Anne Jacobs: «Las historias de amor son más intensas en las guerras»

Anne Jacobs: «Las historias de amor son más intensas en las guerras»

La escritora alemana continúa su exitosa saga de la familia Melzer con 'Las hijas de la villa de las telas', ambientada en la Primera Guerra Mundial

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Territorio para la destrucción, la guerra es también un momento propicio para las historias de amor. «Son más intensas que en épocas de paz porque está presenta la posibilidad de morir. Se documentaron muchos casos de parejas que se casaron jóvenes sólo para poder hacer el amor y se conservan centenares de cartas románticas que llegaban de las trincheras», subraya la escritora alemana Anne Jacobs, que continúa su éxitoso libro 'La villa de las telas', con más de 70.000 ejemplares vendidos en España, con 'Las hijas de la villa de las telas' (Plaza&Janés).

En su nueva novela, situada en el conflictivo 1916, las mujeres Melzer, una potentada familia de la ciudad alemana de Augsburgo, deben tomar las riendas de la fábrica familiar mientras los hombres pelean en el frente de la Primera Guerra Mundial. Y lo hacen con imaginación: comprobada la falta de suministros, se centran en crear las originales telas de papel, una industria de la que posteriormente surgieron inventos tan contemporáneos (y útiles) como los pañuelos de papel o las toallitas higiénicas.

«Todas las mujeres de hoy en día les debemos gratitud a aquellas que lucharon hace décadas por sus derechos, como la posibilidad de votar, de casarse por amor o de trabajar. Recuerdo que mi tía fue contratada por Correos en Alemania y fue un escándalo familiar. Vemos que ahora son derechos consolidados, pero hace sólo cien años que se empezó a luchar por ellos», cuenta Jacobs. Fue también hace un siglo cuando comenzó a cambiar la moda, recuerda la escritora, y se acabaron los corsés, que oprimía, real y simbólicamente, a las mujeres.

Anne Jacobs es una de las autoras alemanas más leídas en todo el mundo y su éxito se debe a la constancia: comenzó a escribir hace 20 años y no ha parado desde entonces. A un ritmo de dos o tres novelas por año, asegura que todos los días, sean laborables o festivos, se sienta varias horas a dar forma a sus novelas. Sólo se concede un descanso de dos semanas cuando termina un libro. «La primera vez que me dijeron que estaba en lo más alto de las listas de ventas en Alemania casi no me lo creía. Me siento muy afortunada de poder vivir de la literatura. No llevo una vida de lujo y me llegan muchos encargos, así que soy feliz escribiendo», asevera.

 

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