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La literatura en vivo de Bernardo Atxaga

En su casa de la localidad alavesa de Zalduondo, «solo se comen las cerezas que da este árbol». /Rafa Gutiérrez
En su casa de la localidad alavesa de Zalduondo, «solo se comen las cerezas que da este árbol». / Rafa Gutiérrez

El teatro ha sido una inspiración para el autor de 'Obabakoak', que 30 años después de su publicación se ha puesto en pie en los escenarios

TERESA ABAJO

En la mesa donde trabaja Bernardo Atxaga, solo quedan huecos libres para las ideas. Su próxima novela,'Etxe zaharrak, hilobi berriak'(Casas viejas, tumbas nuevas), nacerá rodeada de libros en varios idiomas, cuadernos de notas, recuerdos familiares y todo tipo de útiles para escribir y dibujar, desde tinteros hasta rotuladores fosforitos. Le acompañan un techo de vigas de madera, un cerezo que parece a punto de entrar por el balcón y las fotos enmarcadas que le hizo Ernesto Valverde. También un retrato a lápiz firmado por su amigo José Luis Zumeta en un mantel de papel «de alguna cena». Fue en agosto de 1988, el año en que cambió su vida y el rumbo de la literatura en euskera con la publicación de 'Obabakoak'.