CEBO VIVO

CEBO VIVO
Josu Eguren
JOSU EGUREN

A 47 metros 2

Reino Unido. 2019. 89 m. (12). Terror.
Director:
Johannes Roberts.
Intérpretes:
John Corbett, Nia Long, Sophie Nélisse, Corinne Foxx, Sistine Rose Stallone.

Calificación:

Volvamos al principio. Desde que Steven Spielberg le hincó el diente a la novela multiventas de Peter Benchley traduciendo al lenguaje del cine popular la adaptación más honesta y plausible de un clásico de las dimensiones estéticas de 'Moby Dick', cada verano, y casi sin excepciones, subproductos de dudosa procedencia merodean las pantallas a la espera de dar caza a alguno de esos turistas que desoyen las normas básicas de seguridad para bucear lejos de la orilla. Nada hacía prever que 'A 47 metros' daría origen a una secuela, menos aún si tenemos en cuenta que la primera entrega de este exploit devenido en franquicia se resolvía mediante un giro que dejaba en anécdota el disparatado final de los Serrano y sus lamentables lagunas oníricas, pero aquí está, 'A 47 metros 2' existe y, lo que es más llamativo, su director sigue siendo Johannes Roberts, autor también de la estimable 'Los extraños: Cacería nocturna'.

Conviene aclarar que la correspondencia con el primer capítulo de este díptico subacuático es indirecta, y que en esta ocasión las protagonistas son un grupo de chicas descerebradas que se ven atrapadas en las profundidades de un cenote brasileño en compañía de un depredador marino. Antes de la inmersión, Roberts invierte minutos, que nos parecen horas, en bosquejar las relaciones entre los personajes con la intención futura de testear la dinámica de lealtades y reproches que se generará en el grupo cuando aceche el peligro. Si no lo consigue es porque el reparto apenas adquiere el rango de silueta y nadie espera alardes de un reparto de actrices etiquetadas como cebo vivo.

Es en el agua, y tras el descubrimiento de un cementerio submarino, cuando Roberts puede llevar al límite los recursos expresivos de una puesta en escena que hibrida la estética del falso directo con el 'found footage' mientras le reza a 'The Descent' (Neil Marshall, 2005), de la que roba toda su inspiración.