«Un autor euskaldun puede sentirse extranjero en su propio barrio»

Harkaitz Cano sostiene que en épocas pasadas se relacionaba el euskera «con ciertas ideologías o tendencias estéticas». / Félix Morquecho

El escritor Harkaitz Cano gana el Premio de Periodismo EL CORREO por un artículo en euskera publicado en 'El Diario Vasco', en el que aborda la relación entre la cultura en euskera y en castellano

Domingo, 24 febrero 2019, 02:42

Mientras toma asiento en una de las terrazas del Boulevard donostiarra, Cano explica que acaba de llegar de Lasarte, de dar una charla en el colegio donde estudió. «Hoy me han dado el Graduado Escolar, se me había ido pasando recogerlo», cuenta divertido, dueño de ese raro talento que tienen algunas personas para reportar pequeñas anécdotas. Desde luego, andar por ahí sin ese documento no le ha impedido desarrollar una carrera literaria brillante. Poeta, cuentista y novelista, galardonado en tres ocasiones con el Premio Euskadi de Literatura, ha publicado recientemente 'Fakirraren ahotsa', cuya traducción al castellano se publicará en los próximos meses. El autor de 'Twist' ha merecido, por su artículo 'Simetria ezinezkoak' (Simetrías imposibles), publicado en 'El Diario Vasco', en el que habla precisamente de la relación entre la cultura que se manifiesta en euskera y la que lo hace en castellano, el XXXII Premio de Periodismo EL CORREO, un galardón que por primera vez se concede a un texto en euskera.

-La asimetría más destacable es que los escritores y lectores euskaldunes hablan también castellano o francés, mientras que los castellanoparlantes desconocen, en mayor medida, el euskera.

El artículo premiado

-Sí, y ello nos lleva siempre a que, quienes vivimos inmersos en ese mundo cultural, asumimos con naturalidad que parte de nuestra labor es pedagógica o de divulgación o de dar a entender lo que estamos haciendo en un mundo que durante años ha parecido críptico, por puro desconocimiento.

-¿Cree que el mundo euskaldun se ha percibido como algo hermético?

-Sí, aunque cada vez menos, por fortuna. Durante los años 90 se percibía con sensación de hermetismo, y de gran contaminación ideológica, de politización del idioma. Se relacionaba el idioma de forma muy marcada con ciertas ideologías o con ciertas tendencias estéticas, incluso; también nosotros pensábamos que había falta de interés por lo que hacíamos y eso nos desalentaba a la hora de hablar de nuestra propia obra. Las antenas parabólicas no estaban puestas, no había receptividad tampoco, nosotros creíamos que no la había, se daba un equívoco continuo.

-En el artículo confiesa que a veces se siente como un escritor albanés.

-No es que me sienta como un 'ciudadano albanés', pero sí un poco como 'escritor albanés' porque uno puede sentirse extranjero en su propio barrio. Nuestra propia demografía da lugar a un anecdotario a veces surrealista. Puede suceder, por ejemplo, que casi nadie en tu vecindario entienda la lengua en la que escribes. Esto lo cuentas en Croacia o en Italia y la gente se sorprende. Es paradójico que allí donde has nacido, tus propios vecinos de tu propio bloque no entiendan la lengua en la que escribes. A mí me pasaba mucho: vivía en un octavo, me encontraba con algún vecino que me había visto en el periódico y me decían «lástima que no te pueda leer, mis hijos te leerán».

- ¿Le sucedía eso en Donostia?

- Sí, era una comunidad de gente mayor y la mayoría de mis vecinos no hablaba euskera. Esa circunstancia da luego da lugar al humor también porque la segunda fase se daba cuando te traducían al castellano y ya no te decían nada en el ascensor. Había un silencio administrativo (se ríe) que era casi peor, porque ya no sabías si te habían leído y les había horrorizado o si ya se habían quedado sin excusa para no leerte. A veces es mejor no poder leer a tu vecino que poder leerlo.

