'True Detective': dos formas diferentes de ver una de las series del año

Un fotograma de la tercera temporada de 'True Detective'./
Un fotograma de la tercera temporada de 'True Detective'.

La tercera temporada se cierra de manera notable, pero no consigue hacer olvidar la primera

Mikel Labastida
MIKEL LABASTIDAValencia

El principal problema con el que se ha encontrado la tercera temporada de 'True Detective' ha sido la primera temporada de la misma serie. Su sombra ha resultado alargadísima y no ha conseguido quitársela de encima en ningún momento. Le ha sido imposible a este título caminar de manera independiente sin temor/respeto/precaución a la comparación. La trama, los personajes y el desarrollo han estado supeditados a aquella tanda de capítulos con la que se presentó la serie en 2014 y que obtuvo un enorme respaldo por parte de la crítica y del público. Daba igual que los actores hubieran cambiado, que la localización fuese otra, que el argumento difiriese. Los paralelismos y los puntos en común entre ambas han sido constantes. Y esto no ha jugado a favor del último trabajo de Pizzolatto.

Esto nos conduce a tomar una decisión como espectadores: observar y disfrutar 'True Detective 3' como una obra independiente -sin tener en cuenta que hubo una vez un 'True Detective 1 y 2'-, o verla sin olvidar cómo fueron las anteriores. Es como elige tu propia aventura pero con menos opciones. La experiencia, eso sí, dependiendo de la elección de cada cual puede ser completamente diferente.

Porque sin atender a lo que sucedió en el pasado con la producción de HBO la historia que hemos podido seguir en los dos últimos meses, protagonizada por Mahershala Ali y Stephen Dorff, ha terminado como una mezcla notable de relato policiaco y de drama, con una factura formal y visual impecable. El peso de la trama lo llevan dos detectives que se encargan de esclarecer la desaparición de unos niños en un pequeño pueblo de Arkansas.

El misterio que rodea a este suceso cala en los investigadores, se prolonga durante casi 30 años y repercute en sus vidas. Los paseos en bicicleta de un par de parejas de críos marcan el inicio y el final de la temporada: entre ambos han trancurrido casi tres décadas y varias incertidumbres que han tardado demasiado tiempo en despejarse.

Y en ese tiempo, en cómo se ha gestionado, en lo que han hecho o han dejado de hacer los protagonistas, reside el verdadero atractivo del 'True Detective' de 2019. La investigación ha sido el telón de fondo, lo que siempre estuvo ahí, lo que ha empujado a que esos detectives actúen de determinados modos. Hemos conocido a Wayne Hays -interpretado con brillo por Ali, que además acaba de lograr su segundo Oscar-, un hombre atrapado por la memoria de lo que fue (desde su intervención en Vietnam hasta las investigaciones que llevó a cabo después) y por la memoria que se le escapa en el final de su vida.

Stephen Dorff y Mahershala Ali.
Stephen Dorff y Mahershala Ali.

La serie se estructura en tres líneas temporales y en esa última hallamos a Hays intentando asimilar que sus recuerdos empiezan a desvanecerse, y peleando para dejar en orden cuentas pendientes (con su mujer, con el que fue su compañero, con él mismo) antes de que desaparezcan por completo. En este sentido la serie ha actuado como un puzle -no siempre fácil de resolver- en el que el espectador ha ido conociendo por qué el matrimonio del detective no funcionó, qué clase de relación estableció con sus hijos, el peso de la culpa en sus decisiones y por qué acabó de manera abrupta el vínculo con el otro investigador.

Nada de esto lo hubiésemos sabido si no es por el suceso que trataron de averiguar Hays y West y al que nunca consiguieron colocar el punto y final. La serie nos lo presenta en primer término (1980), diez años después con la aparición de nuevas pruebas (1990) y en la actualidad cuando aún no se ha esclarecido del todo y un programa de televisión entrevista al detective para saber más del caso.

