Toda la vida de Montserrat Caballé cabe en Bilbao
El Teatro del Liceu y los escenarios de su biografía se han recreado en un pabellón de Zorroza, que acoge el rodaje de una película sobre la soprano
Todo es posible en Bilbollywood. A la sombra del derrelicto edificio de Molinos Vascos en el muelle de Zorroza, un escenario digno de 'The Last ... of Us', uno de los pabellones esconde nada menos que el Teatro del Liceu barcelonés. Dos meses y medio ha costado levantar el decorado de 'Caballé', un particular biopic de la soprano (1933-2018) del que Carlos Saura llegó a realizar el casting tres años antes de morir. La directora venezolana Patricia Ortega ('Mamacruz') daba este viernes el último golpe de claqueta después de cinco semanas a una película que se ha rodado íntegramente en Bilbao y que no tendrá ni un solo plano en exteriores.
El alavés Kevin Iglesias, uno de sus productores, sirve de guía por el laberinto de estancias que tienen como epicentro el patio de butacas del Liceu. 'Caballé' alterna dos épocas en la vida de la cantante. Sus difíciles comienzos en el seno de una humilde familia del barrio de Gràcia, que llegó a estar desahuciada y a pasar la noche al raso en la Plaza de Catalunya, y el cénit de popularidad en 1991, cuando era una diva adorada en todo el mundo y había grabado el celebérrimo 'Barcelona' junto a su amigo Freddie Mercury para las Olimpiadas (no, el cantante de Queen no sale en el filme).
Los dos planos temporales se yuxtaponen de manera que las dos actrices que la encarnan pueden coincidir en la misma escena. La debutante Ana Saavedra es la Montserrat adolescente, mientras que Begoña Alberdi, cantante de ópera profesional, la da vida en su madurez. A la manera de la 'Anna Karenina' de Joe Wright, la cinta transcurre en el teatro, mostrando el artificio desde el primer segundo. Se abre una puerta junto al escenario y entramos en la casa burguesa de los Beltrán Mata, los mecenas de una joven promesa que actuó por primera vez en el Liceo en 1953. Otra puerta conduce al aula de Eugenia Kemeny, su profesora de canto.
«A mí no me gustan los musicales, así que cuando me propusieron el proyecto me asusté», confiesa Patricia Ortega. «Me atrajo el dispositivo de jugar con el metalenguaje: ves un lugar y después descubres que es un decorado. Me conecto desde allí, desde la posibilidad de hacer del escenario un universo. Llegar a una película que iba a hacer Carlos Saura es un honor, algo mágico».
La directora promete que veremos una Montserrat Caballé «que no es solamente la de las entrevistas y un escenario tan grandilocuente como es la ópera». «El desafío era penetrar en el mundo emocional y subjetivo de una mujer que sabía cómo gestionar las tensiones de un mundo que le ponía tantos límites. Sabía navegar en aguas tormentosas, ser diplomática, pero también imponerse. Eso es, era una mujer que desde su vulnerabilidad lograba liderar».
Carlos Caballé, hermano y representante de la mejor soprano de todos los tiempos, según Josep Carreras, ha asesorado y dado el plácet a esta producción de Filmax que se rueda en catalán y que cuenta en su reparto con Núria Prims, David Bages, Mercè Arànega, Marina Comas, Pep Pla, Pep Munné y Carles Francino. La clave del proyecto era encontrar a la protagonista, que atiende a este periodista en la pausa del rancho en las antiguas oficinas de la Autoridad Portuaria. Begoña Alberdi aparece caracterizada y por un momento ficción y realidad se confunden: es Montserrat Caballé.
«Un día recibo una llamada y me dicen que quieren hacer la vida de la Montserrat Caballé, y que soy yo», arranca esta cantante con 273 funciones en el Liceu, que se hizo muy popular durante el confinamiento al regalar arias a diario desde el balcón de su casa barcelonesa, hasta el punto de ser bautizada 'la soprano de la pandemia'. Alberdi había actuado con Els Joglars, pero nunca se había puesto delante de una cámara. «La directora no se creía que podía existir alguien que se pareciera tanto en tantos aspectos. Me siento muy honrada. No he querido imitarla, hacer una parodia. Canto con mi voz pero con su estilo, con sus legatos. Ahora todo el mundo dice que no había nadie más para ser ella».
Alberdi trató a Caballé en numerosas ocasiones. «Canté mucho con ella. Y en los viajes, en las comidas y las cenas, conoces a la gente. En la película vamos a ver la otra cara de la diva triunfal que todos conocemos. Los demonios que no se ven en la ópera y en cualquier otra profesión». De la niñez y la adolescencia al triunfo internacional, hasta llegar a unos últimos años envueltos en la polémica por su condena tras defraudar medio millón de euros a Hacienda y residir en Andorra, como los 'youtubers' actuales, o sus declaraciones contra el nacionalismo catalán, que le granjearon antipatías en su tierra.
«Yo espero que la película sirva para reconocer su figura, a otro personaje mucho más cercano», confía Alberdi. «Caballé, como tantos otros, se tuvo que ir de España para hacer carrera. Y eso nos duele escucharlo cuando vuelven convertidos en famosos. Ella decía que los homenajes y las calles se las iban a dar cuando estuviera muerta».
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