«El humor y la cortesía ayudan a superar barreras lingüísticas»

El presidente de ELCORREO y de la Fundación Vocento, Enrique de Ybarra, junto al premiado, Harkaitz Cano, y al director de este diario, José Miguel Santamaría./Fernando Gómez
El presidente de ELCORREO y de la Fundación Vocento, Enrique de Ybarra, junto al premiado, Harkaitz Cano, y al director de este diario, José Miguel Santamaría. / Fernando Gómez

Harkaitz Cano recibe el Premio de Periodismo EL CORREO, por un artículo sobre las relaciones entre el euskera y el castellano

Iñaki Esteban
IÑAKI ESTEBAN

El escritor Harkaitz Cano vive en un octavo piso en un bloque de un barrio donostiarra. Nadie en la escalera habla euskera. Los vecinos son mayores y se excusan diciendo que llegaron a Euskadi a trabajar y que no han tenido tiempo de aprenderlo. «Me dicen que sus hijos sí podrían leer mis libros, pero ellos no. Como he dicho alguna vez, a veces me siento como un escritor albanés, pero en mi propia casa. Tampoco hay que hacer un gran drama. El humor y la cortesía ayudan a superar barreras lingüísticas, sin que esto suponga renunciar al sano debate, claro».

El autor de 'Twist' enfocó así la condición del autor literario que dentro de su comunidad se tiene que enfrentar al hecho de que muchos lectores no pueden leerle en su lengua original. Este era uno de los temas que abordaba su artículo 'Simetria ezinezkoak' (Simetrías imposibles), publicado en 'El Diario Vasco' el pasado diciembre y con el que ganó la edición trigésimo segunda del Premio de Periodismo EL CORREO, que le fue entregado ayer en el Palacio Euskalduna de Bilbao.

Presidió el acto el presidente de EL CORREO y de la Fundación Vocento, Enrique de Ybarra. Después de sus palabras, el premiado respondió a las preguntas en euskera y castellano de los periodistas Terese Mendiguren, profesora de la UPV-EHU, y César Coca, adjunto a la dirección de este periódico.

Harkaitz Cano ha ganado tres veces el Premio Euskadi de Literatura que anualmente concede el Gobierno vasco, lo que en parte atribuyó a la estadística porque hay pocos escritores en lengua vasca. «No puede haber un Shakespeare en Elorrio y otro en Pamplona. Estadísticamente es muy difícil, aunque es verdad que nunca hay que descartarlo. Si nos fijamos en Islandia, nos daremos cuenta de que son 300.000 habitantes y gozan de un panorama musical y literario muy rico. Con respeto y cuidado de la tradición cultural y políticas adecuadas se puede conseguir», argumentó.

Colores y matices de Cortázar

Si bien todas sus novelas se han traducido al español -incluida la última, 'La voz del Faquir', inspirada en la vida del cantante Imanol-, no sucede lo mismo con los autores vascos que publican en castellano, ya que rara vez ven sus obras en euskera. Cano cree que se debe a razones comerciales, pero no desdeña que los escritores en castellano se viertan al euskera porque de esas traducciones, en su opinión, se aprende mucho. «Cuando leí a Julio Cortázar en euskera gané color y matices en la que es mi primera lengua. Te descubre una voz nueva en tu idioma que te sirve para tu escritura. Lo mismo me pasó con la poesía de Karmelo Iribarren», incidió el autor, de 43 años, nacido en Lasarte y que creció en Rentería.

«Cuando leí a Julio Cortázar en euskera gané color y matices en la que es mi primera lengua» Traducciones

«No sólo te representas a ti mismo, sino también a un idioma y a su comunidad» Autor en lengua vasca

El primer autor en lengua vasca, Beñat Etxepare, cantaba en el siglo XVI que el euskera debía salir a la plaza, al espacio público. Cinco siglos después, a Cano le invitan a dar conferencias en países como Georgia e India. «Tienes que darte cuenta de que no sólo te representas a ti mismo, sino también a un idioma y a su comunidad. Si no estás dispuesto a ello, mejor te dedicas a otra cosa. Estás destinado al proselitismo, a repetir que escribes en una lengua muy vieja y que la literatura que sale de ella es muy joven».

Inventiva

En su opinión, el bilingüismo totalmente equilibrado no existe. Siempre hay una lengua que prevalece sobre la otra. «En mi caso, es el euskera. Es la que me sale de las tripas. Soy más inventivo en ella y en cierta manera mi generación puede ser un poco menos responsables que la de Ramon Saizarbitoria, que se propusieron hacer una novelística moderna en euskera que todavía no existía. Pero también puedo escribir en castellano si la idea para un artículo o para un poema me viene en ella. A veces parto de un juego de palabras, de una idea, de una conversación que oyes y que sacas de contexto. Si es en castellano, lo haces en esa lengua, aunque para una novela, que exige más planificación, no me veo».

«Me sale barroco y excesivo, pero como lector me gusta la prosa seca» Estilo

«A veces parto de un juego de palabras, de una idea, de una conversación que sacas de contexto» Inspiración

El premiado estuvo tres meses ejerciendo el periodismo, haciendo entrevistas, pero lo dejó porque hubiera deseado inventarse las respuestas de los protagonistas y se dio cuenta de que así no iba a ninguna parte. «Tengo alma de manipulador literario, así que mejor que no trabaje de periodista», confesó.

Contó que el escritor empieza imitando a los que admira, pero como no le sale, y va de fracaso en fracaso, a lo que queda de todo ello le llama su estilo propio. Se lo dijo el autor argentino, radicado en Barcelona, Rodrigo Fresán y él mostró su total acuerdo. En su caso, le sale «barroco y excesivo», justo lo que no le interesa como lector. «Me gusta la prosa seca, por eso a veces reprimo mi barroquismo. Como dijo Auden, someterte a unas reglas en la escritura te da seguridad en que te va a salir bien».

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