'Press': Lou Grant ya no vive aquí

Ben Chaplin, el director del sensacionalista 'Post' en 'Press'./
Ben Chaplin, el director del sensacionalista 'Post' en 'Press'.

La apasionante serie de la BBC disponible en Filmin retrata con veracidad el dilema al que se enfrentan los periódicos en la era de internet

Oskar Belategui
OSKAR BELATEGUI

Lo importante no son las noticias, sino la historia», alecciona el director del 'Post', un periodista de raza, sin escrúpulos, con olfato para confeccionar una primera plana que marque la agenda informativa, ya sea revelando unas fotos de juventud que obliguen a dimitir a un ministro o desenmascarando a un millonario filántropo abusador de jovencitas. El mundo del periodismo ha cambiado mucho desde los tiempos de Lou Grant. Y el gran cínico que borda Ben Chaplin en 'Press' con aires shakesperianos, capaz de colgar el teléfono a un primer ministro, es uno de los atractivos de esta serie de la BBC disponible en Filmin, que explora la rivalidad entre dos diarios londinenses: el 'Herald', orgulloso de su contenido social y de una tradición de reportajes –en pérdidas– y el 'Post', tabloide sensacionalista fabricante de escándalos y casquería, volcado al 'clickbait' en internet, con una boyante cuenta de resultados.

'Press' acierta a retratar el dilema al que se enfrentan las cabeceras tradicionales, que siguen obteniendo el grueso de sus ingresos del papel, mientras vuelcan todos sus esfuerzos en la Red. «Nosotros combatimos toda la mierda de internet y las noticias falsas, existimos para eso», presumen desde el 'Herald', que sigue apostando por ir a los sitios y hablar con la gente, aunque deba introducir publicidad en sus portadas para ser una empresa viable. Sin embargo, esta no es una serie de buenos y malos. Cualquier periodista reconocerá en los personajes la pasión por el trabajo, el subidón de una exclusiva, el vivir pegado al móvil y el iPad, la ausencia de horarios, la vida sentimental desastrosa. «¿Qué le hace esta industria a la gente? Les deja solos», reflexiona uno de los plumillas. «No, les hace fuertes», replica un compañero.

Charlotte Riley y Al Weaver, periodistas del 'Herald' en 'Press'.
Charlotte Riley y Al Weaver, periodistas del 'Herald' en 'Press'.

La mejor prueba de la agudeza de 'Press' en su dibujo de una profesión donde el idealismo cotiza a la baja es cuando el editor del 'Post' jura no haber oído hablar nunca de 'Spotlight'. Los seis capítulos de 50 minutos demuestran que la razón de ser los periódicos sigue siendo, más que nunca, revelar la verdad y fiscalizar al Poder. «Ya que me costáis dinero, al menos haced periodismo», espeta el dueño del 'Post'.