música no muy dura parece que todas las canciones hablan de amor, y esta es de amor y de ecología», y entonó la épica y americanista 'Can't touch you anymore', con aires de soul bien trabado, creciente y ardiente. Y a continuación a Terence Trent D'Arby resonó en el blusoul cadencioso y con cuerpo 'I want to live', con el vocalista pareciendo sudista y el baterista destacando a los parches.

Subiendo escalón a escalón en lo que Alain definió como 'concierto exprés', llegamos a las dos versiones finales, sendas rendiciones a sus maestros, que no sonaron a pachanga sino que atesoraron personalidad: primero la cima de la cita que fue un 'It's a Man's Man's Man's World' de James Brown rasgado, directo, efectista, creíble, ambiental y donde coló un cacho de Led Zeppelin antes de hacer mutis dolorido como hacía JB en este clásico, y segundo el 'Ain't no mountain high enough' vía Marvin Gaye con Tammi Terrell, e invitando para cumplir el rol de Tammi con garantía total a la vocalista Eder Portolés, que nos dejó ojipláticos.

Pues así cursó uno de los mejores conciertos que se verán en la 34ª Muestra de Pop, Rock y Metal del Bilborock. Y antes de la foto final con el público que llenaba la sala a sus espaldas, Alain anunció que el 4 de octubre darán en el Kafe Antzokia un gran concierto homenaje a Marvin Gaye.