Achúcarro invita a los jóvenes a viajar por la música clásica con una master-class en el Palacio Euskalduna

Joaquín Achúcarro, durante la presentación del concierto./Jordi Alemany
Joaquín Achúcarro, durante la presentación del concierto. / Jordi Alemany

El concierto será el próximo 26 de enero, con motivo del vigésimo aniversario de un edificio en el que ha actuado unas cuantas veces

ELENA SIERRA

Joaquín Achúcarro lo cuenta más o menos así: un día se levantó y se encontró con que la NASA, a petición «de no sé quién», había decidido ponerle su apellido a un planeta que está en el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter. Es un homenaje curioso, pero solo uno de los muchos reconocimientos locales, internacionales y extraterrestres que se ha ganado a lo largo de sus muchas décadas de carrera por todo el mundo (debutó a los 13 años en el 50º aniversario de la Filarmónica de Bilbao y ya ha cumplido 86 y sigue dando sus buenos 50 conciertos al año). El «miniplaneta que será de tamaño como de Las Arenas a Bilbao», así lo describe, le sirve ahora para poner título al concierto que ofrecerá el próximo 26 de enero en el Palacio Euskalduna, con motivo del vigésimo aniversario de un edificio en el que ha actuado unas cuantas veces.

'Expedición Planeta Achúcarro' será 'una vez' algo diferente, algo distinto, tan especial que de momento sabe solo el nombre, como del cuerpo celeste bautizado con su apellido. No sabe qué interpretará, ni si la gente se animará a ir, que puede «que solo asista una persona», decía durante la presentación de esta cita musical. Y es que la convocatoria es, para empezar, distinta: está pensada para jóvenes de entre 16 y 30 años. A la hora de comprar la entrada -que cuesta solo dos euros- tienen preferencia las personas de esa franja de edad. Habrá que mostrar el documento de identidad o dar la fecha de nacimiento. No es que no puedan entrar los adultos, solo que en el patio de butacas se primará la juventud. Se trata de que sean los potenciales futuros espectadores los que estén cerca del maestro, los que puedan disfrutar las notas desde unos metros de distancia, vibrar como vibran las cuerdas de ese «ser vivo» que es el piano y escuchar los comentarios de Achúcarro.

Eso último sí lo tiene claro, que hablará, que contará historias de la música y de sí mismo, que tiene unas cuantas. Esta master-class es su manera de contribuir a «derribar barreras que más que intelectuales son psicológicas», explica. «Ven, pruébalo, igual te gusta», continúa. Cree que los conciertos de pop se llenan porque todo el mundo sabe a qué va (el ritmo, el movimiento, el ruido) pero que a la hora de acercarse a la clásica, siguen existiendo muchos prejuicios y miedos. «Parece que a la música clásica hay que ir como a una situación religiosa. Y hay cierto grado de verdad en eso porque expresa emociones humanas muy profundas, pero también se puede gozar», anima.

Menciona a Chopin, Mozart, Beethoven, compositores que han sido capaces de transformar en partituras esas emociones profundas y que probablemente formen parte del programa. No está cerrado aún, pero ya sabe que «tendrá distintos colores de todo lo que ha pasado en los ya casi cuatro siglos de música clásica. Serán piezas de las que se pueda hablar, comentar algo». Y para seguir animando a que la gente acuda el día 26 al Palacio Euskalduna, dice que está dispuesto a vestirse hasta de payaso. Todo para que nadie se sienta «encorsetado», se ríe.

Cuando llegue ese día, Achúcarro acabará de volver de un viaje de trabajo a Japón en el que tiene comprometidos conciertos, clases y demás. «Estoy en Bilbao por casualidad», suelta. A lo que la diputada de Cultura y Euskera, Lorea Bilbao, solo puede responderle que siempre consigue estar en los actos en los que se le invita a participar en su tierra. «Nos enorgullece que siempre ha estado muy enraizado, que ha intentado proyectar su talento aquí y colaborar». Ayer fue otro ejemplo: había estado trabajando al piano tres horas, había hecho un descanso para acudir a la presentación y después volvía a la banqueta a tocar tres horas más.