Otra forma de leer 'Caperucita roja'

Las mandalas están pintadas con sangre menstrual de la artista./zanele muholi
Las mandalas están pintadas con sangre menstrual de la artista. / zanele muholi

La literatura y el arte hablan sobre la regla con un lenguaje simbólico, irónico y reivindicativo, como refleja una exposición en Elorrio

Teresa Abajo
TERESA ABAJO

Dicen que pintar mandalas estimula la creatividad de los niños y calma la ansiedad de los adultos. Las de la artista sudafricana Zanele Muholi reflejan su visión del mundo con una única gama de color, porque están pintadas con su propia sangre menstrual; un detalle que no se aprecia a simple vista y las llena de significado. La autora, reconocida fotógrafa, lesbiana y activista LGTBI, ha creado esta terapia contra el dolor y los tabúes sobre un proceso natural que a menudo se aborda con poca naturalidad. Se ignora o llega a convertirse en un estigma, como la tradición del destierro o 'chhaupadi' en zonas rurales de Nepal.

La exposición '¿La regla es roja?', organizada por el Ayuntamiento de Elorrio, la sitúa en primer plano como hecho social y cultural. «En todas las disciplinas artísticas hay mujeres que en algún momento han tocado el tema», dice Ainhoa Aldazabal Gallastegui, que ofrece visitas guiadas (ayer en euskera y el día 22 en castellano). Pertenece a Skolastika, empresa especializada en literatura y cultura feminista que aporta fondos a la muestra que permanecerá en la Casa de Cultura Iturri hasta el 29 de marzo.

La filóloga eibarresa lleva años recopilando materiales sobre este tema. En los talleres que imparte, siempre empieza con la misma pregunta: ¿recordáis la primera vez que os bajó la regla? «Todas nos acordamos de cómo íbamos vestidas, adónde íbamos, qué nos dijeron...» Y sin embargo, «en muchos libros, incluso escritos por mujeres, aparece de forma anecdótica. Que sea un tabú tiene que ver con el sistema en que vivimos y con las necesidades de los hombres. Lo explica muy bien Silvia Federici en 'Calibán y la bruja'».

El cómic de Roberta Gregory ha ayudado a romper tabúes. A la derecha, 'Mi regla', de p.nitas, y lámpara hecha con tampones de Joana Vasconcelos.
El cómic de Roberta Gregory ha ayudado a romper tabúes. A la derecha, 'Mi regla', de p.nitas, y lámpara hecha con tampones de Joana Vasconcelos.

Aun así, ha encontrado referencias desde los cuentos tradicionales. De 'Caperucita roja' «se han hecho muchas lecturas», entre ellas la que representa la pubertad como un viaje cargado de emoción y peligro, «cuando nos empiezan a decir: cuidado con los hombres». Del lenguaje de los símbolos se ha pasado al enfoque directo del 'Diario de un cuerpo' de Erika Irusta y la 'Luna roja' de Miranda Gray. Cada vez es más extensa la bibliografía «de todos los géneros». La protagonista de 'Kamisoi zuri zetazkoa',de Alaine Agirre, es «una niña de once años a la que le baja la regla y se va de campamento. Siente una gran curiosidad por ser mujer y está confundidísima» cuando un monitor empieza a entrar en su cuarto.

No hay vivencias que queden fuera de la poesía y la menstruación aparece en textos de Miren Agur Meabe y Gioconda Belli, que en su novela 'El misterioso calor de la luna' aborda «otro tema del que no se habla: la menopausia». Si hay un género que sabe romper tabúes es el cómic, co- mo demostró Roberta Gregory en 'Ha nacido un putón'. 'El fruto prohibido' (de Liv Strömquist) y 'Lola Vendetta' (Raquel Riba Rossy) tampoco se cortan. Reproducciones y piezas originales, cedidas o adquiridas por Skolastika, reflejan el diálogo entre arte y literatura.

En Elorrio han recibido peticiones para que la muestra sea itinerante. «Los centros educativos están emocionados, ya hemos concertado diez visitas», afirma la responsable de Iturri, Josune Aranguren. A la gente le sorprenden las fotografías a tamaño natural de mujeres con manchas de sangre «en escenarios reales del pueblo». El Ayuntamiento también ha recopilado cinco horas de vídeos que cuentan historias como las de las chicas de India que abandonan la escuela por falta de condiciones higiénicas o las africanas «a las que la toalla menstrual reutilizable les ha cambiado la vida». Junto a la denuncia, hay lugar para la ironía y el humor. A la pregunta que tantas mujeres se hacen –¿Qué pasaría si los hombres tuvieran la regla?– responde el anuncio de un tampón deportivo «con rendimiento superior, basado en una fórmula de la NASA».