Paco Cabezas: «Me considero un pequeño farsante»

Paco Cabezas./Jacqueline Sekula (Efe)
Paco Cabezas. / Jacqueline Sekula (Efe)

«Estoy cansado de las series que se adocenan temporada tras temporada», asegura el cineasta sevillano, que ha dirigido uno de los episodios de 'Clase letal', la serie de HBO

Borja Crespo
BORJA CRESPO

Encumbrado por los numerosos premios de su 'tarantiniano' cortometraje 'Carne de neón', Paco Cabezas (Sevilla, 1978) debutó en pantalla grande con una estimable cinta de terror, 'Aparecidos', mientras firmaba guiones de títulos como 'Sexykiller, morirás por ella' o 'Spanish Movie'. La adaptación al formato largo de su galardonado corto fue su siguiente paso antes de dar el salto a Hollywood, donde rodó 'Tokarev', con Nicolas Cage, y 'Mr. Right', con Samuel Rockwell. Actualmente se mueve entre España y Los Ángeles con una amplia trayectoria como director de series de género indispensables, entre ellas 'The Strain', 'Into the Badlands', 'El alienista', 'Dirk Gently' o 'Penny Dreadful'.

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Un sueño cumplido para «un chaval de barrio que curraba en un videoclub», como él mismo comenta. Su prolífica filmografía aumenta con su participación en 'Clase letal' ('Deadly Class'), disponible en HBO, enérgica serie juvenil basada en el cómic homónimo obra de Rick Remender ('Ciencia Oscura', a su vez showrunner de la serie), Wes Craig ('Batman: Origen') y Lee Loughridge ('Fear Agent'). La escuela Kings Dominion de Artes Letales es un lugar clandestino donde los grandes criminales envían a sus hijos para formarlos como expertos matarifes. A sus dependencias va a parar un chico perdido que busca su identidad rodeado de roles excéntricos. Hay quien emparenta la propuesta con Harry Potter. Puede entenderse como Hogwarts en el lado más oscuro.

-¿Cómo llegaste a 'Deadly Class'?

-Conocía el cómic de antes, ya era fan… Soy un poco como Nacho Vigalondo, muy friki, me gusta leer cómics y la cultura popular. Se están buscando nuevas maneras de contar cosas y por eso se miran ideas en determinados tebeos independientes americanos, como se hace, por ejemplo, con el cine coreano. Miradas modernas e interesantes. Pensé que no se iba a hacer nunca, que no se iban a atrever a adaptar 'Clase letal'.

-Sin embargo, así ha sido…

-Y me encanta. Lo que más me gusta es que los guiones son más atrevidos que el cómic, con detalles que no aparecen en las viñetas. La serie y el cómic son complementarios y me atrevería a decir que me gusta más la serie.

-No siempre van a peor las adaptaciones, como se dice, al compararlas con el material original.

-Las adaptaciones son difíciles, es muy complicado hacer una buena versión. Están haciendo la serie de 'Watchmen' en HBO, a ver qué sale. Son dos medios que puede parecer que se hermanan de alguna manera, pero son diferentes. Algo que han hecho muy bien en 'Clase letal' es la inclusión de escenas de animación, saber qué hacer… Se han hecho con gusto. Creo que han elegido las apropiadas y no se diferencian de las que están rodadas en imagen real. Es una apuesta muy interesante. Es un buen ejemplo de hermanamiento.

-Varias series en las que has participado, como 'Dirk Gently' o 'Into the Badlands', tienen elementos que se pueden asociar al cómic, un tono muy peculiar, como 'Deadly Class'.

-Soy muy fan también de 'Dirk Gently'. Lo que más me ilusiona cuando recibo un guión es que sea realmente rompedor, que sea una serie punk en el buen sentido, que quiera romper cánones, con lo establecido. Estoy cansado de esas series que se repiten y adocenan temporada tras temporada. Creo que 'Clase letal' hace lo contrario, va rápido, pasan muchas cosas con todas las consecuencias y esperamos que haya una siguiente temporada. Hay planes muy interesantes con la serie. Es muy bonita esa actitud.

Un fotograma de 'Clase letal'.
Un fotograma de 'Clase letal'.

-'Dirk Gently es una serie de culto instantáneo.

-Con 'Dirk Gently' me pasó lo mismo que con 'Deadly Class'. Mi labor era colocar la cámara delante de Elijah Wood y ya estaba todo casi hecho. Me dio pena que no renovase. Además, por fechas no pude participar en la segunda temporada, me coincidía con otro proyecto. 'Dirk Gently' y 'Clase letal' se han rodado en Canadá, en Vancouver, y tuve la misma sensación al conocer al equipo. Me hice muy amigo de los actores, conectamos, porque son gente muy joven con ganas de contar cosas, con muchas ganas de hacer algo nuevo y divertido. Me sentí como en casa, no me lo he pasado nunca tan bien y creo que se nota en los episodios que dirijo.

-Hay un tratamiento de la violencia que puede dar lugar a discusiones en este tipo de series. En 'Deadly Class' es interesante cómo se plantea éticamente.

