Ezer ez da berdin

Ezer ez da berdin
Roberto Moso
ROBERTO MOSO

Nunca fueron un grupo fácil. Desde que en 1984 estallaran con aquel disco que nos acabamos aprendiendo de memoria, Hertzainak estuvieron siempre en constante contradicción, en permanente auto-cuestionamiento.

Vitoria-Gasteiz la flamante «capital artificial de un país singular» que cantaran Potato sería el punto de encuentro y eclosión. En los ochenta, la supuesta ciudad de 'curas y militares' cobra de pronto un dinamismo inusitado. Fancines como Araba Saudí, emisoras como Ala-Bedi Irratia o iniciativas bulliciosas como 'La procesión atea' son solo algunos de los frutos que brotan entusiastas entre las tabernas de la 'Zapa' y la 'Kutxi'. Músicos de orígenes bien diversos confluyen en un proyecto fraguado entre el otxandiotarra Josu Zabala, que venía de acompañar a músicos como Patxi Villamor o Rúper Ordorika y el músico y escritor gasteiztarra Xabier Montoia, ambos empeñados en montar una banda en euskera perfumada con las esencias británico/jamaicanas . Tras la ruptura entre ambos, Xabier, cantante en los primeros bolos, es sustituido por Iñaki Garitaionaindia 'Gari', legazpiarra que venía de practicar rock duro y 'con pintas' junto a sus paisanos de Ziper. Completaron el combo Kike Sáenz de Villaverde a la guitarra, Javi Sáiz a la batería y Tito Aldama al saxofón, con la incorporación posterior de Bingen Mendizábal a las teclas .

Tras un éxito que no se esperaban, Hertzainak trató de no perder el norte y no dejarse llevar al terreno de lo previsible, algo siempre tentador y poco aconsejable. Tras seis álbumes y cientos de actuaciones, la banda lo dejaba en 1993 después de haber grabado su mayor hit 'Aitormena' , precisamente un tema sobre rupturas, convertido en un clásico.

Una sola vez pudimos verlos de nuevo, en el homenaje póstumo a Tito Aldama, fallecido en 2012. Ahora tenemos otra oportunidad, aunque la banda no esté al completo. Dos jornadas en las que, a buen seguro, tendremos ocasión de divertirnos tanto como de emocionarnos y de volver a soñar con un tiempo en el que coreábamos ilusionados versos como éste: «En Euskadi el rock & roll nunca dará dinero/ Será más divertido que en ningún otro lugar...» El tema se titula 'Ezer ez da Berdin' y ciertamente, nada es ya igual.