'Special', la parálisis cerebral y las risas

Ryan O'Connell protagoniza 'Special'. /
Ryan O'Connell protagoniza 'Special'.

Ryan O'Connell escribe y protagoniza esta comedia basada en su propia vida, la historia de un joven gay con parálisis cerebral que trata de coger las riendas de su vida

Iker Cortés
IKER CORTÉSMadrid

Con un buen trompazo y directo al lío. Así comienza 'Special', con la cara de Ryan O'Connell (creador, escritor y protagonista de la serie) estampada contra el suelo. Un hostión aparentemente inexplicable que ayuda a situar al espectador en el contexto. Sobre todo cuando un niño, preocupado por la caída, le dice que debería ir al hospital porque todavía cojea. «Tengo una parálisis cerebral, una lesión que se produjo poco antes o poco después de nacer y que da lugar a una descoordinación muscular», le contesta. Ante la evidencia, el pequeño no puede sino chillar y volver por donde ha venido con su patín, a toda mecha.

Es un sopapo directo a la cara del espectador de una serie que, en realidad, es una comedia amable y distinta. Distinta porque apuesta por capítulos de apenas quince minutos de duración y va, fundamentalmente, al grano, algo que en estos tiempos de multipantalla y centenares de contenidos se agradece mucho. Pero también por los temas que plantea. Porque en 'Special' asistimos no solo a todos los problemas y retos que afronta una persona con discapacidad, sino también a las peculiaridades que vive el entorno que le rodea. A sus 28 años, Ryan sigue viviendo con su madre Karen (Jessica Hecth), una mujer sobreprotectora que se ha dedicado en cuerpo y alma a su hijo, hasta el punto de anularse a sí misma y se incapaz de comunicarse con el vecino Phil (Patrick Fabian), que le hace tilín.

Aún virgen, Ryan coquetea con Grindr, la app de encuentros para chicos homosexuales, pero es incapaz de dar el paso para conocer a alguien. Por si fuera poco, todavía no ha tenido su primera experiencia laboral, así que el entorno que madre e hijo conocen se reduce a su relación y a los encuentros que éste tiene con su fisioterapeuta para que los músculos no se atrofien -«Bob me da puta envidia», dice al ver a uno de sus compañeros en una silla de ruedas. «Ryan, Bob necesita un catéter para mear», le contesta su preparador físico. «Ya, es que debe ser liberador ser tan discapacitado. Solo digo que estoy en el limbo», le contesta Ryan en uno de los comentarios más cabrones e hijos de puta del primer capítulo-.

Las cosas cambian cuando Ryan entra como becario a 'Eggwoke', una suerte de 'Vice' venido a menos que trata de sacar tajada del click tonto. Allí su directora Olivia (Marla Mindelle) le pide que escriba sobre sus propias experiencias. Ryan, cuya vida es del todo anodina, decide contar un atropello que sufrió hace unos meses. Acto seguido, toda la redacción entiende que sus problemas de movilidad son consecuencia del accidente. Ryan, en lugar de negar la mayor, se lo calla. Y se aprovechará, a su manera, de la situación. Pronto se hace una amiga, Kim (Punam Patel), que será quien la empuje en mayor o menor medida a arriesgarse en la vida.

Ryan, Kim y Carey.
Ryan, Kim y Carey.

Es el punto de partida de una serie que aborda todo tipo de temas en torno a la discapacidad. Desde la dificultad de ejecutar tareas sencillas como abrir una carta o montar un mueble hasta temas más profundos como la dependencia, el hecho de que la discapacidad esté siempre en primer término, la baja autoestima, los prejuicios, las inseguridades, la incomunicación, la discriminación interiorizada -desternillante y muy revelador el episodio en el que Ryan tiene una cita a ciegas con una persona sorda-, el egoismo, la utilización de servicios de prostitución-muy cruda y, a la vez, tierna la escena al respecto- o las primeras relaciones sexuales.

Y en todas esas situaciones, 'Special' acierta de pleno porque hace atractivo e interesante un tema complejo y lleno de aristas que podría echar para atrás a más de uno. Desde luego, aquí la comedia funciona como lubricante. Eso sí, no esperen carcajadas ni golpes desternillantes. En este sentido, la serie de O'Connell peca a veces de infantil. Otro de los problemas de la ficción de Netflix reside en algunos de sus diálogos, especialmente los más graves, que por momentos carecen de credibilidad, pese a estar protagonizada por unos actores más que solventes. Pese a todo, en su conjunto, la serie es un gran paso hacia adelante a la hora de abordar ciertas cuestiones que apenas se plantean en el panorama televisivo actual.