Next Museum reabre con un viaje de 360º al «cerebro» de la IA
El museo de Deusto inicia un nuevo modelo expositivo con experiencias inmersivas, cine hecho por máquinas, realidad virtual y debates sobre la tecnología que ya ha transformado nuestras vidas
Next Museum Bilbao abre mañana una nueva etapa. Tras medio año de reestructuración, el museo de Deusto renace con un modelo que apuesta por «temas ... actuales, divulgativos y con mirada crítica», según ha explicado su gerente, Javier Gómez, durante la presentación. Y lo hace con la exposición «Yo soy la inteligencia artificial», una muestra inmersiva comisariada por el italiano Sebatiano Vitale que ya ha pasado por Estados Unidos y Reino Unido y que se podrá ver en Bilbao hasta abril de 2026.
Gómez ha subrayado que el giro es profundo: «Es una exposición muy importante para nosotros porque la empresa ha dado un cambio en la gestión y en los contenidos. Hasta ahora tratábamos sobre pintura expresionista, pero entramos en una fase más experimental y la inteligencia artificial es el mejor punto de partida».
«Entrar» en la mente de la IA
El recorrido, que ocupa los más de 900 metros cuadrados del museo, combina pantallas 360º, videomapping, instalaciones sensoriales y varios niveles de interacción. Una de las paradas más llamativas es la experiencia de realidad virtual, con gafas Meta Quest, donde cada persona mantiene un «diálogo íntimo» con esta inteligencia artificial.
Vitale explica que esta parte funciona como una autobiografía imaginaria: «Hablamos de cómo nació la IA, cómo aprendió y cómo interpreta cosas imposibles para nosotros, antes de llevarnos hacia futuros imaginarios». La muestra incorpora también un mapa cronológico y una sala que reconoce la presencia de cada visitante mediante tecnología Kinect (detección de movimiento).
Además de las piezas audiovisuales, la exposición incluye textos complementarios que ayudan a contextualizar cómo funcionan y cómo se manifiestan hoy las inteligencias artificiales. Uno de ellos explica por qué las máquinas adoptan determinadas formas y cómo esas decisiones responden a su función: robots humanoides pensados para moverse en espacios creados por y para humanos; modelos inspirados en animales, como los perros robóticos para terrenos irregulares o las serpientes mecánicas para espacios estrechos; estructuras puramente prácticas, como cajas autónomas o brazos robóticos; e incluso nanobots proyectados para tareas médicas o de reparación en escalas microscópicas.
Aunque la gran pieza del recorrido es una instalación inmersiva de 25 minutos que ocupa la sala principal del museo, con pantallas en paredes y suelo. Allí se despliega la «autobiografía» en capítulos de esta inteligencia artificial: su nacimiento, su aprendizaje, su uso actual y los escenarios posibles del futuro.
Postales del futuro
Otro de los elementos destacados de la muestra es una instalación con «postales del futuro», pequeñas ficciones especulativas que plantean cómo podría evolucionar la tecnología en las próximas décadas. Entre las que se exhiben en Bilbao aparecen, por ejemplo, una fechada el 8 de febrero de 2114, que imagina un sistema capaz de enviar mercancías a la velocidad de la luz; otra del 17 de noviembre de 2183, que propone la creación de un traductor de lenguajes extraterrestres; y una tercera, del 28 de junio de 2036, que sitúa la legalización de los matrimonios entre robots.
Películas creadas con IA
La visita termina en la sala de cine, creada con la colaboración del Burano Artificial Intelligence Film Festival (BAIFF). Allí se proyecta una selección de cortometrajes realizados íntegramente con IA. Además, el museo ofrece una pequeña demostración de cómo crear una película con herramientas generativas: guion, imágenes, música y montaje. «Queremos mostrar el inmenso potencial creativo de la IA, pero también los dilemas que plantea», ha apuntado Vitale.
Más allá de su despliegue tecnológico, la exposición insiste en el debate ético. Se abordan conceptos como el sesgo algorítmico, la privacidad, la responsabilidad humana y las visiones utópicas y distópicas del futuro. «La IA es solo una herramienta. Superpoderosa, sí, pero una herramienta al fin y al cabo. Solo va a hacer lo que le pidamos que haga», ha concluido el comisario.
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