La fragilidad productiva de Giacometti

La fragilidad productiva de Giacometti
Fernando Gómez

El Guggenheim expone más de 200 obras del artista suizo de sus etapas cubista, surrealista y existencialista

Iñaki Esteban
IÑAKI ESTEBAN

Alberto Giacometti dejaba cada día su taller, cerca del barrio de Montparnasse de París, con una sensación de fracaso y volvía a la mañana siguiente con el mismo ánimo. Después de décadas de trabajo en aquel espacio de 23 metros cuadrados, y de haber entrado en el puñado de los grandes del arte del siglo XX, pensaba que sentirse satisfecho equivalía a morir como creador. El artista se reflejaba en sus conocidas figuras alargadas, frágiles, solitarias y angustiadas como él, y veía en la debilidad de todo ser humano un factor positivo porque le empujaba a superarla.

«Su sentimiento de fragilidad le permitía esforzarse y concentrarse. Sin él, no se entiende su éxito. Estaba convencido de que la dirección que tomaba era la correcta, pero también de que todo podía torcerse si no había un esfuerzo constante», ha dicho Catherine Grenier, directora de la Fundación Giacometti, radicada en París.

Grenier ha realizado una rigurosa y amena presentación de la retrospectiva sobre el artista suizo en el Guggenheim, compuesta por unas 200 obras que abarca su trabajo como escultor, pintor y dibujante, y sus etapas cubista, surrealista, existencialista y la última, personal y sin más etiquetas que la suya. Un recorrido desde los años 20, cuando su padre –también artista– le empujó para que se fuera a París, hasta mediados de los sesenta, cuando murió de una enfermedad del corazón.

La exposición se podrá contemplar desde el 19 de octubre hasta el 24 de febrero. / Fernando Gómez

Además de Grenier, comisaria de la muestra, estuvo en la presentación el director general del museo, Juan Ignacio Vidarte, que resaltó la presencia en Bilbao del conjunto de ocho esculturas 'Mujeres de Venecia', que no pudo viajar a las dos paradas anteriores de esta antología –el Bellas Artes de la ciudad de Quebec y en el Guggenheim de Nueva York– por temor a que se rompieran en el transporte hasta el otro lado del Atlántico.

Por su parte, el asesor de la presidencia de Iberdrola y miembro de su fundación, Rafael Orbegozo, cuya institución patrocina la muestra, destacó la oportunidad de tener una muestra de esta altura en Bilbao. Recordó cuando había que viajar a otras ciudades para ver obras de esta altura y vinculó la relación entre la colección Thannhauser de la tercera planta del museo, centrada en las vanguardias, y esta que desde este viernes está abierta al público en la segunda.

Quien sólo recuerde las figuras alargadas del artista y sólo las haya visto en foto, se llevará un agradable sorpresa porque las imágenes no transmiten la conmovedora delicadeza de las piezas, su inmensa emoción, y porque la trayectoria de Giacometti es mucho más amplia y compleja de esa parte concreta de su producción.

En yeso

Organizada según la cronología de las obras, la retrospectiva abre con las correspondientes al periodo cubista, el que se encontró cuando llegó a París. Esculturas casi planas, en relieve, alguna estela pintada a color y la célebre 'Mujer cuchara', con un gran abdomen cóncavo, homenaje a la fertilidad y al arte africano, del que disfrutaba en el Museo de Etnografía del Trocadero de París.

En su práctica totalidad, las piezas están hechas en yeso, un material que no utilizaba como prueba para pasarlo luego a bronce, sino como un fin en sí mismo. «Al contrario que los escultores heroicos y monumentales, opta por la fragilidad también en la elección de los materiales», recordó Grenier. Una opción muy personal en una época como la suya, en la que los artistas trabajaron con la solidez del hierro, valga como prueba 'La materia del tiempo' de Richard Serra en el mismo Guggenheim.

La exposición se podrá contemplar desde el 19 de octubre hasta el 24 de febrero.
La exposición se podrá contemplar desde el 19 de octubre hasta el 24 de febrero. / Fernando Gómez

Salvador Dalí le acercó al movimiento surrealista después de ver 'Bola suspendida', seguramente recuerdo de un reloj suizo que había en su casa. En esta obra, la esfera queda apoyada sobre un filo cortante, un «símbolo de la violencia y el erotismo», incidió Grenier. La comisaria también llamó la atención sobre 'Mujer degollada', de 1932, ejemplo de la fascinación del artista por los estados psicológicos opuestos de dolor y éxtasis, de atracción y repulsión. «Entonces estaba más interesado en lo imginario que en lo real, aunque luego volverá a la presencia más inmediata del ser humano», aclaró Grenier.

Árboles que no se tocan

Algunas de las obras de esta sala se exponen en una gran urna de metacrilato, y otras en unos expositores, dentro de un montaje limpio que permite contemplar varias piezas de una mirada para establecer relaciones entre ellas.

Esta característica de la exposición se vuelve especiamente relevante en el espacio dedicado a las figuras alargadas que empieza a construir a principios de los años cuarenta, mientras se desarrolla la Segunda Guerra Mundial. Se agrupan en calles y plazas, pero permanecen incomunicados. O parecen árboles de un bosque, que nunca llegan a tocarse. Giacometti los pone encima de peanas y pedestales, y reflexiona sobre su función en la escultura.

La exposición se podrá contemplar desde el 19 de octubre hasta el 24 de febrero.
La exposición se podrá contemplar desde el 19 de octubre hasta el 24 de febrero. / Fernando Gómez

Aparece la angustia como actitud inevitable ante la vida, una observación de los existencialistas como Sartre que el creador hace suya. En la siguiente sala, la más alta y espaciosa de la segunda planta del museo, se han situado las figuras más frágiles, pequeñas, sutiles y desgarradoras, cargadas de emoción. Las hizo en la habitación de un hotel suizo, donde pasó lo peor de la guerra. Y utilizó a su sobrino Silvio como modelo.

Un espacio dedicado a la escala en la escultura cierra la muestra. En centro se sitúa, dentro de una urna, un personaje minúsculo, rodeado de otros a escala humana. Una exposición llamada a hacer historia. Un lujo y una gran lección de arte por un artista inigualable.

Más información