Los muros ya no son cosa del pasado

Parte del muro de Trump, en California./Reuters
Parte del muro de Trump, en California. / Reuters

El historiador David Frye profundiza en el vínculo entre la civilización y las fronteras, desde la Siria de hace 4.000 años hasta el muro de Trump

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Si Donald Trump fuera un gran lector (que no parece el caso), 'Muros', que llega ahora a España de la mano de la editorial Turner, debería ser su libro de cabecera. En esta obra, el historiador David Frye profundiza en el vínculo entre el avance de la civilización y la erección de barreras que tratan de proteger a los pueblos que se consideran avanzados frente a los bárbaros, siempre una amenaza. Pero Frye, profesor de Historia Antigua en la Universidad Eastern Connecticut, en Estados Unidos, concluye también que nunca los muros han sido infalibles.

Desde una vieja y ridícula muralla de 4.000 años de antigüedad, 160 kilómetros de longitud y apenas un palmo de altura en algunos tramos, que separaba las ciudades sirias del desierto hasta el ultramoderno muro que prepara Trump, los pueblos han decidido afrontar sus temores levantando fronteras físicas: el muro de Adriana, la Gran Muralla China o el Muro de Berlín son algunas de estas edificaciones que hicieron que sus épocas fueran más militaristas, pero que también, argumenta Frye, sirvieron para el avance de la ciencia, las matemáticas, el arte y el teatro.

El historiador David Frye.
El historiador David Frye.

«La civilización y las murallas van siempre de la mano. No ha habido ningún otro invento en la historia de la humanidad que haya desempeñado un papel más importante en la creación y en la configuración de las civilizaciones», reconoce Frye. Pero a la vez, el autor lamenta que en la época contemporánea, las murallas dividen y generan nuevos miedos. «Por cada persona que ve en los muros una forma de opresión, hay otra que exige la construcción de una barrera más alta, más nueva y más larga», afirma.

«Desde la caída del Muro de Berlín ha pasado más de un cuarto de siglo, pero si entonces nos parecía que los muros eran cosa del pasado, todos estábamos equivocados. En el siglo XXI, los muros fronterizos han vivido un notable resurgimiento», constata Frye, antes de enumerar una lista de las nuevas barreras que dividen el mundo: la muralla defensiva en el túnel de Calais, que cruza el Canal de la Mancha; la barrera levantada por Israel que rodea Gaza; las vallas de seguridad de alta tecnología que defienden las fronteras de Arabia Saudí; la valla de 700 kilómetros que separa Kenia de Somalia o el muro de 1.500 kilómetros que construye Ecuador para separarse de Perú.