El 'noir bilbaíno' de Juan Infante
En los años 80, que es cuando más le traté, Juan Infante no escribía todavía novelas ni relatos. Era un conocido abogado de Bilbao que ... había pasado por la política, pero también un lector consumado. Tanto que, cada vez que quedábamos y yo le llevaba uno de mis libros, él me regalaba a cambio unas magníficas botellas de whisky o de brandy que se le acumulaban en su bufete de la Gran Vía, imagino que por la gratitud de sus clientes. Aquel trasiego de libros y alcohol nos divertía. «En mi despacho te está esperando una botella de Chivas Regal –me decía– en espera de que saques otro libro».
Volví a coincidir con Juan en algunas aventuras literarias de la Sociedad El Sitio. Y a finales de la década de los 90, fue él quien rompió a publicar, como otros rompen a cocinar cuando pasan la línea de la cuarentena. Recuerdo que debutó con una lograda novela, 'Werther en Beirut', en la que la trama de espías se combinaba con las referencias operísticas y que sería la primera de una excelente decena de entregas del género negro. La última de ellas, 'Garrincha y su Beretta', la presenta el próximo miércoles, 12 de noviembre, en la Fnac Bilbao de Alameda de Urquijo. La novela hace la quinta de la serie protagonizada por ese colorista y estrafalario personaje que encarna una peculiar mezcla de detective y delincuente, de 'malo-bueno' que no cobra nada a sus 'clientes' por sus servicios y solo acepta casos por amor al arte.
Estamos ante todo un regreso a la acción de 'El gánster de Olabeaga', que, cumplidos los cuarenta y cinco años, ha pensado que ésa es una buena edad para retirarse. En primera persona, le confesará al lector que ya no debe hacer nada fuera de la ley pero que «esto no siempre es así». Garrincha está en la tradición de ese tipo de héroes que tienen una manera propia de hacer las cosas que no siempre sintoniza con las reglas legales, pero que consiguen que el lector se ponga de su parte. Será con ese personal modo de trabajo con el que investigará quiénes están detrás del incendio provocado en la fábrica que una familia, los Garay, tiene en Sestao. Siempre se ha dicho que Bilbao necesita una novela negra. Ésta ya ha llegado. La encontrarán en esa cita del miércoles.
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