El Guggenheim vive el mejor arranque del verano de su historia con 263.000 visitantes

Imagen de la cola el pasado martes, una jornada festiva y poco veraniega en la que muchos optaron por visitar el museo. /IGNACIO PÉREZ
Imagen de la cola el pasado martes, una jornada festiva y poco veraniega en la que muchos optaron por visitar el museo. / IGNACIO PÉREZ

Supera el récord del año pasado, cuando se celebró el veinte aniversario gracias al tirón de las exposiciones sobre arte chino, Chagall y Vasconcelos

TERESA ABAJO

Pasada la celebración de su veinte aniversario, el Guggenheim Bilbao sigue sin tocar techo. Acaba de vivir el mejor arranque del verano de su historia al recibir entre junio y julio a 263.142 visitantes, casi 10.000 más que en 2017 por estas fechas, a pesar de que el mal tiempo ha provocado un ligero descenso de las reservas hoteleras. Esto se debe al éxito de dos exposiciones que exploran periodos muy diferentes, el contacto de un joven Chagall con las vanguardias de principios del siglo XX y el arte chino tras la masacre de Tiananmen. En el último mes, además, se ha sumado otro aliciente, las monumentales obras de Joana Vasconcelos.

Detrás de las colas que se forman ante el museo de Abandoibarra, especialmente los días grises de verano, hay un balance que sigue creciendo. 2017 fue un año histórico más allá de la efeméride porque logró batir su propio récord con 1.320.000 visitantes. Hasta entonces era 1998, su primer ejercicio completo, el que se tomaba como referencia en las estadísticas. La nueva marca conquistada el año pasado se tradujo en un índice de autofinanciación del 71,8% y un saldo positivo de 394.589 euros en las cuentas, según los datos de la memoria que acaba de hacerse pública.

Este listón se está superando en los primeros meses de 2018. Entre enero y julio han pasado ya por taquilla 655.497 personas, un 2,3% más que en el mismo periodo del año pasado. El incremento es aún mayor en los meses de verano. En junio la afluencia ha crecido un 4,3% al pasar de 105.517 visitantes a 110.013. En julio han acudido 153.129, lo que supone un aumento del 3,6%. Las grandes exposiciones actúan como un imán y en este caso los responsables del museo creen que también influye «el contraste entre muestras tan diferentes». El sentido crítico del arte chino posterior a 1989, «poco conocido» y que incluye un terrario con animales vivos, frente a los vivos colores de Chagall, uno de los artistas más populares de la vanguardia de hace cien años.

En cifras

4,3%
creció la afluencia en junio (de 105.517 a 110.013). En julio subió un 3,6% (de 147. 781 a 153.129).
74,8%
de los visitantes son extranjeros, el 7,2% vascos y el 17,9% de otras comunidades autónomas.

El tirón popular de Joana Vasconcelos y sus reflexiones a gran escala sobre la identidad femenina a partir de planchas, cacerolas o espejos se hace evidente en la sala dedicada a sus obras desde el 29 de junio. «Aquí está restringido el número de personas y algunos días se forman colas», explican. En julio se ha estrenado también el 'Teatro de sombras' de Javier Téllez, dos videoinstalaciones que muestran la peripecia vital de los refugiados desde su propia perspectiva.

Todas estas exposiciones se mantendrán en agosto para redondear el balance del verano. A partir de ahí, hay que tener en cuenta que en 2017 la Diputación envió entradas gratuitas junto a billetes de Bizkaibus a los vizcaínos para celebrar el veinte aniversario del museo. Las utilizaron 114.000 personas entre el 1 de octubre y el 5 de noviembre, una baza con la que no se cuenta este año. La iniciativa conocida como 'Apertura al territorio' modificó el perfil de los visitantes y elevó del 11% al 21% el peso de los procedentes del País Vasco. En lo que va de año se ha vuelto a la senda habitual con casi un 75% de extranjeros y Francia y Gran Bretaña en los primeros puestos. Eso sí, el otoño traerá importantes reclamos como la colección Thannhauser, que por primera vez sale de Nueva York, y una retrospectiva de Giacometti.