Al detalle

Biografía del premiado
Harkaitz Cano (Lasarte, 1975) es licenciado en Derecho. Desde su primer poemario, allá por 1994, ha publicado una decena de libros. Traductor de gran parte de su obra y de otros autores al castellano, ha sido guionista de televisión y de cómic. Ha sido galardonado tres veces con el Premio Euskadi de Literatura y en dos ocasiones con el de la Crítica.
Jurado
José Miguel Santamaría(director de EL CORREO), Enrique de Ybarra (presidente de la Fundación Vocento), Santiago de Ybarra (consejero de EL CORREO), Alejandro Echevarría (consejero de EL CORREO), José María Bergareche (consejero de EL CORREO), Iñigo Barrenechea (director general de EL CORREO), Fernando García de Cortázar (director de la Fundación Vocento), Carlos Aganzo (subdirector de la Fundación Vocento) y César Coca (adjunto a la dirección de EL CORREO).
Premiados
Antes de Harkaitz Cano: Lorenzo Silva, Miguel Zugaza, Antonio Elorza, Juan Carlos Pérez de la Fuente, Francesc de Carreras, Fernando Velázquez, Gonzalo Suárez, Kirmen Uribe, Manuel Montero, Luis González Seara, Manuel Jesús González, José Luis Villacañas, Álvaro Pombo, José Carlos Mainer, Santiago González, Ferrán Gallego, Eugenio Trías, Iñaki Ezkerra, Luis Alberto de Cuenca, Roberto Velasco, Gurutz Jáuregui, Vicente Palacio Attard, Francisco Nieva, Feliciano Correa, Rosa Montero, Juan Pablo Fusi, Julio Llamazares, Aurelio Arteta, Cristóbal Halffter, Jon Juaristi y Pablo Lucas Verdú.

En manos de un traductor

-¿Le preguntan mucho qué hay de nuevo en su mundillo?

- Sí, en esos momentos asumimos con naturalidad que nos toca informar sobre lo que se está haciendo. Y se están haciendo cosas maravillosas, pero a veces me siento como un comercial de mi empresa. Es difícil para un escritor euskaldun ser solamente representante de sí mismo. Lo quieras o no, lo eres también, en gran medida, de tu comunidad.

-Lo decía usted antes: poco a poco van tendiéndose puentes. ¿Ha sido beneficiosa la irrupción de las nuevas tecnologías en esa reciprocidad?

- Yo creo que sí ha tenido influencia. Este mismo artículo de 'Simetria ezinezkoak' fue traducido por Gari Araolaza y Mikel Iturria lo difundió en su web a los pocos días de publicarse en 'El Diario Vasco'. Fue traducido por un espontáneo y estuvo accesible en la red en los dos idiomas.

-En una entrevista reciente mostraba cierto cansancio ante la auto-traducción.

-Más que cansancio lo que quería expresar era una duda muy personal. Mucha gente me decía que lo dejara en manos de un traductor. Y yo creo que es lo que hay que hacer: el escritor que escriba y el traductor que traduzca. Teóricamente está claro, pero es complicado porque tenemos una idea probablemente equivocada de cómo escribiríamos si escribiésemos en castellano, y es difícil que esta idea congenie con una traducción por muy buena que esta sea. No tiene que ver con la calidad del traductor, sino con la percepción distorsionada de ese escritor que podrías ser si escribieses en otro idioma.

-«Atendiendo a las estadísticas, a los vascohablantes no nos toca un Shakespeare en la lotería de Navidad», señala en el artículo. Sin embargo, se publican bastantes títulos en euskera.

- La literatura en euskera podrá tener unas tiradas determinadas, se publicarán más o menos libros, pero diría que muy pocas novelas buenas se quedan sin publicar; y luego está la articulación comunicativa también, y eso es una ventaja porque cuando publico un libro en euskera todo el que se tiene que enterar se entera. Eso resulta más difícil en una literatura hegemónica o de otra escala como la española, en la que hay un magma lector que ni siquiera se entera de lo que podría gustarle porque hay muchísimas novedades y hay un componente mayor de azar y de aleatoriedad.

A continuación se reproduce el artículo ganador del Premio y su traducción al castellano.

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