Aula de Cultura EL CORREO

«Siempre me han atraído los que no comparten la idea del triunfo»

Ray Loriga/EFE
Ray Loriga / EFE

Gerardo Elorriaga
GERARDO ELORRIAGABilbao

Ray Loriga reconoce una predilección por los personajes que disienten de las apetencias mayoritarias. «Más que de los marginados, hablo de los autoesquinados, y es que siempre me han atraído los que no persiguen los empeños y logros comunes, e, incluso, no comparten la propia idea de triunfo», explica el autor. «Me ha interesado ese retrato de los desplazados desde el inicio de mi trayectoria profesional», señala en referencia a la novela 'Lo peor de todo', publicada hace casi tres décadas. El escritor hablará de 'Sábado, domingo', su última creación, y responderá a las preguntas del periodista Miguel Artaza en un encuentro del Aula de EL CORREO que tendrá lugar hoy, a partir de las ocho de la tarde, en el Salón El Carmen de Bilbao. El acto se ha llevado a cabo gracias a la colaboración de la Fundación Vocento y la editorial Alfaguara, y cuenta con el apoyo de Obra Social la Caixa.

La charla

Ponente.
Ray Loriga (Madrid, 1967) debutó en 1992 con 'Lo peor de todo'. Ha dirigido dos largometrajes, trabajado como guionista y en 2017 recibió el Premio Alfaguara de Novela por 'Rendición'.
Tema.
'Sábado, domingo' es su última novela, editada por Alfaguara.
Lugar y hora.
Salón El Carmen (Bilbo). 20 horas. Entrada libre hasta completar aforo.
Con la colaboración:
Obra Social La Caixa.

El protagonista de su última narración también escapa a la corriente general. «Es un sujeto que no corre en la carrera de los demás, pero que no carece de capacidad para el análisis y destila cierto cinismo inteligente», indica y explica que, en el origen del proyecto, se hallaba el interés por dar cuerpo a una novela dividida en dos contenidos claramente diferenciados. En el primer día del título tiene lugar un suceso, aparentemente banal, que marca el destino del individuo, entonces un adolescente, mientras que en el segundo se muestra su vida como adulto, marcada por el eco de aquel episodio.

El sábado es el motor de toda la historia y la segunda parte recoge una circunstancia casual que enlaza con aquel hecho tan decisivo. «Había muchas maneras de llegar al domingo y he evitado la tentación del thriller, de que el pasado se convirtiera en una amenaza», advierte. La expresión del muchacho sobre el que pivota la acción recuerda a aquella que le dio a conocer en 1992. «Era una voz que no había salido desde entonces y elaborarla ha conllevado una tarea de recordar. En aquel tiempo, por una cuestión de edad, la experiencia se hallaba más fresca, pero no ha constituido el esfuerzo más complejo, porque en la literatura todo es difícil, desde la estructura al ritmo».

El reconocimiento de Ray Loriga se reactivó hace dos años, cuando obtuvo el Premio Alfaguara con 'Rendición', aclamada por la crítica. El autor admite que el galardón le proporcionó una proyección internacional, pero también que nunca ha dejado de escribir y experimentar. «Me gusta cambiar de registros, ir del realismo cotidiano a la ciencia ficción, de la primera persona al mosaico», advierte y esta última entrega supone otro giro radical. «Pretendía hacer una novela totalmente distinta, de concepción aparentemente sencilla. El trabajo es más sutil, no hay un mundo aparte, sino asuntos pequeños, presuntamente menores».

Generación X

Pero la sencillez formal no implica, a su juicio, menor dificultad. «La complejidad se halla en la escritura, no en abarcar temas más épicos o polifónicos», alega y menciona a la culpa como elemento central de la trama. «Establece una simetría perfecta entre dos tiempos y origina una imagen idéntica, tal y como sucede con la mancha del test de Rorschach. Se trata de una indagación en torno a la posibilidad de enterrar el pasado, el olvido, la decepción, lo soñado, y habla de la distancia ente lo que quisiste ser y lo que eres».

Ray Loriga fue considerado el portavoz de la 'generación X', la de aquellos nacidos entre las décadas de los sesenta y ochenta, pero el escritor huye de tales etiquetas. «No he sido un abanderado de nada», protesta. «Siempre he entendido que la literatura es de uno y yo hablo de cosas en las que los demás se pueden reflejar o no».