José Luis Cuerda: «La historia del PP es detestable»

José Luis Cuerda ha presentado su nueva película 'Tiempo después' en San Sebastián./EFE
José Luis Cuerda ha presentado su nueva película 'Tiempo después' en San Sebastián. / EFE

El director regresa treinta años más tarde al humor surrealista de 'Amanece que no es poco' en 'Tiempo después', un inmisericorde retrato futurista de una España sin solución

OSKAR BELATEGUISan Sebastián

Cuando José Luis Cuerda (Albacete, 1947) parecía que se había retirado a su bodega Sanclodio para consagrarse a su ribeiro y tuitear reflexiones con miles de seguidores, coge y regresa al universo 'surruralista' de 'Amanece que no es poco', la película de culto por excelencia del cine español. 'Tiempo después' transcurre en el 9177, «mil años arriba, mil años abajo», y encierra a España en el edificio Torres Blancas de Sáenz de Oiza, custodiado por una pareja de guardias civiles. Al humor surrealista-manchego que creó escuela se unen esta vez una nueva generación de cómicos chanantes en una comedia desencantada y pesimista, en la que no se salva ni dios. El estreno, como no podía ser de otra manera, será el 28 de diciembre.

- Le veo más delgado.

- He pesado 135 kilos y ahora estoy en 76. Como menos, me siento más cómodo, mas vivo. Me cuido. Más vale que no me ponga a indagar, no sea que me descubran algo malo.

- Sobreviene el Apocalipsis, pero sigue existiendo una pareja de la Guardia Civil.

- Hombre, es que alguien tiene que mantener el orden. Vamos a darles ese beneficio y dejarles por una vez que sean protagonistas de una película. Yo he sacado a la Guardia Civil en mi cine otras veces, porque si hablas de la vida tienes que hablar de los componentes de la vida. Y uno de ellos es la Benemérita.

- ¿En qué ha cambiado la España de 1989, cuando estrena 'Amanece que no es poco', a la de 2018?

- No soy yo un hombre reflexivo al que le guste instalarse en la actualidad. Porque la actualidad se nos va de las manos sin que nos demos cuenta, es muy difícil definirla con acierto. Habrás visto en mis películas que yo me dedico a inventar, le echo imaginación de alguna manera.

- ¿Por qué no le gusta ser actual en su cine?

- Porque me parece empobrecer la vida, jugar con elementos demasiado elementales. Me gusta que las cosas respiren y pasar de un paisaje a otro. Por ejemplo, llevo meses en que me he convencido de que ya solo leo poesía, lo más generoso con el lector. La poesía se acerca a la vida con más eficacia que cualquier otro instrumento. Con esos mimbres voy haciendo películas y escribiendo algún poema pequeño, tratando de imitar a César Vallejo.

- Muestra un rey con acento inglés, un almirante y un cura con pistola como símbolos de poder. También una izquierda aborregada.

- No sé darle adjetivos a la izquierda en la práctica. La izquierda maneja un material que me parece más noble que el que maneja la derecha, en ese sentido me llevo mejor con ellos. Lo otro está lleno de evidencias, que tienen el camino corto.

- ¿Precisamente por eso la izquierda le ha defraudado más?

- Con 71 años tienes pocas ilusiones. Tengo un amigo médico, buena gente, que fue secretario general del PSOE gallego, Pachi Vázquez. Al cumplir los 71 me dijo: «Aún te queda mucho por vivir, lo que no va a ser es bueno».

- Le ha salido una película pesimista, que emana desencanto.

- Y otras cosas que no son desencanto. El realismo mágico existe y vuela, unas veces en vuelo raso y otras elevándose. No soy yo especialmente pesimista, solo sé lo que hay.

- Los españoles somos así y no hay remedio.

- Eso no es pesimismo, es 'cientifismo'. Te pasa por ilusionarte; si no te ilusionas, no te desilusionas.

- Lo que sí es 'Tiempo después' es su película más política, ahora que tenemos a los políticos en todas partes.

- No lo vivo yo así, pero no te digo que no, ¿eh? Lo que pasa es que no le he dedicado tiempo ni la suficiente materia de doctrina para hablar con tranquilidad de conciencia sobre cosas que no están en mi mano. Los directores de cine somos muy jodidos, porque tenemos el mundo entre nuestras manos. Mundos muy complejos y vistosos. Mira, hoy me he puesto por primera vez unas gafas de realidad virtual. Fascinante. Con eso engañas a los curas. He aplaudido cuando ha terminado.

