'Warrior', el espíritu de Bruce Lee

Andrew Koji, en 'Warrior'./
Andrew Koji, en 'Warrior'.

Basada en una idea original de Bruce Lee, rescatada por su hija, la serie de HBO ofrece drama y acción ideal para los amantes del western y las artes marciales

Borja Crespo
BORJA CRESPO

No todo va a ser 'Juego de Tronos' en HBO durante el segundo trimestre del año, antes de la temporada estival, extensible a toda la oferta audiovisual en VOD durante estos días. Con un capítulo de ventaja respecto a la serie del momento, tres disponibles en streaming para su visionado, 'Warrior' ofrece las escenas de peleas cuerpo a cuerpo que nos niega la adaptación de los libros de George R. R. Martín hasta la próxima entrega, con esa batalla campal que ya ha sido definida como «la más cara de la historia de la televisión». La nueva propuesta del creador de la estimable 'Banshee', Jonathan Tropper, se antoja una suerte de 'Peaky Blinders' en Chinatown, con aires de western y un argumento principal que parte de las notas que escribió Bruce Lee antes de su muerte en 1973. El popular actor, experto en artes marciales, estuvo trabajando en el proyecto largo tiempo durante su estancia en Hollywood, pero no consiguió financiación. Probablemente, tras el éxito de 'Operación Dragón', no hubiera tenido ningún problema para levantarlo, pero los estudios no pudieron rifárselo, debido a su inesperado fallecimiento. Hay rumores de que la famosa serie 'Kung Fu', con David Carradine ejerciendo de maestro altruista en el Oeste, parte de la idea original del protagonista de 'Kárate a muerte en Bangkok'.

Dejando a un lado el posible plagio, 'Warrior' se ha hecho realidad varias décadas después gracias al empeño de Shannon Lee, hija del astro oriental, que se ha aliado con Tropper y Justin Lin, ligado a la loca saga 'Fast & Furious', padrino del adrenalítico capítulo piloto de la serie, disponible en HBO con producción de Cinemax, dirigido por Assaf Bernstein ('No mires'). Ya en esta primera entrega quedan claras las líneas principales del producto: drama y acción, con violencia explícita y un erotismo light que puede recordar a las primeras andanzas de 'Juego de Tronos', antes de que se criticase su querencia por el sexo como reclamo ante el gran público. El protagonista es un experto luchador que viaja de China a San Francisco y acaba entrando en una banda de mafiosos que pululan por Chinatown. Es la época de las Guerras Tong, a finales del siglo XIX. Los tong eran organizaciones formadas por inmigrantes chinos que iban ligadas, en muchas ocasiones, a actividades fuera de la ley. El nuevo hogar del joven guerrero es un auténtico polvorín. Los criminales campan a sus anchas en una ciudad vigilada por policías corruptos bajo la tutela de políticos insaciables. Más historia de EE UU desde la ficción, tomándose sus licencias en pos del entretenimiento. Sangre y escenas subidas de tono.

Un fotograma de 'Warrior'.
Un fotograma de 'Warrior'.

La primera temporada de 'Warrior' consta de diez intensos episodios que regalan al espectador un buen número de coreografías vinculadas a las artes marciales. En un mundo donde impera la ley del más fuerte, los puños y las armas blancas sirven para tener a raya al enemigo. Traición, honor y amor son la base de la narración, recordando a películas como 'The Grandmaster', de Won Kar-Wai, también estéticamente, salvando las distancias. El personaje principal es defendido por Andrew Koji ('The Wrong Mans', 'The Innocents'), un trasunto decente de Bruce Lee, bregado como especialista, que da bien en cámara y se mueve repartiendo leña como en las mejores peleas del cine de los años 70. Si bien los personajes femeninos se ahogan en clichés (con destape incluido), y se nota cierta artificialidad en la recreación histórica (se rodó en un set en Sudáfrica), la serie goza de buen ritmo y no resulta complicado seguir a tanto personaje, como ocurre en muchas obras corales donde el espectador se pierde con tanto nombre. Completan el amplio reparto Olivia Cheng -vista también en HBO en 'Deadly Class'-, Dianne Doan, Kieran Bew, Joanna Vanderham, Tom Weston-Jones, Hoon Lee, Joe taslim, Langley Kirkwood, Christian McKay y Dustin Nguyen, entre otros artistas.

En resumen, buenas escenas de mamporros, mafia china e inevitables trazas de culebrón son los ingredientes básicos de una serie bien interpretada -brillan especialmente los actores orientales- que toca temas que desgraciadamente siguen en el candelero en el siglo XXI, como los prejuicios sociales o la xenofobia. La lucha de poderes también está presente en un festival de subtramas donde convergen varios personajes que bailan de su condición de amigo a enemigo, y viceversa, con una facilidad pasmosa. Todos contra todos. Dan ganas de repasar 'Golpe en la pequeña China', la obra de culto de los 80 de John Carpenter, y la reciente 'The Night Comes for Us (La noche nos persigue)', donde la luchas a puñetazo limpio, o con objetos punzantes, permiten liberar estrés al máximo, sin romances que valgan.