No hubo cara a cara entre el Rey y su ninot

Los Reyes, en ARCO. / Foto: Casa Real | Vídeo: EP

En su visita inaugural a ARCO los reyes eludieron pasar ante la galería italiana Prometeo que oferta la polémica falla por 200.000 euros

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

No hubo cara a cara entre el Rey y su ninot. En su visita inaugural a ARCO los reyes eludieron pasar ante la galería milanesa Prometeo que alberga la polémica pieza de Santiago Sierra y Eugenio Merino. Don Felipe y doña Leticia dedicaron más de una hora a recorrer junto al presidente de Perú, Martín Vizcarra, parte de los pabellones 7 y 9 de Ifema que albergan a las más de 200 galerías participantes en la feria de arte contemporáneo. La expectación era alta y ante 'Ninot' hacían guardia cámaras de televisión, fotógrafos y una legión de curiosos que no tuvieron la posibilidad de captar la confrontación entre el monarca y su efigie de 4,4 metros.

Una figura que a media tarde del jueves seguía esperando un comprador. Ida Pisani, la galerista, confirmaba que había «varios» interesados, pero que todos miraban con lupa el contrato que exige que la obra sea pasto de las llamas en menos de un año y en un acto público. Es algo «innegociable» según sus creadores, de modo que quien se atreva hacerse con ella debe desembolsar 200.000 euros y comprometerse a quemarla.

La comitiva inaugural, encabezada por los reyes y el presidente de Perú, país invitado de ARCO, estuvo a unos veinte metros del estand de Prometeo. Una distancia desde la que era posible atisbar la cabeza del provocador ninot, elaborado con poliuretano, cartón piedra y tela. Ante ella, un marea incesante de curiosos que no dejaba de hacerse selfis y expresar a favor o en contra.

Óscar Chamorro
Ninot de Felipe VI en ARCO

Tampoco se detuvieron en la galería finlandesa Forsblom, que exhibe otra obra con don Felipe como protagonista. Se titula 'Nuestros reyes favoritos', la firma Riiko Sakkinen que retrata a Felipe VI acompañado de 'otros reyes' como Melchor, Gaspar y Baltasar, el Rey León, Martin Luther King o Burger King. El publicista Lluis Bassat la compró por 11.000 euros. «Me gusta el arte que construye, no el que destruye. La he comprado un poco por reacción», dijo Bassat, que tiene previsto exponerla en Sevilla.

Don Felipe y doña Letizia fueron recibidos con aplausos y pudieron escuchar a su llegada algunos «¡vivas!» a España y al Rey lanzados por visitantes de la feria. Don Felipe vestía un traje gris con raya diplomática, corbata granate y camisa azul y zapatos marrones con borlas, un atuendo distinto al de su ninot, ataviado con traje azul, camisa grisácea, corbata verde y zapatos negros. Doña Letizia eligió un elegante y sobrio vestido de cuero negro entallado y con voluminosas mangas.

Los reyes recorrieron una veintena de galerías y se detuvieron en los pabellones de los diarios ABC -con un proyecto de investigación de Fernando Bayona-, El Mundo -con fotos de Isabel Muñoz- y El País -con obras de la española Alicia Martín y el peruano Fernando Bryce-. Formaron pare de la comitiva el presidente de la Comunidad de Madrid, Ángel Garrido; el ministro de Cultura, José Guirao; la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan y la teniente de alcalde de Madrid, Marta Higueras.

Los reyes y el presidente peruano recibieron explicaciones de los codirectores de ARCO, Carlos Urroz y Maribel López y de los responsables de los espacios dedicado a Perú, que incluyen obras de 23 artistas. Varios de ellos partieron con los reyes y con el mandatario peruano, a quien no pudo acompañar su esposa, Maribel Díaz, aquejada de una fuerte faringitis.

En la galería de Elba Benítez los monarcas se interesaron por una escultura de Cristina Iglesias valorada en 200.000 euros. En la argentina Ruth Benzacar se detuvieron ante una obra de Mariano Sardón y el neurocirujano Mariano Sigman -con un precio de 24.000 euros- que en sus dos pantallas «casa ciencia y arte» a través de a mirada de los observadores genera el rostro que mira. En la portuguesa Vera Cortés, dedicada al arte conceptual, contemplaron varias piezas de José Pedro Croft, representante de Portugal en la pasada Bienal de Venecia. Eran esculturas de hierro, vidrio y espejos que, según la galería, «indaga sobre el espacio y los límites de la estabilidad». Los monarcas cerraron su recorrido en el estand dedicado a la gastronomía de Perú.

ARCO, que abre este viernes su puertas al público en general tras dos jornadas consagradas a profesionales y coleccionistas, cuenta en esta edición con 203 galerías de 31 países. Según Ifema, la institución organizadora desde hace 38 años, espera recibir a 100.000 visitantes y generar para la capital un negocio de más de 140 millones de euros.

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