'Western', una de vaqueros alemanes con parábola

Meinhard Neumann es el protagonista de 'Western' (2017)./
Meinhard Neumann es el protagonista de 'Western' (2017).
ESTRENOS

'Western' subvierte los códigos del género en una sutil y elegante parábola sobre la Europa de nuestros días

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

En 'Western' hay un 'vaquero' lacónico y solitario, que bebe, juega a cartas en el 'saloon', monta a caballo y se desenvuelve en un entorno en principio hostil. Solo que no conduce ganado en el Lejano Oeste, sino que maneja una excavadora en la construcción de una instalación hidroeléctrica en una zona boscosa de Bulgaria. Los lugareños contemplan con resquemor a esta cuadrilla de alemanes que planta una bandera en el barracón en el que viven, como si tomaran posesión de la zona.

Solo el protagonista (Meinhard Neumann, inmenso), tratará de confraternizar con los paisanos ganándose poco a poco su confianza entre trago y trago. Hasta descubrir que, quizá, haya encontrado su lugar en el mundo.

La directora alemana Valeska Grisebach ganó con justicia el Gran Premio del Jurado en el Festival de Sevilla con su tercer largometraje, que se apropia de los códigos del western para hablar de la Europa actual confrontando a trabajadores de la próspera Alemania y a habitantes del país más pobre de la Unión Europea.

Meinhard Neumann, Reinhardt Wetrek y Syuleyman Alilov Letifov en diversas escenas de 'Western' (2017).

Unos son cowboys y los otros indios; civilizados y salvajes; conquistadores y conquistados. Y todo a través de un héroe con turbio pasado (afirma haber sido legionario, sin hogar ni familia, aunque no sabemos si miente), que arrastra un dolor que le sirve para empatizar con los habitantes del poblacho búlgaro.«De niña, me identificaba con los héroes masculinos de los westerns y al mismo tiempo me enamoraba perdidamente de ellos», sostiene la directora. «Quizás este conflicto contribuyó a mi deseo de explorar el género masculino en sí mismo. Quería sentirme más cerca del personaje del western, de su carácter solitario y melancólico. También está el tema de la xenofobia latente, algo que siempre había querido explorar en una película».

Violencia contenida

'Western' avanza morosa en la descripción del choque de culturas. Solo este vaquero-currela superará el escollo del idioma y hasta encontrará el calor de una lugareña. Porque el otro gran tema del filme es la naturaleza vanidosa y agresiva del ego masculino. «Estaba interesada en la masculinidad pasada de moda que acompaña al mundo de la construcción, ese cerrado mundo de hombres con sus propias reglas.

Un mundo en el que las mujeres están ausentes físicamente, pero presentes en sus fantasías», describe Grisebach. Una violencia contenida siempre a punto de estallar logra que 'Western' transcurra de manera hipnótica e incómoda, a pesar de que la sangre nunca llegue al río. Valeska Grisebach es una narradora sutil y elegante, que nunca se permite un golpe bajo ni un subrayado. Sus toscos obreros perdidos en la frontera de Europa y este hombre que amaestra caballos y los monta a pelo adquieren al mismo tiempo una dimensión poética y política: el pasado de Alemania y los ecos de la guerra afloran en una de las películas del año.

«Me interesaba la idea del alemán que a veces manifiesta un sentido inequívoco de la fuerza y la superioridad, un impulso de tenerse a sí mismo en el estatus más alto», confirma la directora. «Ese momento en el que el desprecio sustituye a la empatía».