Borrar
Pepe Viyuela, Antonio Molero y Mar Calvo en una escena de la obra. Teatro Español

El hombre que le dijo a Picasso que pintaba «mamarrachadas»

Llega al Arriaga una comedia de Borja Ortiz de Gondra sobre la amistad entre el artista y su barbero, interpretados por Pepe Viyuela y Antonio Molero

Teresa Abajo

Bilbao

Miércoles, 12 de noviembre 2025, 00:33

Comenta

«Ya nadie se imagina que yo escriba una obra que no sea de tema vasco y que haga reír, pero en realidad soy muy gamberro», asegura Borja Ortiz de Gondra. La sombra de la trilogía de los Gondra sobre una familia vasca marcada por la violencia, que le reportó un gran reconocimiento y premios como el Max y el Lope de Vega, es alargada, pero en la trayectoria del dramaturgo bilbaíno hay mucho más. Este año se ha publicado su 'Teatro reunido' (Punto de vista editores) y es autor de 19 obras, entre ellas una que ha tardado casi veinte años en llegar a los escenarios. Es como si el público la hubiera estado esperando, porque 'El barbero de Picasso' agota entradas tanto en Madrid como en Bilbao y tiene programada una gira de más de un año. Quedan muy pocos huecos para ver en el Arriaga el viernes y el sábado esta «comedia agridulce» dirigida por Chiqui Carabante y protagonizada por Pepe Viyuela y Antonio Molero.

El cartel de la obra con dos actores tan conocidos y reconocidos, uno vestido con traje de luces y otro con la navaja bien afilada, arrastró al público desde el estreno el pasado mes de mayo en el Teatro Español. Y eso que cuando recibió la llamada del director artístico, Eduardo Vasco, Ortiz de Gondra no quiso ilusionarse, porque hubo cuatro propuestas de producción que no se llegaron a concretar. «Es una enseñanza sobre la paciencia que hay que tener en el mundo del teatro, porque las obras encuentran su camino». La escribió en 2006, cuando vivía en Nueva York y un amigo productor le llevó a Buitrago del Lozoya, la localidad madrileña donde nació Eugenio Arias y que acoge un museo con las obras que le regaló Picasso a lo largo de 26 años de amistad. A él le dedicó su único pirograbado conocido, una escena taurina en su caja de útiles de barbero.

La pasión por los toros, el compromiso político y la nostalgia del exilio unieron a dos hombres que no podían ser más distintos y que coincidieron en Vallauris, al sur de Francia, en 1948. Eran «el pintor más famoso del mundo, la persona intocable que consigue todo lo que quiere, que va cambiando mujeres como quien cambia cromos, y un modestísimo barbero que salió de España con lo puesto y abrió un negocio en un pueblo». Eso sí, aquel hombre «tenía mucha retranca. Fue el único que, de entrada, le dijo a Picasso que lo que pintaba eran mamarrachadas, que no entendía nada», cuenta. «A él le chocó que alguien le dijera eso a la cara, pero apreció esa sinceridad».

Borja Ortiz de Gondra, fotografiado en Bilbao. Yvonne Iturgaiz

El autor bilbaíno aceptó el encargo de contar su historia y la fue haciendo suya. «Me interesaba hablar de dos personas que siguen imaginando un país que no existe, y pensando que podrán volver». Picasso nunca regresó -murió dos años antes que Franco- y Eugenio Arias, que era bastante más joven, sí lo hizo, con medio centenar de obras del artista malagueño como legado. «Le hicieron un montón de ofertas por esa colección, que valía millones. Y él, que era un comunista convencido del valor de la cultura como servicio público, decidió que tenía que estar en su pueblo, en la sierra». A cambio pidió una renta vitalicia, porque no tenía pensión. «Por su compromiso con la República, nunca quiso sacarse el pasaporte francés». El museo abrió en 1985 y Arias falleció en 2008.

Como autor quiso alejarse del teatro documento y de la memoria histórica, ·«de la que entonces se empezaba a hablar muchísimo. Picasso es un personaje enorme del que se ha dicho de todo, y quería hacer una obra que no sea lo que el público se espera. Me dieron carta blanca», dice. Le inspiró encontrar «unas fotos muy curiosas que le hicieron en los años 50. A Picasso le encantaba disfrazarse y aparece de niño, de niña, de vaquero... leí en su biografía que cuando estaba a solas con el barbero, como los dos eran muy taurinos, jugaban a hacer de toro y torero». Decidió escribrir una comedia en la que imagina sus conversaciones en la barbería. «Quería captar la ligereza de dos personas que viven la nostalgia de un país y, sin embargo, son capaces de mantener la alegría. Y en teatro no se ha hablado mucho de la amistad entre dos hombres, se ha explorado mucho más la femenina».

En los 19 años que la obra ha pasado en un cajón se ha seguido hablando de la memoria histórica y de la necesidad de separar las creaciones de Picasso de las aristas de su personalidad, de su manera de tratar a las mujeres. En la función aparece Jacqueline Roque, con la que casó en 1961 con Arias como uno de los dos únicos testigos, interpretada por Mar Calvo. «Se ve que esa relación es problemática, ella le llama monseñor y él no la trata muy bien. Damos pinceladas de una personalidad tan compleja, pero siempre decimos que esto no es una lección de arte contemporáneo ni de historia». Completa el elenco Juan Carlos Talavera en el papel de un camarada comunista «al que le pasa de todo».

Y si en algo se nota el paso del tiempo es en el debate abierto sobre la fiesta taurina y su relevancia social. Parece incluso subversivo darle tanto protagonismo. «Cuando yo lo escribí en 2006, no había avanzado tanto la polémica de toros», dice Ortiz de Gondra, que nunca había ido a la plaza hasta que le encargaron este trabajo. «Ni por estar en contra ni por estar a favor, no se había dado», precisa. Acudió una vez «y me impresionó muchísimo, pero pensé: no puedo ponerles a los personajes lo que yo he sentido». Evitó el presentismo. «Para mí es fundamental no juzgarlos con los ojos de hoy, sino mostrar cómo eran. No solo se agarraban a la tauromaquia porque les gustaban los toros, sino porque les parecía una parte de la cultura española que habían perdido».

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

elcorreo El hombre que le dijo a Picasso que pintaba «mamarrachadas»

El hombre que le dijo a Picasso que pintaba «mamarrachadas»