-No lo plantearía exactamente así. Para mi gusto está visto desde el punto de vista del outsider, del perdedor, algo también muy punk. Rick Remender vivió la adolescencia en los años 80 en San Francisco y su historia es el ambiente de aquella época, lo que vivió, contada de una manera metafórica. La violencia es metafórica. Lo interesante es que los protagonistas son los degenerados, los que no tienen sitio, no pertenecen a ningún grupo, y van buscando su lugar.

-Son las víctimas del bullying que se revelan.

-De alguna manera, aunque intento no tener una visión política o social de lo que ruedo. Lo que me gusta de la ficción es que no tengas necesariamente que hacer paralelismos directos con la realidad.

-¿Cómo ha sido el trabajo con Rick Remender?

-Con Rick he conectado muchísimo, es muy inteligente y tiene mucha sensibilidad. Me da mucho coraje esa idea extendida de que el showrunner manda, que el realizador solamente tiene que colocar la cámara, pero no es realmente así. Te dan el guión y por tu parte aportas muchos temas visuales, buscas la emoción. Con Rick, al ser él americano y yo español, latino, he aportado detalles en personajes como María, que es mexicana. Además, estuve de productor ejecutivo en la serie mexicana 'Diablero' (estrenada en Netflix) y la experiencia me ha servido para hacer aportaciones en lo que el personaje cuenta en la historia. Rick cogió ideas para trasladarlas al guión. Es muy bonito establecer una relación así, trabajar en la misma dirección. Una relación cercana con el showrunner es esencial, una maravilla.

-¿Cómo vives el actual auge de las adaptaciones audiovisuales del cómic a las múltiples pantallas?

-Estoy encantado como espectador. Tengo muchas cosas que poder ver y de dónde escoger. De niño, en el videoclub, después de ver 'Posesión infernal' y un montón de pelis, te tragabas unos truños increíbles porque no había nada más, y querías más. Ahora puedes escoger más y mejor. Como director es una suerte porque puedo elegir proyectos que me encantan y decir no a otros que no me apetecen. Estar trabajando como director en una edad dorada de la televisión es un privilegio para un chaval de barrio como yo.

-Antes de dar el salto, trabajabas en un videoclub.

-Siempre digo que fue mi escuela de cine. De hecho, en 'Deadly Class' hay un personaje protagonista que trabaja en una tienda de cómics. Cuando rodamos esas escenas metí referencias de los años 80, pósters de películas de la época… Me lo pasé bomba rodando la serie, también porque hay detalles de la época que los actores jóvenes no conocían. Por ejemplo, cómo funciona un walkman, que para ahorrar pilas tenías que rebobinar con un bolígrafo a mano. Me encantó poder aportar ese tipo de detalles. Y en cada esquina había carteles de películas de los 80, como 'Noche de miedo' y tantas otras. Me sentía como en casa.

-¿No hay un exceso de moda hacia los años 80?

-La moda, como concepto, como me visto con chándal todo el rato, no la tengo en cuenta. De hecho, odio las tiendas de moda porque no hacen más que cerrar salas de cine y abrir tiendas. No soy una persona a la moda en ese sentido. Tampoco hay tantas series ambientadas en los años 80 como parece. He hecho mucho 1890s, más que los 80, con 'El alienista' y 'Penny Dreadful'. Lo tengo bastante trabajado.

Un fotograma de 'Clase letal'.
Un fotograma de 'Clase letal'.

-Del videoclub a estrenar en streaming.

-No me lo acabo de creer del todo. Se lo decía el otro día en una charla a unos alumnos. En el fondo para mí dirigir es buscar la verdad, ser un ladrón de verdades. Eres una especie de farsante que cuenta mentiras para encontrar la verdad. Nadie tiene la fórmula del éxito y todos somos un poco farsantes en esta profesión. Por eso trabajo tanto, para intentar que no se note. Me considero un pequeño farsante.

-¿Te documentas mucho antes de afrontar un proyecto?

-Por supuesto, referencias de cuadros, fotográficas, de la cultura pop… No hay nada nuevo bajo el sol que no se haya contado nunca, pero cambian los elementos, la manera de contarlo... Es como cocinar. Coppola es un gran cocinero y a mí la tortilla de patatas se me da bastante bien. Hay que contar con mucho ingredientes, es lo importante, y cocinarlos bien, no quedarte con dos o tres. Contar con una cocina completa, buscar siempre ingredientes, escarbar entre miles de referencias interesantes, de los lugares más increíbles…

-¿Echas de menos el formato largometraje?

-Como director en absoluto. En dos semanas ruedo una película en Sevilla, de la que no puedo contar mucho, pero, sinceramente, no lo echo de menos. Lo que echo de menos son los buenos guiones. Entre los años 2011 y 2014 solamente recibía guiones de posibles encargos de películas de acción terribles, de 'mexicanos malos secuestran a mi mujer'. Afortunadamente, esto ha cambiado. Me gustan los buenos guiones en el formato que sea, no diferencio entre cine o televisión sino buenas historias que contar.