Revolución en el Azkuna Zentroa con cambios desde la fachada a la terraza

Pérez, Aburto y Nekane Alonso/Luis Ángel Gómez
Pérez, Aburto y Nekane Alonso / Luis Ángel Gómez

La nueva programación conquistará todos los espacios y el tercer edificio del centro se convertirá en un laboratorio artístico

TERESA ABAJO

Muchas cosas van a cambiar en Azkuna Zentroa antes de que, en 2020, celebre su décimo aniversario. Su director desde el pasado 2 de mayo, Fernando Pérez, abandera una nueva etapa que se hará notar en todos los espacios, desde la pantalla del atrio hasta la fachada y la terraza, e incluso en el color corporativo, que ha pasado del naranja al azul Bilbao. Una manera de expresar su voluntad de conectar con la ciudad y lograr que la cultura contemporánea forme parte de su vida cotidiana.

Acompañado por el alcalde, Juan Mari Aburto, y el equipo del área municipal de Cultura con la edil Nekane Alonso a la cabeza, Pérez ha explicado su proyecto para el periodo 2019-2013, que abarca en su totalidad el próximo mandato municipal. El objetivo es pasar de un centro de ocio y cultura a un espacio «de sociedad y cultura contemporánea», remarcando este adjetivo. «Había que mejorar nuestro posicionamiento y algo tan fundamental como definir qué somos y cómo somos», más allá de un lugar donde «hay una piscina, una Mediateka...».

Operarios colocan los nuevos carteles.
Operarios colocan los nuevos carteles. / P. Urresti

A la hora de dotarle de una «misión clara», apuesta por «influir en el contexto» de la ciudad para «contribuir a la transformación de una sociedad más crítica, creativa y diversa». Aspira a ser «un conector» que llegue a «distintos públicos». En el proceso de reflexión de estos meses han participado unas 200 personas entre usuarios, artistas, profesionales de la Administración y de otros centros culturales para aportar ideas a la nueva programación, que seguirá seis líneas «en continuo diálogo entre sí»: arte contemporáneo, artes en vivo, cine y audiovisuales, sociedad, cultura digital y literatura.

Además de los clásicos como Gutun Zuria o Prototipoak, se van a incorporar programas como Akademia, que ofrece formación a artistas y creadores «tanto en talleres como en el ámbito curatorial», y el foro de reflexión 'Hitza 22'. Las actividades «se expanden» y conquistan todos los espacios del centro, algo que es visible en la fachada. En lugar de hacer promoción propia, cede este espacio «al diseño, la ilustración y el cómic» para darle «mayor visibilidad», explicó Pérez. Hasta el 15 de marzo exhibirá obras de Aitor Saraiba, al que seguirán ilustradoras como Higinia Garay, Naiara Goikoetxea y Ane Pikaza, entre otras.

Programación de verano

También la terraza tendrá, por primera vez, una programación de verano, en una zona de 853 metros cuadrados situada al lado del solarium. «Queremos enseñarla y llegar a un público más amplio», dijo Pérez. Otra de las principales novedades es la transformación del Centro de Actividades Complementarias, el tercer edificio del atrio que quedó sin un uso definido en 2010, en un laboratorio de ideas, innovación y creación. Aquí tendrá su sede el programa Akademia, así como las residencias artísticas, y habrá una nueva sala de exposiciones «de prueba y ensayo» de 200 metros cuadrados como complemento a la que está junto a los cines.

La Mediateka tampoco permanecerá ajena a los cambios. En la primera planta acogerá un espacio para la educación y la tercera se dedicará a la cultura digital, más volcada en los jóvenes y sin el silencio que caracteriza a las bibliotecas. Incluso el Centro de Actividad Física será un espacio «abierto y conectado con la programación», que impregnará también la pantalla del atrio. En la planta baja, tanto la tienda, que se ha sometido a varios cambios tratando de encontrar su sitio, como los puntos de información serán remodelados. El espacio comercial quiere ser un escaparate para el diseño local.

El nuevo proyecto de Azkuna Zentroa se apoyará en los artistas locales sin perder la referencia internacional, en conexión con otros centros y ciudades. «Somos un exponente del nuevo modelo de centro cultural», proclama su director. Asume que para lograr todo esto quizá haya que ampliar la plantilla (en la actualidad trabajan 273 personas) y adecuar el presupuesto, que en el último año ha aumentado un 3%.