'Years and years': somos culpables de nuestro futuro

Un fotograma de 'Years and Years'./
Un fotograma de 'Years and Years'.

La serie de la BBC se corona como una de las mejores del año con un relato que mezcla drama, ciencia ficción y terror para hablar de la sociedad que estamos construyendo

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

¿Cómo hemos contribuido cada uno de nosotros a hacer de este mundo un lugar peor? Es una pregunta que deberíamos hacernos de vez en cuando, sobre todo cuando nos lamentamos por un acontecimiento u otro. Y si no nos la hacemos ya vendrá una ficción a obligarnos a ello.

Todo lo que vemos (y sufrimos) en 'Years and years' -la miniserie de la BBC que en España ha exhibido HBO- es responsabilidad nuestra. No podemos olvidarlo. En ningún momento de sus seis capítulos. Eso nos reconcome, aunque pongamos excusas para eximirnos. Pero, por si acaso alguien se despista o trata de autoconvencerse, en el episodio final uno de los personajes protagonistas nos lo recuerda en un discurso memorable. Hace patente lo evidente. O evidente lo patente. Tanto monta.

«Todo ha sido por vuestra culpa. Todo lo que ha ido mal ha sido por vuestra culpa. Podemos pasar el día culpando a otros. Culpamos a la economía, a Europa, a la oposición, al clima, y al vasto curso de la historia, como si no dependiera de nosotros, seres indefensos e insignificantes. ¿Sabéis por qué?». En realidad se lo espeta a su familia, los Lyons, pero es obvio que ese mensaje va más allá, el destinatario final está al otro lado de la pantalla.

Todos somos un poco los Lyons, ese clan que lo mismo resulta adorable que detestable y que se coloca en el centro de esta historia para que nosotros -los culpables- podamos sentirnos representados en el relato y lo notemos más cercano. Y eso que no son personajes con los que resulte fácil empatizar. No es de esa clase de familia encantadora e impecable de las que que salen en las series. En esta serie no. Los cuatro hermanos dan muestra de las miserias y de las virtudes que cohabitan en el ser humano. Y por mucha rabia o vergüenza que nos dé será sencillo que nos reconozcamos en alguna de ellas.

Russell T. Davies, el creador, lo tenía claro cuando los concibió. Iba a hablarnos en su nuevo proyecto televisivo de política, de recorte de libertades sociales, del mal uso de la tecnología, de lo que estamos perpetrando al planeta, pero nada de aquello nos iba a interesar y afectar tanto si lo observábamos desde la distancia, si no conseguía que nos atañera directamente. Y para eso necesitaba a una familia, porque de eso todos tenemos una (de sangre o construida a base de afectos). Una a la que le lloramos, a la que le pedimos consejo, de la que nos aprovechamos, en la que nos apoyamos en momentos flojos, con la que discutimos sobre nuestra visión del mundo...

El mérito de 'Years and years' -uno de ellos- es que traza de un modo a los protagonistas que no cuesta encariñarse con ellos (aunque no sean especialmente simpáticos). Por eso cuando en el segundo capítulo el hermano mayor comprueba con horror que ha perdido todos sus ahorros porque los bancos han quebrado no podemos evitar echarnos las manos a la cabeza. Y cuando en el cuarto uno de ellos se enfrenta a un suceso todavía peor se nos encoge el cuerpo de una manera que ya no podemos recuperarnos hasta el final. Y no será porque no estemos acostumbrados a toparnos con dramas idénticos cada día a nuestro alrededor o de verlos en las noticias, pero esta vez nos ponemos en su piel y nos damos cuenta de que nos puedes sacudir a cualquiera. Esta conclusión es perversa, sí.

La serie juega muy bien a eso. Al fin y al cabo 'Years and years' ha dibujado un futuro distópico en el que los políticos más populistas toman el mando, en el que la economía se tambalea, en el que las fronteras se multiplican, en el que los inmigrantes son tratados de forma inmisericorde, en el que nos convertimos en presos de la tecnología... Ese futuro asusta y mucho porque lo reconocemos, porque lo notamos próximo, porque nos hace sentirnos culpables.

Un fotograma de 'Years and Years'.
Un fotograma de 'Years and Years'.

La acción comienza en 2019 y ya ahí asistimos (junto a los Lyons) al discurso de una empresaria que tira de lugares comunes y convencionalismos vacíos para ganarse a un posible futuro electorado que se halla hastiado y desconcertado por todo. Cada uno de los miembros observa esta soflama de una manera: con perplejidad, con respeto, con terror, con admiración.... A partir de ahí la serie toma un ritmo vertiginoso, los años avanzan a gran velocidad y somos testigos de cómo Inglaterra (y el mundo en general) se va volviendo un lugar hostil en el que cada vez es más complicado vivir. ¿ Y qué hacemos? Nada. Ahí encontramos parte de nuestra culpa. Toca penintencia.

Ha querido la casualidad que esta serie futurista haya coincidido con la peor temporada de 'Black Mirror'. 'Years and years' ha llegado al rescate precisamente de los que se quedaron huérfanos de aquellos inicios de Charlie Brooker. No solo de ellos, también de los huérfanos de 'A dos metros bajo tierra', título de la que es también heredera innegable.

Davies, que está detrás de otras propuestas sobresalientes como 'Doctor Who', 'Queer as folk' o 'A very english scandal', firma aquí uno de los mejores trabajos del año con una serie que pretende dar que hablar. Y lo consigue. Y lo va a seguir logrando en las próximas semanas y meses. No solo eso. También nos va a obligar a preguntarnos unas cuantas veces qué culpa tenemos de todo esto. Porque la tenemos. ¿Quieren saber por qué? Solo deben llegar hasta el final de la miniserie para conocer la respuesta. La abuela de los Lyos la tiene y no dudará en plasmársela a sus retoños. Para eso sirve la familia. Para decirnos las verdades que nadie más se atreve. Davies se atreve.