Esa desaparición, que después se tiñó de sangre, no solo obsesionó a los agentes, también a la mujer de Hays, quizá al creer que era eso lo que impedía que su matrimonio funcionase. Y por ello Amelia se volcó en escribir sobre ella para buscar respuestas, respuestas que, por cierto, su marido nunca quiso ver. Las respuestas siempre estuvieron ahí, pero él no supo verlas.

Un papel menos agradecido

La serie nos explica finalmente lo que ocurrió con aquellos niños y que uno de ellos, Julie, sigue vivo. Incluso fantasea con un encuentro final entre ella y Hays. Por ese lado no deja cabos sueltos y funciona bien como intriga que nos conduce primero a varios sospechosos para destaparnos al final lo que ocurrió realmente. Pero lo que queda claro es que aquel no era el meollo importante, que en lo que realmente quería incidir Pizzolatto era en las obsesiones, en los pesares, en los balances a los que nos enfrentamos cuando todo empieza a desaparecer.

Si bien Mahershala Ali está extraordinario en los tres espacios temporales no se queda atrás el rescatado Stephen Dorff, cuyo papel es menos agradecido (porque está menos desarrollado y nos deja con dudas), pero al que el se agarra para demostrar su potencial. En el ring él sale con desventaja, mas mantiene el pulso y la tensión con su compañero.

Y si esto acabase aquí diríamos que 'True Detective 3' ha sido una dignísima apuesta de HBO, que si bien peca de tediosa en ocasiones y de confusa a veces a la hora de exponer sus argumentos principales está ejecutada tan bien y termina tan en alto que todo esto se le podría perdonar. Pero no acaba aquí. Porque no serán pocos los que hayan optado por ver esta parte, teniendo muy presente la excelencia de la que protagonizaron Matthew McConaughey y Woody Harrelson y el fiasco de la que encabezaron Colin Farrell y Rachel McAdams. Y entonces todo se ve de manera distinta.

Un fotograma de la tercera temporada.
Un fotograma de la tercera temporada.

No hay duda de que la serie quería recuperar el tono sombrío y claustofóbico de sus inicios. Y no solo eso: también el planteamiento del caso, el desarrollo narrado a lo largo de los años y la influencia de este en quienes lo investigaron. Pizzolatto gritaba al espectador desde el principio que quería hacer lo mismo pero de diferente manera. Advertidos íbamos. Hay un incluso un guiño en el episodio 7 de esta temporada a Martin Hart y Rust Cohle.

Sin factor sorpresa

El problema es que el factor sorpresa no causó el mismo efecto. Es cierto que hay una ristra de películas a las que remitía 'True Detective' cuando se estrenó, pero pese a esto sorprendió ver algo así en televisión. Ahora es distinto, pilla más cercano, se valora menos, incluso suena a repetido. Hay que hacer un esfuerzo para abstraerse y no pensar que esta historia ya nos la han contado antes.

Luego está el personaje de Mahershala Ali, construido a semejanza del del que interpretó Matthew McConaughey, con sus conflictos, con su sensación de desasosiego constante, con sus equívocos. Este no termina tan acabado como aquel porque tiene quien le salve (su hijo), sino le hubiese pasado algo similar seguramente. Las razones que llevaron a distanciarse a la pareja protagonista de las primeras entregas quedan mucho más claras que las de ahora, que no terminan de explicárnoslas bien.

Y luego está el ritmo. Tampoco la primera se caracterizaba por un ritmo trepidante pero se le compensaba por la cuestión estética y por el peso de los personajes. Ahora nos han pedido el mismo pacto y es posible que no haya encontrado tantos adeptos dispuestos a aceptarlo.

Pese a todo 'True Detective' merece el reconocimiento y no ser enterrada por su propio pasado. Pizzolatto aprobó con nota su regreso, ahora bien, esta vez no nos dejó con ganas de más. Esta historia (o grupo de historias) bien pueden culminar aquí.