- ¿Qué ha sentido?

- Que estaba metido en un mundo real, con lo cual puedes hacer diabluras. Puedes engañar divinamente e impartir doctrina con una eficacia enorme.

- ¿Mejor que el cine?

- No. Más eficaz, pero la eficacia no lo es todo.

- Así que no piensa que estemos fascinados por los políticos.

- No, yo creo que lo que existe es un desprecio enorme que se lo han ganado. Los hay de todos los materiales. Yo aplaudo a los que hacen cosas de utilidad pública edificable. Luego están los que se echan marcha atrás y te dicen que las cosas no se han podido hacer de otra manera. Lo del PP no tiene nombre, su historia es detestable. A eso no le doy más vueltas.

- ¿Qué le divierte más: ser tuitero o enólogo?

- De enólogo nada. Yo no bebo alcohol desde los 12 años. Pruebo mi ribeiro, porque hago unos vinos blancos muy buenos. Yo voy siempre al campo con una cámara de fotos. Y el otro día sorprendí a una zorra en una cepa, como en la fábula de Esopo. Al dar palmas para que se fuera pensé que me había salido el propietario que lleva uno dentro, cuando yo tengo la obligación de ser artista, coño.

- Sufre esa contradicción entre el terrateniente y el artista.

- Esa es una simplificación insoportable.

- ¿Se ha hecho rico con el cine o el vino?

- No, en mi familia ha habido dinero suficiente. Mi padre ejerció una profesión muy seria durante toda su vida, jugador profesional de póquer. Hemos vivido muy bien. Una noche ganó un piso en el Paseo de La Habana. 73 millones de pesetas. Una buena mano.

- ¿Pero con el cine te haces rico?

- ¡Coño, algún productor se ha forrado!

- «Tengo mis dudas y algunas tuyas también», ha tuiteado. ¿Ser viejo no le hace a uno más sabio?

- A unos sí y a otros no. En mi caso, la adquisición de datos hace que cuanto más viejo sea, peor. No me manejo con soltura, no abarco lo suficiente. Lo decía mi abuelo, la vejez es muy mala. Lo que aprendes como viejo no es material muy lustroso, los años embadurnan las cosas, no las limpian. No te dan cosas sustantivamente mejores.

- ¿Esta es su última película?

- Espero que no, porque eso significaría que me he muerto. No pongo las películas en fila: primera, segunda, tercera… Si sale una que me apetece la haré encantado de la vida.

La lucidez de lo absurdo

José Luis Cuerda ya no tiene a Rafael Azcona para escribirle esos diálogos que los fans de 'Amanece que no es poco' se saben de memoria, tipo «Eres minoría étnica. Bueno, minoría étnica y negro como un tizón». Tampoco viven Luis Ciges ni Manuel Alexandre, y una nueva generación de cómicos viene en 'Tiempo después' a recoger el testigo del gozoso humor surrealista y absurdo patentado por el director albaceteño en películas como 'Total', 'Amanece que no es poco' y 'Así en el cielo como en la Tierra'. Joaquín Reyes, Raúl Cimas, Buenafuente, Berto Romero y Arturo Valls se unen a un reparto con Blanca Suárez, Roberto Álamo y uno de los supervivientes de 'Amanece…', Miguel Rellán. Todos deambulan por los dos escenarios de esta tronada cinta de ciencia ficción: un poblado donde han destinado a los parados en el futuro y las distintas dependencias de Torres Blancas, el único edificio que ha sobrevivido y que el director muestra con el paisaje de Monument Valley de fondo.

Que un grupo de adolescentes ociosos discutan sobre Hegel como si fueran catedráticos de filosofía no sorprenderá a los amantes de las comedias de Cuerda, que aquí se muestra más ácido, libre y desencantado que en ninguna de sus anteriores películas. 'Tiempo después' viene a decirnos entre risas que España no tiene ni tendrá solución. Los poderosos consiguen que los trabajadores no se unan y se echen la mano al cuello, mientras la palabrería y la burocracia lo inunda todo. Habrá a quien le parezcan demodés las estrategias humorísticas, pero pocas películas se estrenarán este año tan gozosamente absurdas y lúcidas.

 

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