TURBULENCIAS ÍNTIMAS

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Anton Merikaetxebarria
ANTON MERIKAETXEBARRIA

El hotel a orillas del río

Corea del Sur. 2018. 96 m. (7). Drama.
Director:
Hong Sang-soo.
Intérpretes:
Gi Ju-bong, Kim Min-hee, Kwon Hae-hyo.

Calificación:

El galardonado cineasta de Corea del Sur Hong Sang-soo nos ofrece con 'El hotel a orillas del río' un sutil melodrama intimista, urdido en torno a un padre y a sus dos hijos, reunidos en el hotel a que hace alusión el título con la intención de aclarar los desencuentros que han tenido lugar a lo largo de sus vidas. Se trata de un poeta que intuye la llegada del sueño eterno, cuyas vivencias, bañadas en alcohol, conforman un relato familiar, en el que la pérdida de los seres queridos ocupa asimismo un lugar destacado en el desarrollo de la historia.

Una cámara muy pudorosa atrapa las desventuras de los personajes, a cargo de actores desconocidos por estos pagos, pero muy convincentes en sus respectivos papeles. Por otra parte, un suave lirismo recorre las imágenes del filme, realizado de forma pausada, sin estridencias de ningún tipo, con el cadencioso ritmo oriental, donde las escenas discurren de forma apacible, sin entorpecerse unas a otras, pero con la energía esencial del verso. Estilo que el director Hong Sang-soo comparte con otros realizadores de su misma nacionalidad, incluidos Kim Ki-duk ('Hierro 3', 2004), Bong Joon-ho ('The Host', 2006) y Park Chan-wook ('La doncella', 2016).

No es 'El hotel a orillas del río' un filme sencillo ni fácil de disfrutar; sin embargo, salvando el evidente esfuerzo que exige la puesta en escena de su autor, queda para el recuerdo la experiencia de haber disfrutado de una sincera aventura interior, capaz de convertir la tentación de lo local en afirmación universal. Y aunque un par de secuencias bastarían para reservar a su director un lugar destacado entre los cineastas actuales, es en la degustación completa de la película donde brilla de forma enigmática el arte de un cineasta que nos regala dos certidumbres: la de que los seres humanos somos un misterio y la de que el cine puede y debe aspirar a convertirse en una fiesta perpetua.