FEMME FATAL

FEMME FATAL
Josu Eguren
JOSU EGUREN

Anna

Francia. 2019. 119 m. (16). Acción.
Director:
Luc Besson.
Intérpretes:
Sasha Luss, Helen Mirren, Luke Evans, Cillian Murphy, Eric Godon.

Calificación:

Desde los parisinos estudios EuropaCorp, cuna del grueso de los eurothrillers que han logrado plantar cara a los blockbusters americanos a lo largo de las dos últimas décadas -las series ‘Transporter’, ‘Venganza’ y cuatro de las 5 entregas de la saga ‘Taxi’-, llega a las pantallas una película etiquetada con el nombre en clave de ‘Anna’, que significa el retorno de Luc Besson al género-refugio del cine de acción protagonizado por mujeres letales tras el bombazo en taquilla de la adaptación cinematográfica de ‘Valérian y Laureline’.

El director de ‘El profesional’ conoce de sobra un terreno en el que dejó su sello personal con ‘Nikita’, una marca que le debe gran parte de su crédito a Thierry Arbogast, el director de foto que ha puesto en imágenes el 90% de su filmografía. En esta ocasión, el director, productor y guionista francés se asoma al teatro de las pasarelas de alta costura para orquestar una trama de espionaje en la que se intuye una transposición cuasi caricaturesca de la premisa de ‘Gorrión rojo’.

Parece lejana la posibilidad de que Besson se haya propuesto surfear la ola de películas de acción con pose y/o discurso feminista -‘Atomic Blonde’, ‘Ghost in the Shell’ o el rumoreado spin-off de ‘John Wick’, ‘Ballerina’- en tanto que en ‘Anna’ se reivindica como pionero de un arquetipo que diluye la ferocidad del relato seminal (‘Nikita’) protagonizado por Anne Parillaud en una coreografía de escenas de acción que, consciente o inconscientemente, han sido iluminadas para encajar en los nuevos modelos de consumo audiovisual. Dobles traiciones, triples agentes y continuos saltos en el tiempo que ponen en evidencia su endeblez narrativa, adornan lo que en esencia es una oportunidad para que Besson se luzca en la puesta en escena de las secuencias de violencia plástica que venderán la película al público menos interesado en desmadejar los enredos geopolíticos.