Golpe a golpe

Golpe a golpe
Josu Eguren
JOSU EGUREN

Godzilla: Rey de los monstruos

EE UU. 2019. 131 m. (12). Ciencia-Ficción.
Director:
Michael Dougherty.
Intérpretes:
Millie Bobby Brown, Kyle Chandler, Vera Farmiga, Bradley Whitford, Charles Dance.

Calificación:

En el prólogo de su imparable torbellino de imágenes ciclópeas, primeros planos de asombro y agudos contrapicados con efecto dramático, Michael Dougherty inserta un plano general en profundidad de campo que honra la herencia de Gareth Edwards, recorre los escenarios apocalípticos en los que se va a desarrollar esta secuela y sintetiza el estilo visual de la película partiendo de una de las ideas narrativas más afortunadas de 'Batman v. Superman' de Zack Snyder, la que trazaba puentes con el origen de la saga a través de la mirada de una de las miles de víctimas del espectacular combate entre el general Zod y el hijo de Jor-El: no se trata de una composición grave y arrebatadora -el rastro de las bengalas de 'Godzilla' se ha difuminado hasta casi desaparecer por completo sobre el fondo de un horizonte gris y postapocalíptico- pero funciona como una declaración de intenciones directa y honesta que nos informa del cambio de rumbo de la franquicia.

A Dougherty no le mueven los intereses poéticos ni el simbolismo, a pesar de que en 'Godzilla: Rey de los monstruos' abundan las escenas que podrían haber dado lugar a gloriosas explosiones de romanticismo pulp, sino un sentido del espectáculo que trata de hibridar la elefantiásica escala de los planos en los que tiene que encajar a 12 titanes, con la fluidez de un relato plano pero inteligible donde caben desde los traumas paternofiliales hasta una siniestra derivación del célebre capitán Robur (Julio Verne, 1886). Como en 'Godzilla', vuelve a ser el personaje interpretado por Ken Watanabe el que mejor entiende que la Tierra es el campo de batalla de unos seres mitológicos a los que solo podemos servir como mascotas mientras en las alturas Godzilla y Ghidorah deciden quién será el próximo rey de los monstruos a hostia limpia. ¡Salve Gojira!